Y tú, ¿qué coleccionas?

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Aquel papel de carta con sobre a juego de la preadolescencia puso en ti la semillita del coleccionista y luego te fuiste enganchado a cosas variadas hasta que encontraste TU colección. Hay quien colecciona billetes de metro, chapas de botellas o monedas del mundo. Hay quien colecciona algo durante una época determinada de su vida y quien hace de su colección una forma de vida. Hay tantas cosas susceptibles de ser coleccionadas como personas en el mundo y solo es cuestión de que ambas crucen sus caminos para comenzar una duradera relación. Las redactoras de Mujeres y Madres Magazine somos humanas y también coleccionamos. ¿Queréis saber el qué? Pues seguid leyendo.

Tazas del mundo (Let)

tazas del mundo

Quien dice del mundo dice de Cuenca. Mi historia de amor con las tazas comenzó con una traída desde Platja D’Aro por mi amiga Ana. Desde entonces he ido recopilando tazas de todos los lugares que he podido. Algunas se han venido conmigo en la maleta y otras lo han hecho en las de gente querida, porque, claro, con esta afición soy la más fácil de regalar en cuanto a viajes se refiere. Procuro que sean tazas bonitas, pero si no las encuentro bonitas me traigo la que pille y prefiero que ponga de dónde vienen (aunque sin el “Rdo.” típico de las de mi infancia). Casi todas las mías son nacionales y les tengo especial cariño a las que trajo mi hoy marido de su despedida de soltero en Amsterdam. Como anécdota os contaré que un día caminando con mi madre por el Paseo del Prado paramos en una tienda de souvenirs y me regaló una de Madrid, que como no voy de viaje a mi ciudad esa me faltaba.

Cosas de vaca (Sara)

taza de vaca mr wonderful

Hace mucho, mucho tiempo se me ocurrió decir que me gustaban las cosas con vacas. Me daba igual que fueran con estampado de vaca, que pequeñas vaquitas de cerámica con distintas funciones, que mochilas con forma vacuna. Me daba igual. Era adolescente y me ponía el mundo por montera. El caso es que me rodeo de gente muy generosa y TODO EL MUNDO comenzó a regalarme cosas de vaca a saco… durante una década. Mi casa parecía una sucursal de Central Lechera Asturiana.

Yo soy muy agradecida, pero acabé saturada de vacas y ahora es en plan por-dios-ni-una-más. 

Imanes de lugares (María Jardón)

Imanes de nevera

Siempre me ha encantado coleccionar cosas, es una afición que he heredado de mi padre. De pequeña coleccionaba gomas, pegatinas, pines, hojas de carta…y podría seguir. Ahora me corto bastante porque ya hay bastantes trastos en casa como para añadir más, pero hay algo a lo que no puedo resistirme y que tengo la fortuna de compartir con mi Paco. Cada vez que vamos a un sitio tenemos que comprar un imán de esa ciudad. No es tanto que nos los regalen como traerlos nosotros y que sean un recordatorio de los sitios en los que hemos estado.

Yo colecciono, tu coleccionas, él colecciona (Merak)

cromos

Cuando vivía bajo el techo de mis padres y los problemas de espacio eran suyos he de reconocer que coleccionaba de todo, sobre todo, recortes de periódico. Ahora que tengo casa propia y el espacio lo administro yo no me puedo permitir almacenar más mierda cosas en casa básicamente porque el cupo de basura colecciones de esta familia lo copa mi Paco. Algunas son realmente chulas, como la colección de camisetas de equipos de fútbol que, por trabajo, le han ido regalando sus propietarios. Ninguna de nadie hiperconocido, pero todas con un importante valor sentimental. Pero otras… otras son incalificables, como sus múltiples colecciones de cromos. Pero no os vayáis a pensar que se trata de cromos vintage, con cierto valor para los coleccionistas, el típico cromo de beisbol que sale en las películas norteamericanas que cuesta miles de dólares. ¡Qué va! Aquí se colecciona de todo. Desde los cromos de la liga de este año, los del último mundial, el álbum más reciente de Hello Kitty o las cards de Violetta. Y ¡claro! las niñas encantadas. Yo, evidentemente, no tanto, pues ha convertido el estudio en una batcueva sin orden ni concierto, lleno de montoncitos de cromo por doquier. Cualquier día me canso, abro la ventana y los dejo volar libres.

Papeles bonitos (Nat)

papeles colores

Lo mío con los papeles no tiene nombre. Guardo cualquier tipo de papel bonito que se cruce en mi camino, para algo me servirá pienso siempre. ¡Y claro que me sirven! Me sirven para un montonazo de cosas. Para hacer manualidades con mis hijas, para poner un adorno bonito al envolver un regalo, para hacer una tarjeta de cumpleaños o un christma en Navidad… Sus posibilidades son infinitas. Y en la actualidad cuento con un cajón enorme llenito de papeles de todo tipo: pliegos sueltos, blocks, hojas, cuadernos e incluso retales bien chiquititos ¡Todo vale!

Lápiceros del mundo (Ruth)

lapiceros

Todo comenzó cuando unos familiares me trajeron una camiseta horrible como recuerdo de un viaje. Una de esas de “he estado en Salou y te he traído esto”. Mi reacción fue: Gracias, mil gracias. Pero la próxima vez, me traéis un lapicero. Ahora hay amigos y conocidos que cuando viajan recuerdan mi colección y me lo traen. Tengo de museos, universidades, pueblos y ciudades de todo el planeta. Es una gozada que se acuerden de una y hagan ese pequeño esfuerzo. Lo que no he conseguido es tenerlos organizados y clasificados… ¿Alguna ayuda?

Como ves hay colecciones para todos los gustos y colores. ¿Y tu?, ¿coleccionas algo?

Fotos: Todas de Pixabay excepto Mr. Wonderful (Sara), los más bonitos de la colección (María Jardón) y parte de la colección (Ruth)

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Las chicas de la redacción de Mujeres y Madres Magazine contando sus cosas. Nos gusta compartir lo que pensamos.

3 COMENTARIOS

  1. Pues varias cosas, Postales de viajes, souvenirs, llaveros, pines, tazos, sorpresitas de kinder, figuras de personajes de cine, manga o superheroes, trenes h0 y sobretodo coches a escala, da igual cual.

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