Los que duermen en el mismo colchón…

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La vida en pareja puede ser muy gratificante pero, a veces, también complicada. Nunca se conoce al cien por cien a una persona hasta que se convive plenamente con ella y, a veces, el día a día nos ofrece “aristas” que desconocíamos. Para bien o para mal, aceptarlas es el camino hacia el entendimiento. Pero, a veces, damos un paso más y de tanto aceptarlas acabamos asimilándolas como propias. ¿Sabéis el dicho ese de que “los que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición”? Pues de eso vamos a hablar hoy aquí, de esas cualidades/manías/costumbres que nuestras parejas han acabado por “contagiarnos”

Un lenguaje paralelo (Merak)

Más que costumbres, que seguro que hay muchas pero ahora mismo no caigo en ninguna que pueda ser reproducida, lo que yo he acabado asimilando de mi Paco son infinidad de expresiones que en mi vida había utilizado y que, poco a poco, he acabado haciendo también mías. “Morquecho”, por muermo; “es perita”, para referirme a algo muy bueno…

Convertirme en runner o salir a correr de vez en cuando (Nat)

running

Mi Paco lo intentó miles de veces y, después de tanto insistir, al final… ¡lo consiguió! Ahora en casa corremos los dos. O practicamos running como os suene mejor ;-). Y es que la pareja que “corre” unida, permanece unida. ¡Os lo digo yo!

Nada de vinagre (Sara)

duermen mismo colchon vinagre

Yo era una persona normal que se tomaba las ensaladas como cualquier ser humano decente: con aceite y vinagre. Pero llegó mi marido y como él ODIA el vinagre, así como concepto, dejamos de ponerlo en casa. Total, que ahora me he vuelto tan rara como él y me tomo las ensaladas a medio aliñar. A cambio de esta tara él se ha acostumbrado a comer sin casi sal (hecho que sucede porque desde el principio de los tiempos cuando yo cocino se me olvida ponerle). Qué cosas.

La creatividad desde diferente lados (Majo)

colchón

Me pasa como a Sara, en mi casa tampoco se usa vinagre y exactamente por la misma causa: mi marido lo odia. A ello le sumamos el pepino, por lo que nuestras ensaladas son de lo más sosainas. Mi marido es un ARTISTA, con todas las letras, con sus manías y sus defectos. Y yo soy un culo inquieto, una mente pensante que no puede dejar de maquinar y orquestar situaciones. Así que, nos sentamos, le cuento y él deja fluir, haciendo tal cual lo que le da la gana, sin tener en cuenta mis indicaciones. Lo peor es que cuando veo el resultado final, no puedo estar más contenta  con el resultado.

Se nota, que me conoce y que capta como nadie lo que quiero.

Los frikis unidos jamás serán vencidos (Pilar)

duermen mismo colchon frikis

Vale, que yo ya era un buen caldo de cultivo porque antes de conocer a mi marido había devorado todos los libros de Isaac Asimov, El Señor de los Anillos (Hobbit y Silmarillion incluidos) y me sabía de memoria La historia interminable.

Pero nunca me había interesado por los superhéroes hasta que mi chico me los enseñó y ahora soy una fan absoluta de todos los que están a mi alcance: Batman, Spiderman, Flash, Green Arrow, Los Vengadores, etc.

¿Asimilación? ¿O que dios los cría… (Nuria)

Yo no sé si se nos ha pegado al uno del otro o si ya veníamos así de serie… el caso es que a los dos nos encanta hacer cosas por cuenta propia. A veces, pienso que estaría muy bien tener un hobby compartido pero, por otra parte, cuando ya compartes casa e hijos, casi me parece más sano que no sea así. Tener ese espacio privado, donde cada uno hace lo que le apetece. Cada uno en su galaxia, desde el mismo salón. Solemos quedar a tal hora para ver una peli juntos al final del día, después de haber dedicado tiempo a nuestras cosillas… Es un caso raro de actividad “común”. Lo sé. Pero tiene su encanto. Creo. :-).

serial-lover

Serial lovers (Let)

Siempre me han gustado las series. Mucho. Pero desde que estoy casada con mi señor esposo esto se nos ha ido de las manos. Él, salvo The Walking Dead que nos la vamos viendo según sale, adora vérselas cuando la temporada está completa porque así no que se queda con más intriga de la necesaria. ¡Y me lo ha pegado! Así que nos damos unos atracones impresionantes, aunque esto ocurría más antes de nacer el peque por motivos obvios: ahora me duermo por las esquinas. Nos encontramos, como Pilar y su Paco, inmersos en plena etapa superhéroes: acabamos de terminar la última temporada de The Flash y hemos empezado Legends of Tomorrow, y en los últimos meses hemos pasado por Jessica Jones, Luke Cage, Arrow, Daredevil… un no parar de metahumanos y poderes.

Desde que tenemos Netflix, con su posibilidad de verla en todo tipo de pantallas, la cosa no ha hecho más que empeorar. Si yo me enrollo con lo que sea, él se pone en el móvil la serie que esté viendo en ese momento… y cuando termino yo me pongo The Good Wife, que me tiene enganchada cosa mala. La apoteosis de los serieadictos es esto. 

Imágenes: Pixabay excepto Majo (propia).

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