Cómo ser mujer y madre y no morir por unos tacones

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Empezar el día es en sí una odisea. Levantarme, ducharme, desayunar, vestirme y maquillarme. Todo eso intento hacerlo, con suerte, antes de empezar con la segunda fase, que se inicia con el “levantamiento de niñas”.

Así que un día cualquiera, a las 8:45 ya estoy agotada. He tenido tanta actividad y tanto estrés que creo que ya no voy a ser capaz de tirar adelante. Y si, además, mi hija mayor se empeña en que le haga una trenza como Elsa, el nivel de estrés se puede incrementar aún más, porque os confieso que no sé hacerla, me quedan churro, nivel: churro muy churro. Y le miento a mi hija como una bellaca, diciéndole que la lleva igual.

– Sres de Disney: les importaría elegir peinados más sencillos para sus princesas, que voy a tener que hacer un Máster en Peinados Princesiles.-

Salimos por la puerta, la mayor de la mano, la pequeña en el carro, la mochila de la guarde, el saquito del cole, la carpeta con las fichas, mi maxi bolso, mis tacones y yo…

El nivel de “ideal” es el que os queráis imaginar. Yo me creo que vamos divinas, y en la primera rejilla del suelo… “Catapúm” Mi tacón se inserta,y yo sigo andando sin él, al más puro estilo “Kate Middleton”. ¿Os imagináis qué momentazo?

Resultado: el tacón se ha quedado allí, miro hacia un lado, hacia el otro, miro el reloj: 8:55.. La adrenalina ya ha tomado todo mi cuerpo… Meto el pie, y lo muevo de un lado a otro, hasta que consigo sacarlo, con un “sospechoso” ruidito que surge desde mi pie izquierdo…

The Duchess of Cambridge with Prince William on the parade ground of Mons Barracks in Aldershot, Hampshire.

Dejo a una niña, voy a tomar café, dejo a la otra, y emprendo camino a un par de reuniones en el centro.

Misteriosamente, mi pie sigue emitiendo ese ruidito que me pone tan nerviosa, y que no puedo controlar, dos reuniones después,  emprendo mi vuelta a por las niñas, la mayor sale a las 12:30, y tengo que llegar antes a por la pequeña, llamo a la guardería diciendo que no llego, que la recojo un poco más tarde.

Mi dolor de pies con los tacones… Y menos mal que son unos Pura López, que se supone que son comodísimos, porque si llegan a ser del chino, ni sé cómo tendría los pies.

Cojo el autobús, porque el dolor ya no me dejar ni sonreír, y además no me siento, alineada… Creo que mi columna está sufriendo una leve escoliosis que no me deja estar de pie.

Llego a las 12:15 a recoger a la mayor, cojo  a mi hija, a mi sobrina, y me voy corriendo a casa de mi madre, a dejarlas para que vayan comiendo mientras voy a por la pequeña… Pero eso sí, antes paso por casa, y me cambio los zapatos.

Y efectivamente, voy sin tapa. La tapa la he debido perder hace 3 horas, en la rejilla del suelo, que no sé porque no son de un tamaño que los tacones no quepan. ¿no creéis?

Con mis bailarinas emprendo camino, y 10 minutos más tarde, entro en casa, a seguir dando comidas, mientras mi madre se queja, que por qué le he dejado con dos más la bebé de mi hermana que también está.

Ya no sé en qué nivel de estrés estoy, pero el café de después de comer es descafeínado, porque empiezo a tener un poco de ansiedad…

Y sólo son las 14:00. Creo que no hace falta que os cuente nada más, o corréis el riesgo de sufrir un infarto.

Imagen vía: Mamá a la Última, Qué.es

 

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María José Sarrion, profesional de los RRHH y blogger de La Alcoba de Blanca desde hace más de 4 años. Necesito como respirar contar lo que me pasa por la cabeza. Soy mujer y madre de 2 niñas, que han sacado facetas nuevas en mí. Multiapasionada, creativa e inquieta. Y con ganas de hablar de otros temas distintos a la maternidad. Porque como decía una buena amiga “hay vida más allá de la maternidad”.

17 COMENTARIOS

  1. ¡¡¡¿ que stress!!!Con tacones o sin ellos que conste.
    A mi me encanta lo bien que vas siempre.
    Y si nada de trenzas pongan diademita a sus princesas o una coleta y ya por favor
    Un besazo

  2. cuanta verdad! Yo también estoy algo estresada a las 9 de la mañana cuando lo único que oigo es mamaaaaa, mamiiiiiii, quiero, ese no me gusta, pero esque yo quería ….. Y con la mejor de mis sonrisas y un leve tembleque en el ojo izquierdo intento negociar con mi peque, pero es tan difícil….

    Aún no he llegado a los peinados de princesas pero espero que los señores de Disney tomen nota de tu sugerencia!!!

    Con tacones o sin ellos esperemos no morir por ellos 😉

    Un abrazo!

  3. Hace justo nueve días volví a comprarme unos botines con tacón (cómodo) después de ¡cuatro! ¿cinco? años caminando ininterrumpidamente con botas planas, de monte, de agua, las converse y, lo más glamuroso de mi armario hasta la fecha, unas deportivas NB y botas negras con cuña. Desde hace nueve días, me he puesto los botines tres días y uno de esos tres días llovió mucho… Así que entiendo tu mañana perfectamente… ¡Arggg!
    ¿Pero qué tendrán los tacones que me hacen sentir tan bien cuando el día es propicio? 😉

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