Cosas que me irritan…

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No se si será que me estoy haciendo mayor (¡qué también! ¡obvio!) pero últimamente veo muchas cosas que me irritan, que me irritan mucho. Cosas que no me gustan, que me incomodan y que me hacen ser, en ocasiones, un poquito más gruñona de lo que me gusta ser con el mundo, pero es que lo siento, hay cosas por las que no paso y que soy incapaz de entender. Cosas que no me gusta ver y que tampoco me gusta que vean mis hijas. Que sí, que vamos acelerados, que la vida no se vive como se vivía hace años, que son otros tiempos, pero para mí todo esto no es excusa para que se hagan cosas como las que voy a contar ahora, simplemente es una señal inequívoca de mala educación.

Que no se haga fila para subir al bus

Y es que alucino con la caradura de la gente cuando llega a la parada del bus justo a tiempo y sin cortarse ni un pelo se sube y coge asiento la primera. ¿Perdona? ¿Qué piensas que estamos haciendo aquí el resto? Donde quedaron las buenas formas de esperar tu turno como Dios manda. Y lo más alucinante es que nadie dice nada. Bueno nadie… ¡menos yo! Que te aseguro que por delante de mí no pasa. ¡Vamos hombre! Y quién dice colarse para subir al bus, dice colarse para pagar en un tienda, para comprar una entrada en el cine o para pedir cita en el médico. ¡Menudo morro tiene la gente!

Que no se ceda el asiento a quién lo necesita

Se nota que soy usuaria del transporte público porque otra de las cosas que más me irrita es que no se ceda el asiento a quién más lo necesita en el autobus o en el metro. Lo viví en mis propias carnes durante mis dos embarazos y lo sigo viviendo con bastante frecuencia cuando veo que a la gente mayor o a las embarazadas muy poca gente les cede su asiento. Gente que se hace la dormida, que baja la cabeza, que se hace la despistada… ¡Una pena!

Que se tiren cosas al suelo

Esto es algo que literalmente me pone de los nervios. Seguro que alguna vez te ha pasado eso de ir por la calle y ver como alguién tira disimuladamente algo al suelo, como si se le cayera, como quien no quiere la cosa. Incluso algunas personas no disimulan ni siquiera al hacerlo (eso ya es para nota, nota de mala educación, claro). Pues yo lo siento, pero como lo vea allá que voy como un torito de miura.”Perdona, se te ha caído esto” les digo con una gran sonrisa y vuelvo a poner en su mano lo que ha tirado. Para jeta la mía 😉 Yo me quedo más ancha que larga y ellos normalmente se avergüenzan. Igual la próxima vez se lo piensan, que luego serán esos los que más se quejan de que la calle está sucia.

Que no me den los buenos días

Y ¿qué me decís de eso de cruzarte con el vecino o subir con alguien en el ascensor y que no te de ni los buenos días?. Entran y salen como becerros, bueno yo creo que incluso los becerros emiten algún sonido a modo de saludo. Pero es que hay gente que ni eso. Que una cosa es que a veces necesite ser asocial y otra muy distinta es que me convierta en una mal educada. Yo es que ni lo pienso, el saludo me sale solo, ¿qué cuesta? Eso fue lo que me enseñaron y es lo que yo les he enseñado a mis hijas desde que eran bien pequeñitas. Y ya me ha pasado en más ocasiones de las que me gustaría de cruzarme con alguien, que mis hijas y yo demos los buenos días y no tengamos ninguna respuesta. Y ya son mis hijas las que me dicen: ¡Mami no contesta!

¡Venga! ¡va!, decidme que no soy una gruñona y que es normal que me irrite por esto, porque si no igual soy capaz de irritarme más. ¡Es broma! Y ahora… ¿me contáis que cosas os irritan a vosotras? Seguro que coincidimos en más de una.

Imágenes: Giphy

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Soy Natalia, mami de tres… bueno de dos princesas, que me tienen loca, y un blog donde, desde hace más de cuatro años, cuento mis historietas, mis ocurrencias y mi día a día. Mujer apasionada, responsable, trabajadora, comprometida, cariñosa y muy optimista, me gusta ver el vaso siempre medio lleno. Dispuesta a darlo todo siempre y a disfrutar de este nuevo proyecto con todas vosotras.

5 COMENTARIOS

  1. A mi me molesta que te miren y no te saluden. Aquí en donde vivo se saluda todo el mundo pero siempre hay quien te repasa de arriba a abajo y luego ni un hola. Nos hacemos mayores Nat, porq antes ni reparabamos en estas cosas! Mua

  2. Uy, me pasa como a Lydia, me pone de muy mala leche que me revisen de arriba a abajo y no me devuelvan el saludo. Vivo en un pueblucho pequeño y llevamos años siendo los forasteros y no te imaginas las miradas que nos echan.
    Y lo de estar en un bar de cañas, en la barra, y que lleguen los típicos que quieren hacerse un hueco donde no lo hay y empujan y empujan. Me lo han hecho estando embarazada y todo. Claro que no veas como les paré los pies.
    Lo del asiento del bus lo he vivido en varios lugares en el embarazo, pero lo que ahora me supera es que me vean con el carro me miren hasta mal y se hagan los locos ignorándome cuando les pido pasar.

  3. ”Perdona, se te ha caído esto” es que te oigo decirlo!! Y te veo sonreírles!
    Me irrita todo lo que dices y mucho!! Yo antes iba en moto. Un día recogí una colilla del suelo y se la acerqué al conducor que minutos antes casi me la había metido en el ojo. Le dije lo mismo “se te ha caído esto” pero sin sonrisa. Me miró como si estuviera loca. Jaajajaja!
    Tengo otra que también te va a gustar: aguantar la puerta para que pase una persona y se cuelen otras tres que por supuesto ni te dan las gracias ni te miran siquiera!! grrrr

  4. Lo de no ceder el asiento a quien lo necesita me pone enferma. El otro día fu a sacarme sangre y había muy pocos sitios libres, pero muchos abuelitos con bastón estaban de pie mientras que gente joven saludable y lozana estaba sentada! yo alucino.

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