miércoles, diciembre 8, 2021
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#ConciliarEsVivir ¿Luchamos por la conciliación?

conciliacion #ConciliarEsVivir

El grupo Madres sí. Pero Guerreras también ha llamado a esta semana de vuelta al cole como la «Semana  por la Conciliación» porque septiembre es el mes de las malabares familiares por excelencia: comienza el cole pero no el día 1 de septiembre (que es cuando muchos adultos vuelven a sus trabajos), además durante el mes de septiembre sólo hay cole por la mañana y no hay extraescolares ¡un caos para la organización del hogar!

Durante esta semana muchas mujeres y hombres que queremos cambiar las cosas vamos a estar compartiendo información sobre conciliación siempre con los hashtag #ConciliarEsVivir y #ConciliAcción para conseguir hacer todo el ruido posible y concienciar a la sociedad, al gobierno y a las empresas de la necesidad imperiosa de tomar medidas.

quedada_conciliacion #ConciliarEsVivir

  • Porque estamos cansadas de que los partidos políticos nos digan que incluyen medidas de conciliación en sus programas electorales y que no cambie nada.
  • Porque no queremos tener que escoger entre ver a nuestros hijos o desarrollarnos profesionalmente.
  • Porque conciliar no significa dejar 8/10 horas en una guardería a nuestro bebé de cuatro meses para poder mantener nuestro trabajo.
  • Porque todos sufrimos la falta de conciliación

Y para muestra un botón, he reunido varias historias de conciliación y de NO conciliación para que las leáis.

La conciliación de Mayka Martín

De Crianza con apego natural

Cuando me quedé embarazada -¡de gemelos! y alto riesgo- tuve que avisar de que determinadas tareas no podía realizarlas ya que trabajaba en una fábrica en cadena donde el 95% eran hombres. Cuando se me cumplió el contrato no me lo renovaron. Con dos hijos mayores, dos en camino, madre sola ¿quién me iba a dar trabajo? Asuntos Sociales no me dio opción alguna, bueno sí, no tenerlos, pero yo no iba a sacrificar a mis hijos jamás.

Durante la gestación, hice un curso de maquetación a pesar de que no debía tener el trajín que tuve, pero a ver cómo iba a darles de comer ¿no? Terminé el curso justo unos días antes de ponerme de parto, se adelantaron… Así que me reinventé, busqué una opción que pudiera hacer desde casa: maquetar, corregir, vender libros de 2º mano, atender una página de una editorial, hacer los envíos de pedidos y cuidar a mis hijos yo misma. Así salvé mi conciliación, si se le puede llamar así, porque la verdad es que son milagro lo que hacemos algunas, no conciliar.

Llevo más de cinco años con mis hijos en casa, no están aún escolarizados, he criado como me ha dicho mi instinto y me ha indicado el de mis hijos. Me considero una afortunada y doy gracias a esos que me vieron defectuosa estando embarazada y no me renovaron el contrato, si no, la historia hubiera sido otra muy distinta, esa injusticia me hizo empoderar mi vida sin duda laguna.

En su sistema, mi maternidad, hubiera sido asesinada, como lo es a diario la de millones de mujeres.

La conciliación de testimonio anónimo

Trabajaba para un partido político, uno de esos que en las elecciones habla de la importancia de la conciliación.

En una reunión de grupo, el jefe de quedó mirando a todas las mujeres de la sala y nos dijo «aquí se viene a trabajar, así que ya sabéis, no quiero ni una sola embarazada».

Años después, en la prueba del talón de mi hija recién nacida, recibí una llamada de mi jefe de aquellos momentos (diferente al primero, pero ambos políticos) para saber cuándo me incorporaba. ¡Como aquel que dice acababa de parir!

Si por esto fuera poco, en una entrevista de trabajo reciente, el CEO de la empresa me reconoció que él no contrataba mujeres en edad de quedarse embarazadas porque piden la baja y pueden quedarse mucho tiempo con los niños.

Como podemos ver estamos en un país que mola mucho para conciliar.

La conciliación de Paula Miranda

Cuando nació mi hijo mayor yo ejercía como abogado y lo tuve que dejar en guardería con cuatro meses y correr entre mi trabajo y guardería tres veces por día.

Mantuvimos lactancia hasta los ocho meses, pero por ignorancia desteté en una huelga de lactancia.

Me reinventé como terapeuta y hoy hago terapias en mi casa.

Dedico una hora diaria en la mañana o en la tarde y doy clases de biomagnetismo dos horas a la semana. No gano lo mismo, pero tampoco gasto en ropa fashion para poder trabajar como abogado, en almuerzos en restaurantes, niñera, guardería, doctores ni medicamentos y disfruto mas a mis hijos, de hecho tengo una bebé recién nacida y no he dejado de trabajar.

mujer_oficina

La conciliación de Vanesa Alonso

Cuando me incorporé de la baja maternal tuve una depresión muy severa y no entendía por qué me tenía que separar de mi hijo tan pequeño y eso me sobrepasó. Quedé tan mal que fui incapaz de volver a trabajar y lo tuve que dejar.

Un día hablando una amiga -la que más adelante se convertiría en mi socia- y yo nos dimos cuenta que teníamos las mismas inquietudes porque ella es madre soltera y fuimos formando, poco a poco, un proyecto. 

Han sido casi nueve meses -ahora que lo pienso, casi como un embarazo ja, ja- de muchas emociones y esfuerzo.

Hemos puesto todo nuestro cariño en nuestro proyecto Acarona’m.

La conciliación de Andrea Castañón

Trabajaba en El Corte ingles y quince días después de echarme me quedé embarazada. Me ofrecieron algún otro trabajo pero pero por estar embarazada no me cogieron.

A los cuatro meses de nacer Lara me ofrecieron trabajo en una tienda chachiguay de esas de moda donde van los famosos a comprar ropa mona. Lo que me ofrecían era renunciar totalmente a lo que yo concibo como maternidad: muchas horas sin mi pequeña, sin posibilidad de sacarme la leche y viéndola crecer otra persona. Además el sueldo no compensaba NADA  y yo no podía estar sin mi cosita pequeña.

Dije que me compensaba más seguir cuidándola yo, dándole teta y disfrutando de cada pasito que da.

Antes de tomar una decisión hablé con su padre, puesto que él es el que lleva todo el peso económico y estaba de acuerdo conmigo. De hecho, para, él es una tranquilidad inmensa saber que su pequeñina está con su madre.

Ha habido personas que me han criticado por mi decisión. Lo último que me dijo una persona -que era amiga mía- era que estaba preocupada porque iba tirar mi vida a la mierda por mi hija.

Sin embargo mi vida nunca fue tan maravillosa, tan llena de colores e ilusión.

Somos precarios pero felices. Claro que echamos de menos un sueldo más y a veces es difícil pero es la mejor decisión que he tomado nunca.

Además soy DJ de blues, funk, soul, etc. y hago radio cuando subo a mi tierra (Concilio). Mi hija me acompaña cuando hago alguna sesión en horario de vermut.

foto_testimonio_conciliacion #ConciliarEsVivir
Aquí vemos a Andrea pinchando con su hija

Por otra parte, mi peque no va al cole, porque no lo vemos necesario todavía. Hacemos muchas cosas juntos y disfrutamos los tres de la libertad que nos da no tener que compaginar horarios.

A veces echo de menos mi independencia económica pero aún así somos felices.

Me gustaría encontrar un trabajo que no me OBLIGUE a renunciar a ser madre ni a disfrutar de ser madre.

La conciliación de Silvia

Yo trabajaba en una multinacional implantando un proyecto y viajaba casi toda la semana. Durante el embarazo me encontraba bien por lo que seguí viajando y trabajando, pero sabía que cuando naciese el peque no querría viajar, así que solicité el cambio de puesto. Sin embargo, ese cambio de puesto nunca me fue concedido porque ellos pensaron que cambiaría de opinión. Pero ocurrió todo lo contrario.

La cuestión es que, desde que me reincorporé, me tuvieron nueve meses sentada en una silla, sin darme tareas, sin decirme quién era mi jefe, sin responderme correos ni llamadas, etc. Hasta que empecé a decir palabras como denuncia, sindicatos, mobbing y entonces me despidieron.

Total que mi ingeniería y mis títulos no me han servido de nada para conseguir lo que quiero.

Entonces me replanteé mi futuro profesional. Primero empecé formándome como asesora de lactancia y ahora estoy a punto de lanzar Silvieta Home, mi tienda online de cosas de bebé, mientras espero la llegada de mi segundo peque.

La conciliación de testimonio anónimo

Yo trabajo en una empresa en la que no te ponen pegas para cogerte excedencias y reducciones de jornada, pero convertirme en madre y tener horario de 8 h. a 15 h. ha hecho que mi carrera se vaya por el retrete. No me importa mucho, pero si quisiera retomarla tendría que volver a jornada partida con horarios interminables, como muchos de mis compañeros hombres que ya son padres (no sé cómo concilian ellos).

En mi caso, la mayoría son hombres a quienes no se les ve con mucho interés por racionalizar horarios. Es por esto que trabajar «sólo» siete horas en vez de diez con pausas para café, cigarrito, dos horas de comida y demás no está bien visto de cara a prosperar.

Lo que no entiendo es por qué no hacen ellos esfuerzo por mejorar horarios, ¿no quieren ver a su familia? Porque a mí me dicen que soy la «suertuda» que se va a las 15h. a cambio del 12,5% de su salario, pero ellos podrían hacerlo también.

¿Tienes alguna otra historia que contarme? Puedes hacerlo en los comentarios.

Pilar Martínezhttp://www.maternidadcontinuum.com/about
Soy Pilar Martínez, farmacéutica, IBCLC y mamá de dos niñas. Escribo sobre maternidad, crianza y lactancia en mi blog Maternidad Continuum y soy Co-Directora de EDULACTA que forma expertas en lactancia materna. Soy una persona muy positiva, tengo intereses muy diversos y también soy un poco friki, así que aquí voy a permitirme el lujo de escribir de "otras cosas" que también me interesan ;)
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4 COMENTARIOS

  1. Yo m considero afortunada. Trabajo en un centro de refuerzo escolar en la misma ciudad en la que vivo. No cumplí toda mi baja maternal pero mi marido estaba en casa y, además, cuando me ha hecho falta me he podido llevar a mi hija al trabajo, me he podido sacar leche cuando me ha hecho falta e incluso cambiar horarios si tenia algún compromiso relacionado con la peque. Digo esto porque compaginar es posible aunque muchos aún no vean como.
    Creo que a muchas nos ayudaría que los hombres también tuviesen baja (a parte de la nuestra) y que también intentasen conciliar. Quizá de esta manera no sería tan problemático contratar a una mujer en edad fértil (a mí me han llegado a preguntar en alguna entrevista de un trabajo bastante malo si quería tener hijos).

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