A veces grito

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A veces me entra frustración porque de repente pierdo los nervios y grito a las niñas. Algunos días me levanto nerviosa o vuelvo intranquila del trabajo, el estrés, la rutina, y mil y un factores hacen que pierda la compostura de madre perfecta y se me escape una palmadita en el culo.

Hay situaciones que no sé gestionar, por mucho que lo intente. Ver a una de las niñas desde mi perspectiva, desde arriba, desafiándome con la mirada, con una sonrisa burlona, en una situación de peligro, y viendo que no va a hacerme ningún caso, me desespero.

Y no sé cómo actuar. Mi instinto me dice que no lo gestiono bien, si me pongo a leer, aún es peor: hordas de madres perfectas, que basan su experiencia en el amor, en no gritar, en escuchar con empatía, que  me hacen sentir mucho peor, más #malamadre. Y, en ese momento, me pregunto cómo lo hacen, como actúan ante esas situaciones. Sus niños no son niños perfectos por más que nos los vendan así, SON NIÑOS.

Desde luego que adoro a mis hijas, y me encanta hacer mil y un planes con ellas. Ni siquiera las considero pequeñas dictadoras, ni mini-manipuladoras, son niñas, sin más. Con sus cosas buenas y malas, con sus virtudes y defectos, con días malos y buenos.  Niñas que experimentan, que disfrutan ensuciándose, que no entienden el peligro de las cosas, y que entienden la advertencia, como un juego.

a veces grito

Yo como madre, también soy persona, con mis días buenos y malos, con momentos de nerviosismo, y otros de tranquilidad, que me preocupo por su bienestar y su integridad, y que en algún momento, a veces muchos, cuenta hasta  diez para no lanzarle la zapatilla.

Y no me malinterpretéis, no abogo por el castigo físico, ni mucho menos. Ni lo justifico. Pero, ¿nunca habéis levantado la mano, aunque luego la bajes, apretando el puño? O como hablábamos el otro día, haciendo como te acaricias el pelo. ¿Nunca has tenido la tentación de pegar un grito, de esos que los paralizan? Aunque luego se te rompa el alma cuando viene llorando, con cara de pena auténtica, y tú te sientas aún peor, y con lagrimas las dos, le expliques que no podía subirse a una silla para coger la nocilla porque no es hora de merendar y, además, si se cae se puede hacer daño.

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¿Nunca se te ha escapado el niño de la mano, en dirección a cruzar el semáforo y sales corriendo detrás de él, gritando su nombre y cuando la coges del brazo, mil demonios se te llevan? Esos momentos, en los que lo matarías, y a la vez lo arropas entre tus brazos, presa del nerviosismo, sin saber si llorar o reír.

No sé los gurús de la educación que solución dan a supuestos así, pero, en ese momento, es el instinto el que irrumpe, el nervio y el miedo. Y gestionar emociones en medio de esa vorágine resulta muy difícil.

¿Tenéis alguna la receta mágica?, ¿qué hacéis en situaciones así?, ¿habéis probado métodos tipo: educar sin gritos? A veces, ¿os sentís agobiadas porque no llegais a todo?

mujer dumiendo

Yo reconozco que me estreso, que pienso que no sirvo para ser madre, que siento alivio cuando las veo durmiendo plácidamente y sé que mi #modomadre puede pasar a standby, nunca a off, porque las interrupciones nocturnas siguen ahí.

Pero no por todo eso, tiro la toalla. Busco soluciones e intento seguir mejorando en mi relación con mis hijas, a veces con más acierto y otras con menos.

Porque como decía Jaio, de Más allá el rosa o azul: la mejor madre para mis hijos ¡¡¡soy yo!!!

Imágenes: Pixabay, Danielle Guenther

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María José Sarrion, profesional de los RRHH y blogger de La Alcoba de Blanca desde hace más de 4 años. Necesito como respirar contar lo que me pasa por la cabeza. Soy mujer y madre de 2 niñas, que han sacado facetas nuevas en mí. Multiapasionada, creativa e inquieta. Y con ganas de hablar de otros temas distintos a la maternidad. Porque como decía una buena amiga “hay vida más allá de la maternidad”.

20 COMENTARIOS

  1. Ay mi chica! todas alguna vez nos ponemos nerviosas y podemos perder la paciencia. Darnos cuenta de que gritar no está bien es el primer paso. Yo tengo la suerte de que tengo una empatía muy desarrollada y normalmente puedo ponerme en el lugar de mis hijas y eso hace que me enfade menos, pero sobretodo, lo que más me ha ayudado a mi sin ninguna duda es bajar las expectativas.

    No intentar hacer mil cosas si sólo llegamos a hacer 10, no agobiarme por manchas, ni por quedar bien y ser consciente de que los años pasan volando y en breve echaremos de menos todo esto.

    Ánimo guapa, porque la sociedad no lo pone fácil <3

  2. Te leía y pensaba… mira una como yo! menos mal! Yo tampoco gestiono bien cierto tipo de situaciones. La verdad es que a veces tendemos que querer abarcar todo y cuando vemos que no podemos y nos desborda explotar y si encima una pequeñaja está danzando por ahí, y tu sintiendo que no debe hacerlo, pues todavía peor.

    Yo grito. Lo hago y luego me arrepiento. Grito y mi marido me mira con cara de… ten más paciencia y yo pienso, pero joer, que la tengo, pero es que parece sorda, y no me hace ni caso y con eso no puedo. 🙁 Al final, me arrepiento, y cuando me calmo intento explicarle las cosas de manera que las entienda y vea que mamá no es un ogro que a todo dice no.

    Saludos y ánimos!

  3. Vaya! Si es que somos humanas!!! La sociedad está fatal en pensar que somos máquinas y que tenemos que engendrar hijos perfectos y que seremos una madres perfectas y estaremos 24 horas del día impecables, venga ya!!!
    Fuera prototipos y arriba la realidad #yotambiengritoamishijos que quede claro!

  4. Me declaro humana abiertamente, otra cosa más que hago políticamente incorrecta. Yo también grito a veces, más de las que me gustaría, pero no es facil. ¡Nada facil! Aunque yo lo intento 😉

  5. Que buen articulo!!!! Yo creo que en el nos identificamos todas las madres del mundo mundial! Unas lo reconocerán y otras no, pero todas en algún momento queremos matarlos……y como bien dices a la vez abrazarlos!! En fin, esto es ser madre y ser humana!!

  6. Tan real, super identificada aveces siento que no tengo la paciencia suficiente y me siento #malamadre que bueno saber que hay mas madres que nos sentimos igual.la perfección no existe

  7. Comparto, suscribo y me identifico totalmente contigo. Lo peor de esos días en los que te das cuenta que eres tú la que no sabes gestionar bien esas situaciones es el remordimiento y la tortura que tienes contigo misma. Me ha encantado todo lo que has escrito, porque yo también lo siento así. Y sí, la culpa no es de ellos, porque son niños, la culpa será nuestra y de nuestro estrés, nervios o lo que sea que nos preocupa y de los que ellos son totalmente ajenos (y afortunadamente que lo son, porque así tiene que ser). Un abrazo

  8. Qué bueno! Me ha gustado mucho. Solo le ha faltado alguna solución mágica al final jajja porque yo con Silvia (con solo 2 años) ya me desespero… Así que no me quiero imaginar cuando tenga 5 años. ?

  9. Hola! Creo q no hay madres perfectas ni hijos perfectos porque somos humanos, a veces les exigimos a los niños más que a los adultos, ellos no saben gestionar bien sus emociones y a nosotros de vez en cuando también nos pasa, pero yo he sabido sacar algo bueno de esto. Le estoy enseñando a mi hijo q no tiene que ser perfecto, cuando le gritó o alguna vez le levanté la mano, le pedí perdón le expliqué que me puse nerviosa y que no me controlé, que no está bien actuar así. Los niños aprenden con el ejemplo y no van a ser perfectos así que cuando ellos se encuentren en esa situación es bueno que la identifiquen y que sepan también rectificar y no sentirse culpables por ser humanos.
    Creo que lo hago bien cuando cinco minutos después de decirme que soy la peor Madre del mundo y montar en cólera por no darle algún capricho, me viene a pedir perdón. Un saludo!

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