“Dentro de tu armario” un libro sobre ropa para adolescentes curiosos

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La adolescencia es una época de cambios, lo sabemos, y uno de los principales cambios es la relación de nuestros hijos con la ropa.

libro dentro de tu armario

Esa ropa que empiezan a querer elegir los adolescentes y pre adolescentes que tenemos por casa y de eso vamos a hablar hoy, de un libro tan interesante como original que trata esto precisamente.

Hablamos con la autora de “Dentro de tu armario”, Catalina González Vilar, sobre su libro y sus intenciones al escribirlo.

– Catalina, ¿por qué un libro como este? ¿qué fue lo que te llamó la atención de tu armario (o de cualquier otro) para lanzarte a plasmarlo en un libro así?

– Hay personas a las que les encanta la ropa. Disfrutan yendo de compras, mirando revistas, estando al tanto de lo que se lleva y tratando de moverse al compás. Ese no es mi caso. Como a todo el mundo, me encanta encontrar prendas que me gustan y me hacen sentir bien cuando las llevo puestas pero me aburren la mayoría de revistas de moda y en una tienda de ropa suelo sentirme intimidada y no muy hábil.

Sin embargo, en un momento dado, cuando comencé a documentarme para los cuentos y novelas que escribo, descubrí que disfrutaba muchísimo admirando las maravillosas prendas que se conservan en los museos y aprendiendo más sobre ellas, navegando por blogs de fotógrafos urbanos que recogen imágenes de personas anónimas que visten con personalidad, viendo una película con un buen vestuario, leyendo sobre historia de la moda y aprendiendo a valorar el trabajo de sus creadores.

Yo escribo, así que mi impulso fue tratar de dar forma y compartir lo que estaba aprendiendo en un libro.

– ¿Y por qué plantearlo a los adolescentes? ¿cuál era tu intención?

– Me di cuenta de que hay apenas libros de moda para jóvenes y menos aún que traten de dar una imagen amplia y diversa sobre todo lo que se entrelaza alrededor de ella: arte, economía, historia, ciencia, tecnología, identidad… Así que pensé que sería interesante trabajar en esa dirección.

Estamos acostumbrados a pensar en la moda en los términos que impone la publicidad y esos términos suelen ser muy limitados. Nos dicen quiénes seremos si utilizamos su ropa. Nos ofrecen identidades estándar. Cuerpos estándar. Estilos estándar. Todo en lo que debemos encajar. El problema es que la publicidad está preocupada básicamente en vender, y por tanto nos tratan como consumidores y no como personas diversas, curiosas, críticas, creativas. El problema no sería tanto que el discurso que nos ofrece la publicidad sea pobre, sino que no tenemos que dejarlo únicamente en sus manos, tenemos que contar otras cosas, reflexionar sobre otros aspectos, ampliar la conversación acerca de la ropa que vestimos y todo lo que la rodea.

Estamos acostumbrados a pensar en la moda en los términos que impone la publicidad

– ¿Qué relación crees que tienen los jóvenes con la ropa?

– Es evidente que hoy en día la relación de los jóvenes con la moda es muy intensa. En la adolescencia no sabemos aún bien qué queremos contar con nuestra ropa, básicamente porque, por lo general, aún no sabemos quiénes somos.

Estamos en perpetuo cambio, en ebullición, descubriendo cosas, cuestionando el mundo y nuestro lugar en él. Queremos pertenecer al grupo y queremos distinguirnos. La ropa puede ser vista como un traje con súper poderes, por así decirlo, capaz de convertirnos en todo lo que deseamos ser. Y, a la vez, como una prisión que no nos permite mostrarnos.

No ver la ropa únicamente como una herramienta de seducción, de estatus, de pertenencia a un determinado grupo, puede ser liberador, dar pautas para una relación más relajada y creativa con nuestro armario.

– ¿Crees que hay diferencia entre la relación de los chicos con la moda y la que puedan tener las chicas? ¿por qué?

 – Sí, aunque no tanta como antes. Es evidente que, pese a los esfuerzos de una parte de la sociedad, a las chicas se les sigue inculcando que en una mujer es fundamental resultar físicamente atractiva. Y el tipo de belleza al que deben ajustarse. Lo contrario te convertirá en una paria, y merecido que lo tienes por no preocuparte de lo importante. Ese es el tema, “lo importante”. Porque no hay nada malo en cuidarse, evidentemente. Pero es el orden de prioridades que se impone.

Solo hay que echar un vistazo a las revistas destinadas al público femenino, tanto a adolescentes como a mujeres adultas. Los artículos que encontramos son siempre sobre cómo cumplir con este objetivo. Artículos sobre moda, trucos de belleza y estrategias de seducción. Artículos sobre cocinar para tus invitados, hacer dieta y una tabla de ejercicios de diez minutos diarios. Entrevistas a mujeres cuyo mayor logro es haber conseguido esa general aceptación, bien porque sean modelos, tengan una casa enorme o se hayan casado felizmente con un buen partido.

¿Dónde queda en estas revistas la tecnología, la política, la economía, la ecología, el deporte, el arte, la ciencia, el mundo empresarial…?

Lo que ocurre es que, cada vez más, también los chicos reciben este mensaje con intensidad, ¿no es cierto? Porque es el camino para vender ropa, perfumes, cremas, maquinillas… De modo que su preocupación por su imagen crece. No tiene por qué ser malo. Era una estupidez que los hombres se tuviesen que mostrar indiferentes a la ropa.

moda ropa

– Desde los desfiles de moda occidentales a los hijabs o los velos ¿cuándo la ropa deja de ser sólo ropa?

– Diría que la ropa nunca es solo ropa. Es parte de un sistema económico. Es reflejo de unos ideales estéticos. Es fruto de una historia y expresión, consciente o inconsciente, de una tradición y una identidad cultural. Basta que alguien mire para que la ropa comience a contar cosas. Incluso cuando estamos solos y no nos va a ver nadie, nos vestimos para contarnos algo sobre nosotros mismos.

La ropa, a lo largo de la historia, y también actualmente, ha sido una herramienta de control, de represión, de estigmatización; pero también de identidad, libertad, de lucha.

Como cuando Gandhi anima a sus compatriotas indios a tejer su propia ropa para oponerse así al Imperio Inglés, que compraba la materia prima en la colonia a bajo precio para venderles después el producto manufacturado obteniendo sustanciosas ganancias.

Conociendo, preguntándonos, observando, podemos aprender a leer más nítidamente esa conversación que se desarrolla en torno nuestro, investigar, descubrir, saborear, admirar, imitar, apropiarnos, crear, comunicar algo sobre nosotros mismos y nuestra forma de estar en el mundo.

adolescentes redes sociales

 – ¿Qué te gustaría provocar en el lector cuando termine tu libro? Que abriera su armario e hiciera… ¿qué?

 – Me gustaría que sonriesen al abrir su armario. Que se sintiesen menos intimidados por la ropa y por las imposiciones de la moda, liberados y felices de poder disfrutar de una gran diversidad.

Que lo tomasen como un juego, que les apeteciese experimentar, buscar, organizar un mercadillo con sus amigos e intercambiar prendas. Que se sintiesen al mando y que mirasen con renovada curiosidad a su alrededor.

– ¿Qué aspecto de la moda, de la ropa, de la industria te hubiera gustado “tocar” pero no ha podido entrar en el libro?

 – Me hubiese gustado hablar algo más sobre el sistema de tallas y los patrones que nos sirven de modelo. Sobre los grandes contenedores de acero que hacen económicamente factible la globalización de la producción. Sobre el diseño de vestuario para el cine, que es un tema fascinante, o sobre la labor que realizan los museos como el Museo del Traje de Madrid, conservando no solo las prendas, sino tratando de preservar las técnicas y las tradiciones que las hicieron posible. El tema es tan amplio, tiene tantas ramificaciones, que quedaron muchísimas cosas apasionantes por contar. Por suerte, tuvimos claro desde le principio que en cada capítulo debíamos abrir ventanas que llevasen más allá del libro, referencias de libros, blogs, películas, documentales, museos, tutoriales, que permitiesen seguir explorando.

Ya os digo que el libro es de esos que se disfrutan estrenándolo una y otra vez. Interesante, curioso y completo, a mí me ha gustado mucho. ¡Gracias Carolina!

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Primero fui mujer, después periodista, luego esposa y ahora además de todo eso madre. Esto último me obligó a reorganizar todo lo anterior. Me gusta escribir y comunicar. Disfruto con un buen libro, una buena película, una buena serie, un buen viaje y una buena charla con amigos. Podría alimentarme sólo de queso y chocolate acompañados de un buen vino, una que es mujer de gustos sencillos.

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