Reducir es la clave: Tíralo todo y vete

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Reducir equipaje para aligerar el camino

Bueno, quien dice “tíralo” dice véndelo, regálalo, dónalo. Y quien dice “vete” dice quédate, que era broma. O no. Lo que tú quieras. A lo que voy es a que tienes demasiadas cosas. Sí, sí, tú. A ti te digo. No mires para otro lado… Tú, la que me está leyendo. Todavía tienes demasiadas cosas y lo sabes. Hay que reducir.

Y dado que tienes demasiadas cosas, cuando buscas no siempre encuentras. Y al no encontrar la grapadora de las narices… vas y te compras otra. Hala. Ya tienes dos grapadoras. De este modo, incrementas tus pertenencias día tras día lo cual no te facilita en absoluto la vida.

Yo, después de pasar media vida complicándomela, he decidido que quiero pasar la otra mitad simplificándomela. Allá voy.

Reducir es la clave

Me fascina del minimalismo. Ya no como movimiento artístico sino como forma de vida. Creo fervientemente (aunque lo practique poco) que ordenar mi casa aligera mi mente. Es indudable que compramos cosas que no necesitamos y saturamos nuestras vidas y armarios con lastres y trapos. Lo del armario tiene arreglo. Aquí y allá encontramos trucos para minimizar nuestro vestuario y desatascar el armario. Sin embargo, quiero más. Quiero decir: quiero menos. Aspiro a vivir cada vez con menos pertenencias. Atisbo un retiro en una minicasa, merendolas con mis amigas. Si no cabemos dentro ya las haremos fuera, que también visualizo clima templado (puestos a pedir).

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Mi mamá se ríe mucho cuando le digo que aspiro a esto

Pero sí. Aspiro a interiores desahogados que transmitan paz, que inviten a reflexionar, a conversar o a relajarse. Pero bueno, Roma no se construyó en un día y no nos vamos a hacer minimalistas de repente. Lo que sí podemos hacer es empezar a caminar en esa dirección. Así, un poquito aquí, un poquito allá, podemos REDUCIR nuestras pertenencias. Sin mucho dolor.

Mies van der Rohe se refería a la arquitectura cuando decía que “menos es más”. Ten por seguro que reducir el número de posesiones genera más tiempo para ti, tus actividades y tus pensamientos. Ahí van un par de ideas de por donde empezar:

25 Cosas que puedes reducir

  1. Revistas y periódicos: por si acaso una manualidad del cole, por si pintamos algo, por si tengo que envolver unos huevos… Si ya lo leíste, tíralo. Y si no, con más razón.
  2. Libros. Los hay de referencia sí, ya sé. De este no te puedes desprender pero… ¿y de ese otro tampoco? ¿relees tus novelas? ¿en serio? ¿todas ellas?
  3. Medicamentos: Conviene hacerlo periodicamente. Repasar los medicamentos y apartar los caducados, las cajas de tiritas en que solo queda una, las pomadas que huelen raro…
  4. Maquillaje: ¿Te hace falta todo eso? ¿Todas esas barras de labios? Pero si ni siquiera te maquillas, ¡que se te caduca todo!
  5. Pasadores, gomas para el pelo. Clasifica. Las hay a punto de romperse. Tienes pasadores que ya ni tu hija, ni tú os vais a poner jamás… Haz un paquetito para tu sobrina.reducir trastos
  6. Material para manualidades. Sí… Todos esos vaqueros rotos y esas telas que compraste en aquel mercadillo. ¿No ibas a hacer bolsos? ¡Hazlos ya! Si no tíralo… o pon una mercería.
  7. CDs de música: ¿Te siguen gustando todos por igual? ¿En serio? ¿De verdad, de verdad? ¿no puedes dejar ir unos cuantos? ¿Y si los almacenas en formato digital?
  8. DVDs: ¿Merece la pena poseer películas en este formato? Con la cantidad de servicios de alquiler on-line que hay… Piénsalo.
  9. Objetos de decoración. Ese jarrón que alguien te regaló y nunca que gustó, esa foto de una tortuga que te trajo tu suegro (enmarcada)…
  10. Electrónica. El microondas de la inquilina anterior que no usas, ese portátil roto que no tiras porque contiene archivos que jamás pudiste rescatar, baterías gastadas, cables inservibles…
  11. Mobiliario. En lugar de ir a IKEA a comprar otro maravilloso mueble de esos que no durará dos telediarios ¿por qué no te deshaces de un mueble? Tendrás más espacio y más luz.
  12. Ropa. Si no te lo pones ¿para qué tenerlo? Ocupa sitio. ¿Por qué perder el tiempo cada mañana al pasar tu mirada por esa pieza que sabemos que no te vas a poner?

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    Tira tus zapatos (a menos que sean la casita de alguien)
  13. Zapatos. Ten dos pares. Tres como mucho. Y cuando se rompan los repones. Entrar a la zapatería con unas sandalias que se acaban de romper y salir con unas nuevas sabe genial.
  14. Bisutería. La tienes aquí y allá y cuando la buscas no la encuentras. Júntala toda. Haz una selección. Simplifica y quédate con lo mejor.
  15. Bolsos. Este te encanta y aquel más… pero ese otro te lo compraste en horas bajas. No es tu estilo, ni te gusta especialmente. Compraste por comprar. Está casi nuevo ¿y si lo regalas?
  16. Toallas. Las que te dio tu madre, las que te da tu suegra, la que te dio la abuela de tu churri y las de tu amiga Adela ¿qué le pasa a la gente? ¿Por que todo el mundo te da toallas?
  17. Cositas pegadas en tu pizarra. Listas de tareas, dibujos de tus hijos, horarios… Tal vez si tuvieras la mitad de cosas, las tendrías mas a la vista. ¿Adiós a un par de imanes?
  18. Bolis, grapas y demás objetos oficina. Ordena, clasifica, descarta lo gastado, afila lo que esté sin punta. Evita duplicados. Usa lo que tienes antes de comprar más.

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    Recuerda que el objetivo es llenar tu vida de alegría, no de objetos que te esclavicen.
  19. Cajas de cartón. Lo que está en cajas no se ve y por tanto no se encuentra. Jamás. Compramos cajitas para clasificar cosas y lo que hacemos es enterrarlas. Una mentira más.
  20. Juegos de mesa, juguetes. Revisar tus juegos. Discierne cuáles vale la pena mantener. No hace falta guardarlo todo. La nostalgia nos aferra a situaciones que ya no existen.
  21. Postales, tarjetas de visita, felicitaciones de cumpleaños antiguas, de navidades pasadas… de gente que ya ni siquiera recuerdas, gente sin cara… gente que olvidaste.
  22. Ropa y accesorios de bebé. Tu bebe creció. Conserva el sonajero, el muñequito con música pero el resto llévalo al cotolengo o regálaselo a una amiga. El mejor momento de tu vida es hoy.
  23. Muñequitos del baño. La de bacterias que han de acumular. Él ya no juega con eso. Sí, ya sé que se los regaló tu madre… pero ya está. Se acabó. Igual que tu obsesión por guardarlo todo.
  24. Peluches. Tienen montones. Haz una criba con ellos y que se queden con los 3, los 5. que más les gusten y se despidan del resto. No los van a echar de menos. Más aire, menos ácaros.
  25. Dossiers infantiles de preescolar Espero que estemos hablando de los de tus hijos ¡y no de los tuyos! Libros del colegio, apuntes de la universidad. Te pareceré malvada pero… es posible.

Lo bonito de este ejercicio es que luego te lo piensas dos veces antes de comprar. No está de más ser un poquito més selectivas con lo que metemos en casa. ¡En todos los sentidos! Elige, criba y quédate con lo mejor.

Imagenes: Pixabay

22 COMENTARIOS

  1. ¡Cuánta razón tienes amiga!
    Yo hago limpieza periódica de juguetes, trastos varios, ropa, zapatos, papeles…pero a pesar de todo sigo teniendo demasiadas cosas ¡y en realidad no uso ni el 30% de lo que tengo!
    Cuando me mudé hace un año, estuve varias semanas sin deshacer todas las cajas de la cocina y me di cuanta que con cuatro platos, cuatro vasos, dos sartenes y mi thermomix funcionaba perfectamente.

  2. ¿Y lo bien que te quedas además cuando haces una buena limpieza de esas? Yo no soy de mucho guardar, la verdad, pero seguro que podría tirar más cosas de las que tiro

  3. Empiezo a pensar que es la fase vital: yo tiro, reciclo, tiro y siguen saliendo bolsas de casa… Y por cada una de ellas, más energía positiva que circula, oye

  4. Esta guía me la pego en la heladera!!! Con algunas cosas ya empecé, estoy vendiendo la ropa que no uso, pero es cierto que siempre guardo cosas por las dudas.
    Cuando empezaste a hablar de minimalismo, me dio vertigo, pero el bichito se me fijó en la mente. Me va a llevar una vida deshacerme de lo inutil, pero es verdad que se vive mejor ligero. 🙂

  5. Madre mía, hay tantas cosas que has puesto que están en mi casa…Llevo un tiempo intentando hacer mi casa más simple, y aunque me cuesta bastante ( soy un poco Diógenes), voy poco a poco. Con lo que tengo un verdadero problema es con los libros…soy coleccionista de libros, y aunque no me los vaya a volver a leer…no me puedo deshacer de ellos. Así que ya me hago a la idea, que tendré que compensarlo con deshacerme de más cosas del resto.

    • Maribel, jamía, cómo te entiendo y cuánta razón tienes con lo de los libros!!! Llevo tiempo dándole vueltas al tema y el otro día tuve una idea para animarme a desprenderme de ellos. Porque me pasa lo mismo que a ti (y no somos las únicas) que nos quedamos pegadas por siempre a nuestros libros, aunque no volvamos a leerlos jamás… mmm… espero publicarlo en breve por aquí o en mi blog. 😉
      ¡Un saludo y ánimo que conseguiremos aligerar!

  6. Bueno, yo no sé si me hablas de tanteo o te has venido a asomar a mi casa, que tengo todo lo que dices en la lista y más (con decirte que cuento con una colección de más de doscientos casetes…) y revistas de hace añooooooos, cartas, fotos, juguetes, ropa….
    Sufro, estoy en rehabilitación, avanzo paso a pasito, primero con las cosas de los demás y al final con las mías…
    Pero muchas gracias por el post, leerte me refresca y me recuerda que aun hay mucho por hacer.
    Un besote.

    • ¡¡¡Los cassettes!!! Cómo me los olvidé!!!? Por aquí también tenemos unos cuantos y… qué mala es la nostalgia, ¿eh?
      ¿Sabes de qué me cuesta mucho desprenderme también? De cartas y postales. Creo que es lo siguiente que voy a atacar… Yo me siento en una MISIÓN y la verdad es que acometer todo esto acompañada, hace mucha más ilusión. Gracias por estar ahí 🙂

      • ¿Y cómo va el desprendimiento de cartas? Yo ni siquiera me atrevo a bajar el veliz donde las guardo y a veces reviso (una vez cada 6 años o más)…
        La ropa es de lo más fácil, aún no sé que hacer con los casetes, ya salieron de mi casa los más de 200 dvds de juegos Xbox, chatarra electrónica y juguetes varios…
        Seguimos, seguimos en rehabilitación 😀
        Besos, abrazos y saludos!!!

    • Lai, ¿sabes qué me está pasando? que cuanto más lo hago, cuanto más me desprendo de cositas, más fácil me resulta y no solo eso, sino que mis hijos lo ven y empiezan a desprenderse de ropa que ya no les va, de juguetes que ya no usan o de libros que ya no leen de motu proprio!!
      El otro día vinieron unos amigos y mi hija le regaló a su nena su vestido de princesa de toda la vida. Siento que no solo aligero mi vida sino que también hago algo bueno por mis hijos. 🙂 ¡Un abrazo y ánimo que lo lograremos!

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