Cómo convertirte en una compradora inteligente

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compradora inteligente

Texto de Ana Paniagua, de Tocatacon*

El próximo 25 de noviembre se celebra el Black Friday. Es el pistoletazo de salida a las compras navideñas en Estados Unidos, que viene justo una semana después de su día de Acción de Gracias y justo antes del Ciber Monday. ¿Te has fijado que en sólo tres frases he mencionado cuatro momentos de compra?
En realidad, creo que eres muy consciente de que tu manera de consumir ha cambiado. Las nuevas tecnologías nos permiten una mayor conexión. La globalización ha hecho posible que ahora podamos tener más cosas accesibles y asequibles. No dejarse arrastrar por un mundo que parece haberse vuelto loco por acumular, acumular y comprar, comprar es todo un reto, ¿verdad?

Sí, es cierto: compramos más, pero invertimos menos. Menos tiempo y menos dinero. Haz la prueba. ¿Cuándo fue la última vez que saliste de compras? ¿Cuánto tiempo puedes estar sin comprar nada en Internet? ¿Eres capaz de resistirte a un buen descuento? ¿A una ganga? ¿A un 2×1? ¿Cuántas prendas tienes en tu armario que en realidad no te pones? ¿Tienes piezas aún sin estrenar porque no encuentras la ocasión o porque no sabes con qué combinarlas?

Sin embargo, nuestra forma de comprar no es más que una serie de hábitos que hemos ido adquiriendo por propia experiencia y por imitación a lo largo del tiempo. Lo mejor es que existe una cura. Los hábitos se pueden modificar. Así que si quieres comprar menos pero hacerlo mejor, necesitas hacer algunos ajustes en tu “política de compras”. Para empezar, voy a proponerte estos tres:

1. Revisa tu armario

Puede sonar contradictorio, pero para convertirte en una compradora más responsable, selectiva e inteligente, tal vez, lo último que necesites sea comprar ropa nueva. Así que mira dentro de tu armario antes de salir a buscar nada fuera.

No es broma. El secreto de tu estilo está en tu armario. Y es precisamente aquí donde empieza todo. Si crees que no tienes estilo -ya te lo adelanto-: ¡Estás equivocada! Y si quieres mejorar el tuyo, quizás pueda ayudarte a descubrirlo. ¿Te apetece mi plan?

Dicen los que saben de marketing y ventas que una compra es un proceso totalmente emocional para el que luego buscamos argumentos que justifiquen nuestra acción. Y no puedo estar más de acuerdo. Pero ¿y si ya llevamos tomadas las decisiones de casa?

2. Haz una shopping list

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Cuanto más detallada sea, más probabilidades de éxito tendrás. Es un ejercicio que te supondrá un esfuerzo extra de pocos minutos, pero los beneficios merecen la pena con creces:

  • Evitar las compras impulsivas.
  • Sacar el máximo provecho de tu presupuesto.
  • Tener sólo aquello que de verdad necesitas.

Coge lápiz y papel y responde a lo siguiente:

  • ¿Qué prendas necesitas comprar para completar tu armario?
  • ¿Cómo son esas piezas? ¿Qué forma tienen? ¿De qué color? ¿Tienen algún detalle especial? ¿Cuál es su tejido? ¿Son largas, cortas, ajustadas, sueltas?…
  • ¿En qué ocasiones las vas a usar?
  • ¿Con qué las vas a combinar?
  • ¿Dónde las vas a comprar?
  • ¿Cuánto te puedes gastar?
  • ¿Lo quieres para ya o cuánto puedes esperar?

Prestar atención a los detalles de una prenda es lo que hará que tus looks sean más personales. Al final, tu estilo es la suma de esas piezas que hay en tu armario y que reflejan a la perfección quién eres y qué quieres contar.

Al principio puedes tener la sensación de que tardas mucho, de que todo va demasiado despacio. Y en cierto modo es así, porque los cambios exigen un 50% de tiempo y otro tanto de práctica. Pero te aseguro que, cuando tengas claro qué te funciona y qué no, ahorrarás tiempo porque irás directa a lo que de verdad quieres.

3. Comprar para acertar

Una vez en la tienda, con tu lista en mano,  la mejor forma de garantizar que en tu armario, a partir de ahora, sólo haya cosas que te gusten, que te sienten bien y que te pongas con frecuencia es hacerte preguntas. Para mí, hay tres preguntas indispensables:

¿Me encaja?

Cada prenda nos llama la atención por algún motivo: por su color, por su tacto, por su forma. Con el tiempo, me he dado cuenta de que, cuando se nos van lo ojos detrás de una de ellas, suele ser, o bien porque es muy de nuestro estilo, o bien porque aspiramos a tener un estilo como el que nos ofrece la prenda en cuestión. Sin embargo, solemos olvidarnos de la función que cumplirá esa prenda en el conjunto de nuestro armario. Si quieres que el tuyo sea práctico tienes que empezar a mirarlo de forma global, como un todo, y asignarle un papel a cada prenda que incorporas en él.

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¿Me queda perfecta?

Nos pasa a todas. Tienes puesta toda tu ilusión en encontrar esa pieza y te vas desinflando a medida que pasa el día y no das con ella. Este es un momento crítico porque corremos el riesgo de bajar el listón. Así que, por favor, no te conformes. Es mejor seguir buscando ESA prenda, aunque haya que esperar un poco más, antes que gastarte el dinero en otra que no termina de encajarte sólo por no volver a casa con las manos vacías. Siempre te saldrá más a cuenta comprar prendas que te sienten bien a otras que solo sean bonitas. Eleva este consejo a máxima si encima exige un coste de mantenimiento que no estás segura de querer asumir.

¿Cómo voy a combinarla?

Si eres capaz de crear tres combinaciones diferentes con la prenda en cuestión estás en el buen camino.

Estos son los trucos que mejor me funcionan a mí y los que intento transmitirles a las mujeres a las que ayudo con su estilo y sus armarios, pero me muero de ganas por saber si los conocías o qué otras cosas haces tú para ser más responsable en tus compras. ¿Las compartes conmigo?

*Ana Paniagua es periodista y estilista. Ayuda a mujeres a descubrir su estilo, ese que refleje quiénes son de verdad y les hace verse guapas, sentirse mejor y ganar confianza y seguridad en sí mismas. Tocatacón, como se la conoce en redes, cree que cuando una mujer se mira al espejo y le gusta lo que ve, se siente fuerte, se atreve a soñar y sonríe más. Y está convencida de que nuestros armarios están llenos de secretos y de que también esconden más de un tesoro.

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Este post ha sido escrito por una colaboradora puntual de Mujeres y Madres Magazine. Aquí os damos voz para que la vuestra llegue lejos.
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