Eres madre y se te nota

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Hace unas semanas, hablando con mi amiga Mariajo, tuve una revelación: aunque no llevemos carrito, aunque vayamos sin niños, aunque se hayan ido de campamento y haga dos semanas que no vemos a nuestros hijos se nos nota que somos madres. A ver, no digo a esas que se tatúan el nombre o la cara de sus hijos por si en un momento de apuro se les olvida. Me refiero a ti, a mi o a esa vecina que parió hace dos meses. Sí, amiga: a ti también se te nota.

Topanga Madre
Sí, Topanga, a ti también se te nota que has sido madre.

Dicen que vivir una experiencia cercana a la muerte te cambia y que las personas con una sensibilidad especial saben quiénes la han sufrido. Pues bien, con la maternidad no solo lo detectarán las personas con sensibilidad especial sino cualquier especimen que tenga ojos, orejas o nariz. ¿No me creéis?

Reflexionemos: vas por la calle tú sola y de pronto delante de ti se cae un niño al suelo. Os apuesto una barrita de Arnidol contra nada a que en seguida estáis ahí agachadas, buscando a su verdadera madre, le quitáis la tierrecita y es posible que hasta probéis a quitarle ese manchón de polvo que lleva en la mejilla a salivazos si no lleváis toallitas. Vale, me vais a decir que socorrer al que está herido es un impulso primario, que no tiene que ver con la maternidad y que siempre fuisteis buenas personas. Veamos más ejemplos, entonces.

Llegas a una comida con amigotas, algunas con y otras sin niños. Tu amiga despistada deja el abrigo hecho un burruño y tú llegas y se lo pones bien estirado para que no se arrugue y dure así más tiempo. ¿Lo negáis? Pues esto me ha sucedido a mi (yo era la amiga del burruño evidentemente).

gracias Phoebe
Quien dobla bien plancha la mitad.

Estás en la cola del mercado eternizándote (de nuevo sin niños ni nada que te delate ante la sociedad) y justo delante de ti llega una chica con un bebé recién sacado del horno. Un bebé tan tan tan recién nacido que si te acercas mucho aún huele a placenta. La mujer, toda sonrisas, te cuenta que es su primer hijo. Venga, a ver quién es la campeona que es capaz de resistirse a darle un consejito. Uno pequeño. Ese de darle palmaditas en el culo para que se duerma. No mintáis que os estoy viendo.

Dormir bebé
A ellos también se les nota, ¿o qué pensabais?

Trabajas en una oficina civilizada, con compañeras civilizadas y de pronto una pregunta si llevas ibuprofeno en el bolso porque le duele la cabeza. Os apuesto el pincho de ensartar aros de colores contra lo que queráis a que no encontráis el ibuprofeno a la primera porque empezáis a sacar un repertorio que ya quisiera para sí Mata Hari antes de encontrar las pastillas de la felicidad.

mary poppins espejo

No hay más preguntas, Señoría.

9 COMENTARIOS

  1. Quitarle el manchón a salivazos porque no llevamos toallitas?? Eso no pasaría, my darling!! Las toallitas van siempre con nosotras: una Oda a las Toallitas( sin jabón ni crema, plis)!!

  2. Jajaja! Muy bueno…
    ¿Y cuando ves a una madre histérica porque ha perdido de vista a su peque y movilizas a todo el personal para peinar la zona y encontrar al nene jugando con una maruquita a medio metro?

  3. Lo peor de peor, es estar por ejemplo en la cola del mercado y al llegar una madre con un niño empieces a buscar al tuyo, no lo encuentres, te pongas nerviosa, histérica casi… y te acuerdes que no lo traías.

  4. […] Desde que soy madre, me ha sorprendido la cantidad de mini regalos “porque sí” han recibido mis hijos. Muchos familiares y amigos nos hicieron un regalo cuando nacieron, y esos mismos amigos y familiares en posteriores visitas, les han traído más regalitos. Pequeños detalles, un juguete chiquitín, una camiseta… Incluso amigos de familiares que tan apenas conocemos. Y cuando muchas veces los regalos materiales no son los mejores para nuestros hijos. […]

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