“Si de algo vengo cargada de Senegal es de esperanza”

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En Senegal estar embarazada es como tener un pie en la tumba y es que cada día mueren 4 mujeres por complicaciones en el parto. Los bebés tampoco se libran de estas durísimas cifras. Pero, hay un rayo de esperanza. En los últimos diez años, en Senegal se ha reducido la mortalidad infantil en más de la mitad de los casos. Logros que son posibles gracias a la labor de mucha personas y organizaciones como Unicef.

Nuestra compañera Natalia Martín ha acompañado al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia en su viaje a África para descubrir, en primera persona, qué significa ser madre en Senegal.

Podría empezar la entrevista por el principio. Ordenarla de tal modo que la línea cronológica nos guiase a través de las preguntas. Podría. Pero no lo voy a hacer.

Natalia tiene mucho que contar pero lo importante no es cómo surge la posibilidad de ir a Senegal con Unicef, sino cómo afronta una mujer que ha visto de cerca la miseria la vuelta al “primer mundo”. Cómo ese viaje a África (a la de verdad, más allá de turismo y safaris) le ha dejado una cicatriz en el corazón y una mirada que aún, pasadas las semanas, se empaña de lágrimas cuando habla de lo vivido. La historia de una mamá que nos cuenta en primera persona para Mujeres y Madres Magazine.

Viaje a Senegal con UNICEF

-Empecemos por el final. Una madrugada llegas a tu casa, te duchas con agua corriente y caliente, preparas un café de cápsulas mientras calientas un poco de leche en el microondas. Coges tu smartphone y antes de abrir la mensajería aparece la última foto que hiciste en Senegal. Solo hace unas horas… ¿Qué sentiste en ese momento al verte rodeada de comodidades frente a las penurias que acabas de dejar atrás?

-La sensación fue muy extraña. Hacía tan solo unas horas (¡unas horas!) estaba en un lugar muy distinto, en una situación muy distinta y ahora volvía a estar en mi mundo, en mi realidad, en mi casa… Todo parecía un sueño, un mal sueño, pero no, todo ha sido real. Echas la vista atrás y te das cuenta de la gran diferencia que hay entre mi mundo (nuestro mundo) y su mundo (también nuestro mundo). La vuelta fue dura, muy dura, la verdad.

Viaje a Senegal con UNICEF

-¿Has tenido en algún momento un sentimiento de culpabilidad tras tu viaje con Unicef?

-Sí, en bastantes momentos. Gente que ha pasado por situaciones parecidas me ha dicho que es completamente normal. Te sientes culpable por tantas cosas… Por lo que tienes y no valoras. Por nuestras quejas por cosas tan insignificantes. Por lo que deseas, a pesar de todo lo que ya tienes. Por la vida que llevas, tan distinta a la de millones y millones de personas…

Viaje a Senegal con UNICEF-¿Cómo cambia tu vida después de una experiencia así?

-Sin duda, a mejor. Esta experiencia ha supuesto mucho y ha sido una verdadera revolución para mí. Después de ver la realidad de este otro mundo, que también es nuestro mundo, vives la vida de una manera completamente distinta. Y no sabes lo mucho que lo agradezco cada día. No es lo mismo verlo en la televisión o leerlo en los periódicos que verlo con tus propios ojos, sentirlo y palparlo.

Siempre lo digo cuando me preguntan: Un trocito de mi corazón se quedó en África para siempre y un trocito de África se vino conmigo para cambiarme y nunca dejaré que se marche.

Viaje a Senegal con UNICEF

“Es importantísimo que nuestros hijos conozcan esa otra realidad”

-¿Cómo cuentas a tus hijas la verdad que encierra África? ¿Es una realidad que debemos trasladar a los niños o crees que deben permanecer ajenos a la dramática situación que viven otros niños para protegerlos?

-Para mí es importantísimo que nuestros hijos conozcan esa otra realidad, que parece de película pero no lo es. Este viaje no solo me ha cambiado la vida a mí, también se la ha cambiado a ellas y a mucha de la gente que me rodea.

Desde mi vuelta, hemos hablado mucho de todo lo que allí vi. Me han preguntado mucho, hemos visto las fotos y los vídeos juntas infinidad de veces y sé que seguiremos hablando de ello muchas más veces. Son niñas, lo sé, pero esto les ha ayudado a ser mucho más conscientes de la suerte que tienen de vivir donde viven y con todas las comodidades que tienen. Y no hablo de juguetes. Ojalá solamente fuese eso.

En el mundo hay millones de niños que no tienen la misma suerte y, para mí, es importante que sean conscientes. Ser consciente de algo así, sin duda, solo puede hacerte mejor persona. ¿No crees?

Viaje a Senegal con UNICEF

-Este es un viaje que, como has dicho y publicado en tu blog, te ha cambiado la vida. ¿Cuál ha sido esa imagen, ese momento que se te ha quedado grabado en el corazón?

-Cada momento de este viaje con Unicef ha sido muy intenso pero, sin duda, uno de los más emotivos y emocionantes fue la visita a la Maison Rose y al Centro Yakauru. Y en eso creo que coincidirán el resto de mis compañeras. Los niños y niñas que allí nos recibieron y sus tremendas historias nos encogieron el corazón. Ellos querían que les dedicase un rato, que charlase o jugase con ellos o algunos, incluso, solo buscaban una caricia o un abrazo.

Allí fue imposible contener la emoción, en sus miradas me acordé mucho de mis hijas y de la inmensa suerte que tienen.

Viaje a Senegal con UNICEF

“Se pueden cambiar las cosas”

-Los datos son abrumadores. Madres que mueren en el parto, niños que fallecen en el nacimiento, bebés… Pero queremos ver una luz de esperanza. ¿La hay? ¿Dónde la podemos encontrar?

-La hay, claro que la hay. A pesar de la dureza de la experiencia si de algo vengo cargada es de esperanza. Todos los proyectos que tuvimos la oportunidad de conocer están funcionando y los resultados son muy positivos. Esto, sin duda, es muy esperanzador. Se pueden cambiar las cosas y, de hecho, con la ayuda de todas las personas que colaboran con Unicef cada día, se están cambiando. Hay esperanza.

-Esta experiencia la has vivido junto a Lucía, Marian y Sara Carbonero. ¿Cómo surge la posibilidad de hacer este viaje con Unicef?

La verdad es que aún no lo tengo claro. Quizás Unicef pueda responderte mejor que yo. Llevo colaborando con ellos mucho tiempo. Lo que sí sé es que esta experiencia ha sido un verdadero regalo para mí y que me ha hecho tremendamente feliz haberla podido vivir. Y mis compañeras también han sido un regalo.

“Podemos hacer mucho”

-¿Qué podemos hacer los que estamos del otro lado de la barrera de la pobreza para ayudar a cambiar la situación de personas como la población de Senegal?

-Lejos de lo que pueda parecer a priori, desde aquí podemos hacer mucho. En este viaje he podido comprobar cómo la ayuda de todos los que colaboramos, granito a granito, con Unicef llega. Esa ayuda se materializa en infinidad de proyectos que poco a poco ayudan a cambiar las cosas allí y en otros muchos lugares del mundo donde su realidad es muy distinta a la nuestra. Cualquier aportación, por pequeña o insignificante que nos parezca, suma, cuenta y ayuda. Así, entre todos los que nos animamos a colaborar, se alimentan grandes proyectos que ayudan a cambiar las cosas.

-A pesar de lo duro de la experiencia tu sonrisa nos dice que volverías al terreno.

-Pues me alegro enormemente de que mi sonrisa diga eso, porque así es. ¡Volvería sin dudarlo y con los ojos cerrados! Y espero que en algún momento pueda volver a viajar hasta allí con mis hijas.

Viaje a Senegal con UNICEF

Imágenes vía Natalia Martín.

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