Lo bueno y lo malo de tener au pair

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Este verano hemos tenido una au pair en casa. Vino para cuidar de las niñas y ayudarnos con esto de la conciliación. Las vacaciones escolares en España son muy largas y los que tenemos hijos sudamos la gota gorda para cuadrarlo todo en verano. Era la segunda vez que lo hacíamos y la experiencia de este año ha sido fabulosa, mucho mejor que la primera vez. Y eso que la primera tampoco fue mala. Tener au pair en casa, como todo, tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, no quiero engañar a nadie. Hoy, con la experiencia aún reciente, os cuento lo positivo y lo negativo de escoger esta opción. Luego vosotras decidís. ¿Os parece?

Para mí, sin duda, ¡ganan las cosas positivas! Lo bueno de tener au pair en casa pesa mucho más que lo malo y eso es un motivo más que suficiente para repetir la experiencia. El verano que viene nosotros tenemos claro que repetiremos y, casi seguro, con la misma persona porque ha sido una verdadera delicia convivir con ella este verano. ¡Menuda suerte hemos tenido! Y parece que ella también ha estado a gusto con nosotros. Ya nos ha dicho que, si nosotros queremos, ella encantada de volver a casa el verano que viene. Así que… ¡contentos y felices todos!

tener au pair
Imagen de diccionario inglés con la palabra au pair vía Shutterstock

Eso sí, todo lo que hoy os cuento está basado en nuestra experiencia personal. Nunca se sabe, igual llevas un tiempo dando vueltas a esta opción pero no te atreves a hacerlo. Si después de leer nuestra experencia te animas, ¡cuéntamelo! Me hará mucha ilusión saberlo.

Lo malo de tener au pair

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Imagen de joven diciendo adiós vía Shuttersock

Empezemos por lo malo, o mejor dicho “lo menos bueno“, de tener au pair en casa. Así terminaré este post con las cosas buenas y os dejaré buen sabor de boca 😉

Para mí, sin duda, lo peor es la responsabilidad de tener una persona que apenas conoces conviviendo contigo. Y, más aún, cuando esa persona solo tiene 19 años. Quieras o no se convierte en una hija más para ti. Si sale de casa en su tiempo libre siempre te acompañará la preocupación para que no le pase nada o no tenga ningún percance. Cruzarás los dedos para que no se ponga enferma mientras está contigo en España. Y siempre tendrás el run run para que se sienta lo mejor posible y para que todo vaya sobre ruedas durante su estancia.

La falta de intimidad es otra de las cosas “menos buenas” de tener au pair en casa. Y, mucho más, cuando vives en un piso como nosotros. A pesar de que disponía de una habitación sólo para ella, el baño ha tenido que compartirlo con las niñas. Al no ser la casa muy grande y hacer vida en común con ella, pierdes intimidad. La pierdes tú y la pierde ella. Es algo a lo que cuesta acostumbrase un poco pero como sabes que es temporal, eso ayuda a que sea más llevadero.

Otra de las cosas que más quebraderos de cabeza nos provocó fue la incognita de cómo sería hasta el día en que llegó. Por muchos emails o whatsapp que te hayas cruzado con ella o por muchas charlas por skype, hasta que no convives no sabrás cómo es realmente. Y lo que es aún más difícil, no sabrás si congenia con tus hijos o no. Podríamos decir que es una auténtica lotería, aunque la mayoría de la veces funciona. Normalmente las chicas que vienen tienen ganas de vivir la experiencia y eso ayuda bastante.

Y, por último, si quieres ser una buena anfitriona (es lo suyo ¿no?) te tocará hacer planes sí o sí. Nada de vegetar con el calor veraniego en el sofá de casa. Si tienes au pair lo habitual es que por las tardes hagas vida con ella. Ella viene para cuidar de tus hijos y tú, a cambio, tienes que ayudarla para que ella practique su español contigo.

Lo bueno de tener au pair

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Imagen de niño que habla inglés vía Shuttersock

Lo mejor es que es una alternativa estupenda para conciliar en verano con las largas vacaciones escolares de nuestros hijos. Por muchas carambolas que hagamos, los peques tienen muchos más días que nosotros, esa es la realidad por mucho que nos pese, y cubrir todas sus vacaciones es prácticamente imposible si no cuentas con algún tipo de ayuda externa.

Con la visita de una au pair en casa tus hijos abrirán la mente a otras culturas y su inglés mejorará sí o sí. Vale, no pienses que después de un mes tus hijos van a empezar a charlar en inglés como locos pero harán oído, te lo aseguro. Las mías entienden mucho más de lo que son capaces de hablar y eso que ya dicen bastantes cosillas en inglés. Todo ayuda y la convivencia con una persona de habla inglesa ayuda; ayuda mucho.

Al tener au pair en casa te obligarás sí o sí a hacer turismo en tu propia ciudad. Una oportunidad fabulosa para visitar sitios chulos con ella y con tus hijos. Aprovecha y planea excursiones a esos  sitios a los que tenías ganas de ir desde hace tiempo pero para los que no encontrabas el momento. Ahora es el momento, ya tienes la excusa.

Además, si te lo montas bien, a la hora de fijar las condiciones con tu au pair, antes de su llegada, podrás pedirle que se haga cargo de tus hijos una noche a la semana. La ocasión perfecta para poder malamadrear sin remordimientos y disfrutar de tiempo libre para ti, para tu pareja o para tus amigas. Pero tiempo libre, al fin y al cabo. Ese que tanto escasea desde que te convertiste en madre. Nunca viene mal, ¿verdad?

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Imagen de hucha vía Shuttersock

Y, por último, aunque no por ello menos importante, tener au pair en casa es, sin duda, la opción más económica. Sobre todo si tienes más de un hijo, como es nuestro caso. En España se pagan actualmente entre 60 y 80 euros a la semana, además de darle el alojamiento y la comida. Ahora dime tú donde encuentras un campamento de verano que te cobre esa cantidad por cuidar de dos niñas durante toda tu jornada laboral. ¡No existe!

Mi recomendación

No es que sea una experta en la materia, pero después de dos años de experiencia ya estoy en posición de poderos dar algunos truquillos si os decidís por esta opción.

La primera recomendación es que que busques con tiempo y no lo dejes para el último momento. Te recomiendo hacerlo con, al menos, cuatro meses de antelación.

Cuando te des de alta en la plataforma que elijas, yo usé Aupairworld, no seas parca en palabras. Cuenta cosas sobre ti y sobre tu familia, lo que esperáis de ella, cómo son tus hijos, las condiciones, los requisitos… Cuanto más cuentes, más acertadas serán las búsquedas. Sé clara y directa. Ellas lo agradecerán y tu evitarás malos entendidos.

Para mí, a la hora de buscar candidatas, fue muy importante lo que ellas contaban en su perfiles. Su edad, si tienen hermanos pequeños, si tienen experiencia, que fotos tiene publicadas en su perfil… En definitiva, analiza todo lo que cuentan y cómo lo cuentan. Te ayudará a hacer una selección.

Luego, una vez elegida la candidata, lo mejor es fijar un día para conocerla por Skype. Charlar con calma y resolver todas las dudas por ambas partes. Luego sólo queda dejarte guiar por tu intuición y confiar en su elección. No lo dudes más y… ¡prueba!

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Imagen de chica en el puente de Brooklyn vía Shuttersock

Y tú, ¿has tenido au pair en casa alguna vez? ¿Cómo ha sido tu experiencia? ¡Contadnos!

Imágen de portada: Diccionario inglés con la palabra au pair (Shutterstock)

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Soy Natalia, mami de tres… bueno de dos princesas, que me tienen loca, y un blog donde, desde hace más de cuatro años, cuento mis historietas, mis ocurrencias y mi día a día. Mujer apasionada, responsable, trabajadora, comprometida, cariñosa y muy optimista, me gusta ver el vaso siempre medio lleno. Dispuesta a darlo todo siempre y a disfrutar de este nuevo proyecto con todas vosotras.

2 COMENTARIOS

  1. He conocido esta experiencia con otra mamá de Barcelona y sí, tiene sus pros sus contras (a ella le salió la au pair demasiado fiestera y no había quien la recogiera de noche ni después quien la levantase por las mañanas para cuidar de los niños y claro ¡menudo panorama! Pero por otra parte lo veo una experiencia súper enriquecedora. Igual cuando mis peques sean algo más grandes nos animamos.

  2. Yo no he tenido…he sido ;-P
    Creo que es una experiencia fantástica y coincido en todos los pros y contras que has mencionado.
    Yo quiero hacerlo pero me falta una habitación cerrada para que al menos tenga ese espacio de privacidad…quien sabe si un futuro cambio de casa nos traerá una au pair algún día.

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