La afición que me duró dos telediarios

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¿Te apuntas a todo lo que se te pone por delante? Si tu respuesta ha sido sí, seguro que alguna vez te ha pasado como a nosotras: coges una afición como si te fuera la vida en ella y, de pronto, la abandonas para nunca retomarla. Cuando, además, ha habido inversión económica para materiales el chasco parece ser más grande -y los bártulos abandonados te recuerdan el fracaso de continuo-.  Te contamos cuál fue esa afición que nos duró dos telediarios. Puede que coincidas con alguna de nosotras.

Project Life (Sara)

Project life

Como siempre, yo todo lo cojo como si fuera a convertir en la nueva esperanza blanca. Me pongo a escribir, y preparo las entradas con quince días de adelanto. Me da por la caligrafía y me compro materiales como si fuera a convertirme en uno de los monjes de Silos. Y me dio por el Project Life, que básicamente es una especie de scrapbooking abreviado y lleno mi casa de cachivaches para convertirme en una crack. Me dura la afición tres días y me encuentro con pingos en mis cajones hasta el día del juicio. YES. Esa soy yo.

Repostería creativa (Merak)

fondant

No me gusta pensar en mí misma como una persona falta de constancia, sino más bien como una persona de inquietudes múltiples. La cocina, la repostería creativa, el scrapbooking, las series, el pádel, la vida bloguera… necesitaría vivir más de una vida para darle a todos los palos que me gustaría, pero resulta imposible, así que en algunos de ellos he profundizado más y en otros menos. Algunos me los he tomado como un hobby más y otros casi como un reto. Me empeñé en hacer tartas de fondant cuando en España apenas era conocido y resultaba casi imposible encontrar materia prima y artilugios adecuados… Cuando dominé la técnica perdió todo el interés, así que pasé a lo siguiente, eso sí, con la casa llena de bártulos -moldes, cortapastas, colorantes, utensilios varios… El capítulo del scrapbooking os lo podéis imaginar, ¿verdad?

El ganchillo o crochet (María Jardón)

Crochet

Mi madre siempre ha hecho cosas de ganchillo y me llamaba la atención, así que cuando empezó la fiebre de Pinterest no pude evitar enamorarme de las cosas tan bonitas que había de crochet. Me compré ganchillo y ovillos y le pedí a mi madre un par de clases particulares. ¿El resultado? Muy buena intención, muchas ganas y ¡creo que no llegué a hacer ni un tapete! Lo peor es que tengo claro que es una afición que difícilmente retomaré, eso sí, en mi panel de Pinterest de Crochet puedes encontrar cosas realmente preciosas.

El Body Combat (Pilar)

body combat

Me apunté porque tenía varios amigos de lo más viciados con el body combat y como yo había practicado durante varios años el taekwondo, pensaba que me iba a gustar más.

Pero no podía con él. Primero me aburría con las rutinas repetitivas y segundo me hacía daño en las articulaciones porque eso de pegar al aire como que no me va bien, así que lo dejé en seguida.

La costura remendil (Nuria)

afición remendar

“Neneeee, trae p´acá todos tus vaqueros rotos, que voy a hacer bolsos reciclando la telaaaa”. Subidón, subidón. Voy al los Encants Vells de Barcelona a por retales… Uy, mira, ¡cremalleras! Unas cuentas por aquí, unas cintas por allá… Tengo lo que necesito ¡y más! Toma un bolso para tiiii, un bolsa para ella… Ooootra bolsa para mí que no se digaaaa (uy, esta me ha quedado un poco grande, bueno da igual)”.

Un par de bolsos y un calendario de adviento más tarde:

“Nuriaaaa, tengo otro pantalon roto. ¿Lo dejo donde siempre?” Sí, hombre sí, en el armario ese. Si no cabe, apretújalo, corazón… (que te dura menos un pantalón, que a mí una afición). 😉

Mi afición fallida: el colouring

aficion colouring

Un buen día Sara comentó que había empezado con los libros para colorear de Johanna Barsford y que le estaba gustando mucho la experiencia. En aquella época se había puesto de moda lo de que los adultos coloreáramos para relajarnos y pensé que podría irme bien. Archivé la información en el disco duro pero no me lancé a probar.

El empujón definitivo vino de nuevo de la mano de Sara, que había encontrado un libro de Harry Potter -y yo soy tremendamente fan– muy bien de precio. Me dije: esta va a ser la mía. Tardé un segundo en tramitar el pedido en 1-clic y, cuando el libro ya estaba de camino a mi casa, le conté a Sara que lo había comprado. Ella me envió una caja de los mejores lápices del mundo para dar rienda suelta a mi nueva afición.

Pero no. El año pasado no fue el año para muchas cosas y el colouring tampoco fue. Ver la cantidad de espacio por colorear en la página en blanco y negro me agobia. Entonces recordé que de pequeña también me pasaba. Vamos, que en mí el efecto es el contrario.

No creas que pierdo la esperanza. Ahí tengo el libro, con los lápices maravillosos cerquita, a ver si consigo encontrar el hueco en el que colorear me relaje.

Imágenes: Poppy Pink Blog (Sara), Pixabay (María), Pexels (Let).

2 COMENTARIOS

  1. El mío fue la fotografía. Obsesionada con una cámara réflex, leyendo blogs y manuales de fotografía como una loca para ver si sería capaz de dominar la técnica antes de comprarla. Y en cuanto llegó la cámara a casa, 3 fotos mal contadas, un coñazo sacarla a los sitios por el bulto que hace y acabé vendiéndola de segunda mano.

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