¿Sabes que significa apadrinar a un niño o niña?

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Apadrinamiento

El Área de Desarrollo de las Flores está en Ahuachapan, una región a 100 kms de San Salvador. Durante la estación lluviosa, llueve a mares. Tanto que los niños casi no pueden ir a la escuela, lo cual les fastidia un montón. Porque en las escuelas se encuentran seguros, cómodos, se divierten y se relacionan con niños de otras comunidades. De aquí son los niños que hemos apadrinado durante estos años.

Wilmer Adonay es uno de esos niños a los que les cuesta más de una hora llegar al cole. Vive en Juayua, una de las 16 comunidades que participan en el Área de Desarrollo. Sus padres trabajan en los cafetales y algunos otros productos para el consumo propio. No tiene hermanos y vive en una casa de autoconstrucción, hecha de block y láminas. En Juayua tampoco hay un centro de salud, así que mejor no pensar en enfermar durante la temporada de lluvias.

Wilmer nació en 2009 y acaba de entrar en el programa de apadrinamiento de Ayuda en Acción. Él es la cara, la foto que nos envían a las familias que apadrinamos. Pero él es su comunidad. Es todo su municipio. Nuestras aportaciones mensuales no son para él o para su familia: son para toda la comunidad.

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En eso consiste el apadrinamiento, en colaborar, a través de un niño o niña, con toda la comunidad sin discriminación. Las ONG que desarrollan programas de apadrinamiento (hay muchísimas), centran sus actividades en la zona en función de las necesidades de sus habitantes. La educación es una de las patas fundamentales en estos proyectos, tanto en dotaciones e infraestructuras, como en acercamiento de las posibilidades de enseñanza a niños y adultos. Pero también trabajan en programas de salud, de atención a la mujer (sobre todo a mujeres embarazadas), de saneamiento (servicios higiénicos, basuras, canalización de aguas…). Trabajan en las comunidades fomentado la reforestación y conservación de los suelos, del agua, de los bosques; se implican en las actividades económicas y productivas de la comunidad, apoyando los microcréditos, la microempresa y las asociaciones locales.

Katerine Guadalupe llegó a nuestra casa en el año 2005, con 9 años. Desde entonces, la hemos visto crecer, hemos comprobado como cada vez escribía mejor, nos iba contando sus progresos y los de su familia. Conocíamos los nombres de sus amigos, lo que le gustaba comer, como intentaba hablar en inglés… A finales del año pasado llegó su última carta. Tiene 18 años ya, así que sale de la escuela y del programa de apadrinamiento. Ella quería seguir estudiando, esperemos que lo haya logrado. Hemos recibido cartas y notificaciones del programa puntualmente, 2 o 3 cada año.

Las cartas de Katerine

Si apadrinas un niño o una niña tienes que ser consciente de que para ellos, cada carta que reciben tuya, es una fiesta. La leen en la escuela, la enseñan a sus amigos y familiares. Por eso tienes que tener cuidado con lo que cuentas y como lo cuentas. Hablas de la familia, de la situación, les preguntas como están…y poco más. Hay ONG, como la Fundación Vicente Ferrer, que facilitan a los padrinos o madrinas poder viajar hasta la comunidad que recibe los apoyos, para conocer las zonas y los programas.

Cuando los mensajes o las fotos hacen el recorrido inverso, cuando llegan a mi casa, por ejemplo, intento que también sea una fiesta. Katerine llegó a mi familia cuando solamente éramos dos. Pero con Wilmer va a ser diferente. El día que nos llegó su foto les dije a las niñas: “mirad, es vuestro hermano salvadoreño”. Y así ha comenzado una nueva etapa. Cuando llegue su primera carta, la leeremos, buscaremos donde vive, lo que cuenta… Y responderemos. A ellas les hace mucha ilusión también: lo cuentan en el cole, animan a otros niños a tener hermanos al otro lado del océano. Apadrinar les aporta una nueva perspectiva de la generosidad. Y al final, contribuimos a que otros niños sonrían. ¿Hay algo mejor?

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Todas las imágenes de este post pertenecen a Celso Aragón

 

 

 

6 COMENTARIOS

  1. Hola Ruth, tengo muchos años pensando en hacer esto y leer tu artículo me ha hecho, no solo recordarlo sino volver a considerarlo como parte de mi proyecto de vida.

    Es un acto de amor y generosidad lo que haces. Cosas que hacen alimentan mi fe en la bondad humana.

    Saludos venezolanos desde Budapest

  2. Con mi familia ya conocía el apadrinamiento de niños porque lo habíamos hecho y, estábamos esperando a que el mayor fuera lo suficientemente mayor para repetir apadrinamiento y vivirlo de la manera tan bonita que tu se lo has planteado a tus hijas. No sólo por todo lo que ayudas a tu ahijado y a su comunidad, si no, también, por lo que esta experiencia nos ayuda y enseña a nosotros.
    Muchas gracias Ruth por este artículo.

  3. Que buen ejemplo les dan a sus hijas! Mis padres patrocinaban, y ahora yo también lo hago. He cambiado de ONG tres veces en 15 años y las tres veces me llené más de motivación. Desde hace 3 años patrocinó un niño con déficit de desarrollo, y es muy gratificante recibir las fotos y cartas con sus avances 🙂 como tu dices, ayudas no sólo al niño, apoyas a la comunidad. Facilitarle apoyo a un niño, le ayuda a todo su entorno.
    Bien por el post Ruth! Ojalá mucha gente se inspire a hacerlo después de leerte.

  4. Hola Ruth,
    Una cosita que no sabes de mi es que tengo 3 niños,
    una tiene ya 10 años y la apadrinamos desde los 3años;
    se llama Anabel y con ella su familia también apadrinada, es deEcusador un pueblecito de las montañas..nos mandan postales del desarrollo de Anabel y de las condiciones de la familia.

    los otros niños ya los conoces;)
    La verdad que es satisfactorio el apadrinar lo recomiendo!!

    besos Amiga

    RBK

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