Adolescentes y Sexo

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Texto de Marisa de Madres Estresadas  (Acotaciones de Verónica Trimadre)

No, no, no voy a hablar del miedo que me da que mis hijos tengan novio, relaciones o cualquier otra cosa rara que ocurre desde que sueltan los juguetes hasta que deciden formar una familia “como dios manda”. (Ya me lo contaréis las que ahora batalláis con colecho sí/ colecho no). Lo que me gustaría explicar, más que explicar que me expliquen, es cómo narices se organizan las parejas con hijos adolescentes para disfrutar una noche loca en la habitación conyugal sin miedo a las interrupciones.

(Ay madre. Mucho me temo que Marisa nos va a poner delante de las narices un panorama sexual nada halagüeño a las que todavía criamos pollitos y no pavos)

sexo pareja

Mientras mandas tú en tus niños, les metes en la cama y una vez que compruebas que duermen plácidamente, puedes dar rienda suelta al desenfreno. Si colechas huyes al salón, que nosotros en un ratito ya cumplimos (lo de las pelis no existe) y te vuelves a dormir.

Hay una etapa tras la maternidad entre los… cinco y los once o entre los dos y los catorce, que los niños se acuestan pronto, los fines de semana se despiertan tarde y tú… pues eso, ancha es Castilla y miramos a Cuenca de ocho a ocho si hace falta.

(Bueno, bueno… No nos engañemos Marisa, todas sabemos que estás idealizando el pasado, porque en esto del sexo y los niños lactantes 2+2 no son cuatro, pero prosigamos…)

A veces los niños deciden que esa noche no toca y te ves explicando que eso no es lo que parece y que papá y mamá están jugando y la ropa estaba sucia y ya está en el cesto para lavarla mañana. Lo más que puede pasar es que tu genial hijo decida explicar en la comida de cumple de la abuela que papá y mamá juegan desnudos. Habrá sonrisas, miradas cómplices, suegras escandalizadas, pero en general es envidia. “Los niños dicen la verdad y estos se lo estaban pasando pipa mientras este/a ronca” o “a esta/e le duele la cabeza” piensan cuñadas y cuñados.

Porque miren ustedes, en esto de las ganas al revés de lo que nos vienen contando, tampoco hay diferencia de sexos. Solo en las excusas. A ellas les duele la cabeza y ellos vienen agotados del trabajo. Lo de que ellos tienen ganas siempre y nosotras siempre excusas les aseguro que es un mito de reprimidos.

(Estoy levantada y dando palmas con las orejas. Esto es una verdad universal)

[Tweet ” Lo de que ellos tienen ganas siempre y nosotras siempre excusas es un mito de reprimidos”]

Pero cuando llegan a la adolescencia…

El problema, los problemas, llegan cuando esos bebés tan monos que tenías hace años ya saben de sexo más que tú, ves películas con escenas escabrosas a su lado en el sillón… y a ti te entran las vergüenzas y ellos ni se asombran de ver gente desnuda en posturas raras. Ya se lo has explicado todo, o lo han hecho los amigos o el ordenador, y saben cosas que tú, con más de quince años de experiencia, que son los que tiene tu criatura, ni suponías que existen.

(Ejem, ejem…)

Adolescentes cuchicheando amigas

Y como ya no mandas ni en el mando de la tele… ni en la hora de dormir de esos locos que ya no son bajitos… No vas a hacer ruidos a deshoras porque se lo saben y a mí, por lo menos me cortan el rollo, no me gustan los espectadores y menos a los que he parido yo. Así que compruebas si han dejado el móvil apagado y ellos están fuera de cobertura antes de revolcarte con el que colechas.

(Huy, qué estrés me está entrando… ¿Y esto cuándo dices que empieza?)

Que hoy tengo que estudiar y me acuesto tarde, que mañana estudio y me levantaré temprano, que me voy a cenar y ya llegaré, que es el cumple de mi amiga y luego me traen a casa los padres de noséquién… Pues nada cariño, tú a dormir que los ronquidos no importan y el sonido de los muelles sí, y ya les espero yo, que nunca se sabe. O no cenamos y nos dedicamos al desenfreno con la desesperación de los encarcelados que tienen un vis a vis de un ratito, eso sí, solo si a tus vástagos les coinciden los eventos, que no suele ocurrir.

Entonces decides que el sábado les das dinero para el cine y te desmelenas mientras pero…. entre las series que ya se han tragado, que a veces hasta te quitan la casa para quedar con sus amigos y que tienen llaves y pueden entrar a por dinero, el móvil, más dinero u otro móvil con batería en cualquier momento… el plan, no siempre es tan perfecto.

(Claro, claro… Porque andar cambiando la cerradura de la puerta cada sábado, quedaría demasiado raro, ¿no?)

Y así van pasando los días sin que tu pareja y tú encontréis tiempo, rezando porque algún ministro tenga el mismo problema que tú y haga obligatorio el erasmus desde los 12 hasta los 30. Tengo que preguntarle a mi madre cómo lo hizo ella, que yo veo que al final me tengo que esperar hasta los viajes del Imserso para recordar qué era eso de hacer el amor.

(Qué desazón me dejas, Marisa, qué desazón. Estoy buscando un monte perdido en el que llorar un rato. Ama-rgamente)

Pues nada, si habéis llegado hasta aquí, queridas lectoras, lamento el mal rato. Espero que Marisa tenga a bien en futuro contarnos sus avances “escapistas” en el colecho con su cónyuge, más que nada para devolvernos un poco de esperanza. O de amor cósmico. O de polvo, aunque sea de estrellas. Ay.

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Este post ha sido escrito por una colaboradora puntual de Mujeres y Madres Magazine. Aquí os damos voz para que la vuestra llegue lejos.
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13 COMENTARIOS

  1. Jjaajjajaja, muy bueno!! aunque no lo veo yo tan exagerado! que si que hay que ingeniárselas pero bueno…
    Muy buen aporte Marisa!! 🙂

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