Yo también hago cosas políticamente incorrectas

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Ha llegado el día de decir las cosas claras y es que, por mucho que digamos que no, que disimulemos o que nos hagamos los sorprendidos, cuando vemos hacer a alguien algo políticamente incorrecto… ¡seamos honestos! ¡nosotros también lo hacemos! ¿Acaso tú no has hecho alguna vez algo parecido? Estoy segura de que en algún momento tú también habrás hecho cosas políticamente incorrectas, cosas como las que hoy vengo a contaros.  A ver si consigo animaros y obtengo alguna confesión también de vosotras. ¡Seguro que nos reímos un rato!

Ahorrar agua

Lo de mear en la ducha es todo un clásico y para mí algo tremendamente irresistible, para ser más claros. Ese momento en el que abres el grifo y solo el sonido del agua te invita a hacerlo. No seáis mentirosas, porque que sé que os mola tanto como a mí y además se ahorra agua, que se van casi 20 litros cada vez que tiramos de la cadena. ¡Merece la pena practicarlo!

¡Me estoy haciendo un Mercedes Milá!
¡Me estoy haciendo un Mercedes Milá!

Hacerte la sorda cuando llama la suegra

Y quién dice la suegra, dice esta tía lejana que de vez en cuando aparece o tu mismísima madre que es la quinta vez que te llama ese día.  Y entonces tú con voz suave dices: “¿Me llamaste? Uy pues estábamos en casa pero no lo oímos, estaríamos con el lío de los baños o la cena y no nos enteramos”

grita mucho que no te escucho
grita mucho que no te escucho

Practicar el pedo piscinero

¡Qué levante la mano la quien no lo haya hecho alguna vez! Sumergida en el agua te dejas llevar, confiando plenamente en que será silencioso y no te dejará mal, y entonces notas como justo después de darle libertad se queda atrapado entre tu trasero y la braga del bikini o el bañador. Entonces llega lo mejor, notar como la burbuja asciende lentamente hasta salir a la superficie. Si en realidad puede resultar hasta relajante.

¿las Sirenas también se echan pedos?
¿las Sirenas también se echan pedos?

Tú y tus llamadas ficticias

El teléfono es un arma de lo más socorrida para evitar saludos de vecinos a los que no te apetece saludar o conversaciones banales y absurdas en la puerta del colegio de las que aburren a cualquiera. Con la edad una tiende a ser algo asocial y la excusa de la llamada siempre cuela o, por lo menos, eso quiero pensar. ¿Se me notará?

¿Cuela?
¿Cuela?

Explotar… ¡granos!

Igual te parece una asquerosidad, pero para mí (y seguro que para más de una o dos de vosotras) lo de ir explotando granos es casi un vicio. Esos que  parece que te están pidiendo la liberación a gritos. Y si hacen “¡chof!” será aún mucho más divertido. Ahora, eso sí, los granos tienen que ser de confianza, no os penséis que ataco a los granos de cualquiera.

Esta es la cara que se te pone cuando ves un grano a lo lejos
Esta es la cara que se te pone cuando ves un grano a lo lejos

Probar el horno holandés

Y he dejado para el final lo mejorcito, aunque reconozco que no lo hago a diario (juas, juas, juas…) El horno holandés es algo mítico que hacía en mis tiempos mozos, con amigas, con mi hermana e incluso con mi novio (el que ahora es mi marido) Divertido a más no poder y un excelente somnífero, además de la guarrada del siglo.

¡Huele que alimenta aquí dentro!
¡Huele que alimenta aquí dentro!

Creo que después de este post igual dejo de ser la cuqui de la redacción, pero lo que me he reído escribiéndolo lo compensa todo. Ahora es tu turno, ¿te animas a contarnos esas cosas políticamente incorrectas que seguro también haces? Compártelas con el hashtag #yotambiensoypoliticamenteincorrecta. Lo sé, es largo de narices, pero seguro que nos lo puedes contar en los 104 caracteres que quedan restantes 😉 ¿Te atreves?

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Soy Natalia, mami de tres… bueno de dos princesas, que me tienen loca, y un blog donde, desde hace más de cuatro años, cuento mis historietas, mis ocurrencias y mi día a día. Mujer apasionada, responsable, trabajadora, comprometida, cariñosa y muy optimista, me gusta ver el vaso siempre medio lleno. Dispuesta a darlo todo siempre y a disfrutar de este nuevo proyecto con todas vosotras.

19 COMENTARIOS

  1. Mira que soy friolera yo, pero por eso del horno holandés no paso, vamos que no!
    Pero te voy a contar un secreto.
    Me acuesto con calcetines, me los quito en la cama… Y los rescato cuando me acuerdo.
    Y otra cosita, tu glamour mejora cuando confiesas estas cosas

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