De este agua no beberé

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Estaba yo con una amiga de tiempos de la Universidad tomando un café a media mañana. Hablábamos de lo humano y lo divino. Sentadas en una cafetería de moda del centro de mi ciudad. Dos casi cuarentonas, en la flor de la vida, madres de dos pequeños, hablando de la crisis, la falta de trabajo cuando, de repente, se nos acercó a la mesa un primo de ella, un abogado de prestigio, bastante más mayor que nosotras, y con el que habíamos coincidido varias veces durante nuestra época de estudiantes… Y en ese momento me quise morir….

Representábamos la viva imagen de lo que dijimos que nunca haríamos. Tuve un flashback, un deja vu, o como quiera que se diga en castellano.

Retrocedí en el tiempo y me vi riéndome con mi amiga de la mujer del abogado y de sus amigas, que se dedicaban a tomar café en la “por entonces” cafetería de moda, y decíamos… “Míralas qué bien viven… Ahí están: niños en el cole, maridos trabajando y ellas tomando cafetito… ¿Para qué fueron a la facultad? ¿A encontrar marido? Jajajajaja…”  Y ahí estábamos las veinteañeras divinas que se creían que se iban a comer el mundo, que la vida profesional les iba a sonreír, pensando que el éxito iba a estar de nuestro lado.

En ningún momento nos planteamos nada más, dimos por hecho, con absoluta frivolidad, que ellas habían decidido esa vida porque era más cómoda, más bonita y con mucho más glamour.

Completamente avergonzada por haber sacado conclusiones de manera precipitada y por haber juzgado de manera injusta, lo comenté con mi amiga y no sabía si reír o llorar. Porque ¿cuántas veces nos precipitamos en nuestros juicios? Muchísimas… Damos por sentado cosas, sin saber. Y lo que no sabemos es que a nosotras nos puede pasar exactamente lo mismo, o que podemos vivir situaciones que nunca pensamos que nos pasarían.

Qué bonitas se ven las cosas con 20 años, y que distintas son con casi 40.

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María José Sarrion, profesional de los RRHH y blogger de La Alcoba de Blanca desde hace más de 4 años. Necesito como respirar contar lo que me pasa por la cabeza. Soy mujer y madre de 2 niñas, que han sacado facetas nuevas en mí. Multiapasionada, creativa e inquieta. Y con ganas de hablar de otros temas distintos a la maternidad. Porque como decía una buena amiga “hay vida más allá de la maternidad”.

23 COMENTARIOS

  1. Es verdad lo que dices¡¡¡
    Y la verdad, a mi ahora hasta me da envidia. A los 20 te comes el mundo, piensas que si paras te da algo y que no, que tenemos que hacer mil cosas….y ahora a los cuarenta, quieres parar y no puedes… uff¡¡
    feliz dia

  2. Buena buena reflexión, compartir un café con una amiga y toparte de bruces con el pasado…da para mucho, hasta para darnos cuenta de lo bocachanclas que somos a veces…

  3. Es que con 20 años, primero ves muy lejos la maternidad o el “buscar” marido… Pero es que, eres incapaz de creer que cuando te toque, no habrá una perfecta conciliación familiar/laboral. Y quizá resulta mucho más frustrante cuando licenciatura en mano, master del universo y demás accesorios, no te quieren ni para doblar ropa en una tienda en cuanto dices que estas embarazada o tienes un hijo…

  4. Cuánta razón tienes!! A mí también me ha pasado eso…. La ignorancia es muy atrevida y muchas veces opinamos sin tener conocimiento de causa…
    Pero oye! De sabios es rectificar 😉

  5. Yo que estoy a medio camino entre los 20 y los 40…entiendo por qué hay madres que deciden quedarse en casa (algún padre también hay pero son los menos) pero sigo “temiendo” esa vida. Yo no la quiero para mí, a mí me gusta trabajar y la conciliación es dura pero creo que si renunciase al trabajo por criar a mi hijo, acabaría arrepintiéndome tarde o temprano.

  6. ¡Ay cuántas verdades juntas! Con lo que me gustaba a mí tachar de mantenidas a todas las que cuidaban de sus churumbeles y mírame ahora ¿quién me ha visto y quién me ve? ¡Qué mala es la atrevida ignorancia de la juventud! Aunque peor aún son las medidas de conciliación de este país.

  7. ¡Ay, eso nos ha pasado a todas! Nos creímos tan rompedoras, tan súper mujeres, tan fuertes y capaces para todo, ¡cómo si nuestras antecesoras no lo hubieran intentado como nosotras! Esta es la famosa rueda de la vida. O el ciclo de la vida, como dice el Rey León. Y no te digo nada cuando cumples los cuarenta y te da por analizar tu vida como me ocurrió a mi. Pues terminas con un blog (www.sobrevolandoloscuarenta) o dos (www.mumandteen.com) donde cuentas tu vida y la de tus hijos adolescentes y un nuevo proyecto profesional que nada tuvo que ver con lo que soñaste a los veinte. Pero la vida manda y nosotras simplemente, intentamos vivirla. Gracias por el post y beso.

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