Ir al cine en estos (calurosos) tiempos

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Llevamos ya unas semanitas quejándonos del calor que hace como si no fuéramos conscientes de que estamos en pleno verano. La búsqueda de alternativas de ocio que nos saquen de casa para pasar un rato agradable a una buena temperatura acaba, en muchas ocasiones, mirando de frente a la pantalla grande. La magia del cine no entiende de estaciones del año y siempre es una buena opción, pero en verano mola más. Os cuento algunas de las alternativas para ir al cine en verano que trascienden al típico multisalas.

Grease singalong
Oh, Sandy

Sing along

Esas pelis que adoras como Mamma Mía o Dirty Dancing con la posibilidad no sólo de cantar a voz en cuello, sino también de hacerlo con un montón de gente más y arengada por un equipo de animación para que no te cortes, eso es Sing Along. Creo que viví algo parecido cuando vi en el cine, en mi más tierna preadolescencia, las dos películas de Hombres G…  y es que yo era muy fan y me sabía todas las canciones así que no paré de cantar en ninguna de las proyecciones.  Nuestra Sara ya lo ha probado y nos lo contó emocionada antes de haber diseccionado Grease de nuevo. De su crónica se deduce que lo disfrutó como una enana.

Las sesiones de verano en Madrid y Barcelona son al aire libre, uno de los placeres máximos para tiempos calurosos. Como para no perdérselas.

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¿Cómo estaba la sala? Abarrotá

Salas junior

Tengo edad suficiente como para recordar los cines de sesión continua y los descansos con el “visite nuestro bar” -que también dio nombre a un tema de los G, si es que todo está conectado-, aunque mi madre nunca visitara su bar y lo que hiciera fuera sacar del bolso el bocata seguido del socorrido plátano ;). Retomando esta idea, modernizándola y haciéndola más guay, Yelmo Cines ha sacado su Sala Junior y para que pudiéramos probarla nos invitó a ver Buscando a Dory.

El concepto de la Sala Junior es genial. Tiene butacas de las de toda la vida, pero también tumbonas, cojines dobles y puf dobles y todos prometen comodidad. Como nosotros llegamos súper justos al pase nos sentamos en las clásicas butacas, que también están muy bien. La visión de la pantalla desde cualquier parte de la sala es magnífica y el sonido estupendo.

Pero lo que hace la sala realmente especial, más allá de tal variedad de asientos, es el tobogán que la recorre de arriba a abajo y los balancines a pie de pantalla, todo ello listo para el disfrute de nuestros pequeños, que pueden usar tanto antes de la proyección como en el descanso. Porque sí, en Yelmo han estado listos y paran la peli a la mitad para que no se les haga largo y puedas ir al baño o a por más provisiones.  Para usar el tobogán es imprescindible sacarse los zapatos, que podrás dejar en un casillero preparado a tal efecto en la entrada de la sala, y usar calcetines. Y todo es perfectamente seguro, que les hicieron entrega de la certificación en el pase de prensa al que nos invitaron.

Y hubo un último detalle que me terminó de conquistar: un aparcamiento para carritos en el pasillo que da acceso a la sala. Eso es no dejar ningún detalle al azar.

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Cara de felicidad, les debe de gustar la peli

Autocines

Grease, entre otras muchas películas estadounidenses, marcó mi juventud. De hecho, creo que conozco más costumbres de los estates que de mi propio país desde entonces. Y fue en Grease donde descubrí el autocine y aquello me pareció lo más de lo más. Dejando de lado el hecho de que no me saqué el carné de conducir a los 18 -ni lo tengo a los 38-, lo que dificultaba mi asistencia a uno de ellos, moría por tener la oportunidad de ir. En la actualidad funcionan varios en España, podéis encontrar la info aquí, y en septiembre abrirá el autocine más grande de España, en la zona cercana a las Cuatro Torres. No sólo podrás ver la peli, también podrás disfrutar las imponentes vistas ;).

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Todos a la calle

Cines de verano

Una sinfonía compuesta por el sonido de las pipas mientras se comen, el papel de aluminio que se arruga al sacar el bocadillo y la gente que levanta la voz un poco de más aprovechando que está al aire libre, esa es la banda sonora de mis noches de cine de verano en “El Retiro” de Madrid. Creo que es uno de mis más queridos recuerdos de infancia, porque era algo que hacíamos en familia y que nos daba la posibilidad de alargar la jornada hasta horas prohibidas entonces.

La posibilidad de ir al cine de una forma más relajada que la impuesta por la sala, sentirte como en tu casa, que te puedes llevar tus cojines, estar fresquito -todo lo fresquito que puedes estar con 30º a las 22:00 horas- es fantástica. Aunque creo que lo que en realidad nos conquista a los españoles es lo de poder estar en la calle, no hay más que ver cómo llenamos las terrazas de los bares en cuanto las ponen.

En Me gusta mi barrio han publicado un recopilatorio que me ha ahorrado el tener que buscar más info sobre los cines de verano de Madrid, y como anécdota os cuento que en mi Móstoles de adopción también tenemos cine de verano ;). Además, os dejo un enlace en el que podéis encontrar cines de verano por toda la geografía española y otro con los de Barcelona.

¿Alguna forma más para disfrutar el cine en verano? Contádmelas en los comentarios, que me encantará saber.

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Soy Leticia la mamá de Ojazos desde 2013, mujer desde 1978. Siempre corriendo y con mil cosas en la cabeza para hacer pero con poco tiempo para llevarlas a cabo. Escribo en Esto no es como me lo contaron y Las Letras de Let porque es lo que más me gusta hacer en el
mundo. Activa, habladora y comprometida, cabezota y risueña vivo en una permanente contradicción. Necesito contar las cosas que me pasan para que no se me enquisten en alma.

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