María L. Fernández

Soy María Fernández. Mujer, madre, amante, amiga y periodista en permanente propiedad conmutativa. No sé vivir sin contar historias. Las mías, las tuyas, las de los demás. Nunca sabrás si voy o vengo, pero cuando te hablo ten la seguridad de que lo hago de forma honesta, porque no sé hacerlo de otra manera.

Artículos recomendados

16 comentarios

  1. Yo soy la de las tradiciones ancestrales, intento jugar con erlla y la acompaña una mochila de juguetes y libretos, ella no se marea, yo si, eso si después de 8 horas mis ideas se han acabado y los libros también, horror, buen post, un besazo

    1. ¡Después de ocho horas soy yo la que se tira por la ventaja! Ni mochila de juguetes, ni libros, ni nada de nada, pasado cierto tiempo la convivencia dentro del coche se enrarece sí o sí. Y ese momento en que te dicen “mamá, ¡mira!”, “Dame”, “Hazme”… y tú con ganas de echar la primera papilla también…

  2. Yo te presento a un par que duermen, pero solo un ratito… Y el resto, se lo pueden pasar discutiendo, para acabar en 2 minutos con la paciencia de sus progenitores y que la 3ª GM comience dentro de una Space

    1. Un ratito que es como una bendición, a que sí. Yo lo que peor llevo, sin duda, son las peleas. Un coche es un espacio demasiado reducido para poder lidiar con dos niñas dispuestas a encauzar su aburrimiento hacia la gresca…

  3. Yo también quiero recuperar esa espontaneidad de viajar. Pero aquí hay una pequeña de las que se marea y Puagh el desayuno…un horror. Hay que prepararlo todo..espero aue mejore con los años!!

    1. Ay! esos vómitos son el mal personificado. La verdad es que yo no sé si mejora o no, creo que, como todo en la maternidad/paternidad solo se transforma. Pero al menos tienes más experiencia, así que aplicas nuevos recursos

  4. Jajajaja, ¡qué bueno!
    Yo he de admitir que tenemos mucha suerte porque, por ahora, los dos son bastante buenos para ir en coche y eso que hacemos un mínimo de dos viajes de 600km al año (600 de ida y 600 de vuelta). Y por ahora, ¡¡SIN DVD!!
    Tenemos todo un repertorio de juegos (el personaje, palabras encadenadas, el ahorcado –a pelo, sin escribir en un papel-, veo veo, a ver quién ve primero X cosa) y hemos perfeccionado lo de jugar con las Barbies yo desde el asiento del copiloto y mi hija en el asiento que queda detrás del mío.
    Y claro, llevamos comida, bebida, juguetes para los dos y sus canciones. Dices de los Cantajuegos…¡ benditos Cantajuegos! Estas Navidades toooodo el camino Madrid-Barcelona lo hicimos escuchando el mismo CD de villancicos de Disney con las voces de Mickey, Goofy y demás. Hasta el moño no, lo siguiente, por lo menos los Cantajuegos tienen varios CDs para ir variando… Ahora escuchamos Violetta aaaall the time. A ver cuando el pequeño tenga voz y voto… habrá que consensuar las canciones…
    Y sí, sus buenas siestas se pegan, ¡por suerte!

    1. Uf! escalofríos me dan solo de pensar en ese CD de villancicos de Disney. Pero, ¡hija mía! prepárate cuando el peque quiera imponer también su opinión, porque entonces lo que tendrás que perfeccionar es la técnica de la negociación y te aseguro que nunca se van a poner de acuerdo. Madrid-Barcelona dos veces al año… tiemblo de pensarlo.

  5. Todo lo que cuentas me lo conozco, excepto eso de poner dos DVD, uno para cada hijo. Espero no llegar nunca a eso porque me explotaría el cerebro!

    1. Bueno, es eso o que te explote el cerebro porque no quieren ver lo mismo, o porque el DVD no está en el centro, o porque una no oye y a otra le molesta el sonido… En cualquier caso, antes o después, te explotará y lo sabes 😉 Jajaja

  6. Pues te cuento:
    Nosotros somos muy analógicos… Nada de DVDs. A contar vacas por la ventana.
    El útimo trayecto con curvas el peque soltó una vomitona del tipo aspersor rotacional que no sé cómo logramos salir de la carretera sin estamparnos. Arreglamos el desastre como pudimos. Por suerte es verano y no lleva lazos… La sillita la cubrimos con su chaqueta. Mi anotación mental: “lávala en cuanto llegues a casa”.

    Al día siguiente lo llevó al cole su papa…
    Adivina qué chaqueta llevaba cuando lo recogí… Sí.

    Ese botón EJECT… jajajjaja! quiero uno!!

    1. ¿Contar? El próximo viaje lo hacéis con mi marido, que es el rey de cuentalo-todo

  7. Hora uno: Qué bien salimos!! Puedo encender ya la tablet? Seguro que me canso de ver dibujos. Y cuánto se tarda?
    Hora dos: Mamá los Canta juegos!!! Creo que voy a tener hambre y pis. Y cuánto se tarda ahora?
    Hora tres: Ya he jugado a todo lo de la tablet. Me aburro. Tengo hambre. Quiero llegar. Me aburro. Quiero llegar. Me aburro. Quiero llegar.
    Y hemos legado porque paramos en cualquier lado con tal de no seguir escuchándola.

    1. ¡¡¡Como te entiendo!!!! Describes nuestros viajes en coche. Solo te falta multiplicarlo por dos y unas pinceladas de luchas fraternales y te habrás metido en nuestro coche… Narcoticos para mí ¡ya!

  8. Mi experiencia es corta en este campo… Aun no me visto con corazon de hacer un viaje en coche con mi hija porque al contrario (que yo que era de las santasbenditas que al encender el motor del coche me quedaba dormida) mi querida hija tal y como le abrocho el cinturon de la silla empieza a llorar, en el ultimo mes ha mejorado y entre el espejo con el que me ve a mi conduciendo y mi madre o hermana poniendole con el mobil los videos de bruno mars, macaco o maroon 5 hemos conseguido llegar hasta la playa sin llorar!!!! No quiero ni pensar en un viaje de mas de media hora y ya pudiendo decir la frase maldita “cuando llegamos”

  9. Pues es leeros y pensar en lo bien que hicimos en irnos en tren y por la noche a cruzar el país. La verdad es que cogimos el coche para ir de un pueblo a otro, solo una hora y decían mis padres, son las curvas y se marea, por eso vomita, su padre decía, es que nadie se calla y se pone histérica. Yo decía… yo siempre voy delante y a mi no me ve más que la coronilla, el ir detrás con ella hace que solo quiera los brazos de mami y a mami (mejor dicho…TETA). Un viaje de ida a un pueblo vomitona, después de llorar y llorar. Parar cada 5 minutos y calmarla. El viaje de vuelta igual, aunque se quedó dormida 20 minutos. Problema, el coche se paró y ella despertó.
    Otro viaje, todos cagados de miedo, pedí que me dejaran conducir a mi, que los abuelos detrás y nosotros delante y por una vez me hicieron caso. Que pasó? Que la niña se pasó el trayecto jugando, riendo y gritando con el abuelo, mientras yo conducía la mar de tranquila.

    Saludos y muchos ánimos a todas las mamis!

Los comentarios están cerrados.