Vamos a contar hasta 10 o cómo gestionar el estrés

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Vivimos en un estado de estrés continuo y gestionarlo muchas veces nos es sumamente complicado. Nos dejamos llevar por la vorágine del día a día y, cuando nos queremos dar cuenta, ya es tarde.

Para un momento y pregúntate por qué le gritas a tus hijos cuando has tenido un día malo. Seguro que en este mismo momento, te está entrando una vergüenza horrorosa.

  1. Son niños, y por tanto, tienes sobre ellos la “auctoritas” que tu papel de madre/padre te confiere.
  2. Son las personas, después de tus compañeros de trabajo, con las que pasas más horas y, por tanto, es más fácil arremeter contra ellos.
  3. A ellos puedes decirles: “porque lo digo yo”.

KO por maternidad

Y, así, podríamos seguir enumerando hasta el infinito. ¿Pero estás segura que esa es la mejor opción?

Ya te digo yo que no. Ahora, piensa:

  1. Cómo te sientes cuando el niño te mira con cara de pena, porque le estás riñendo por una tontería.
  2. Cómo se siente el niño cuando sin más ni más le cae un puro enorme.
  3. Qué estamos haciendo con nosotros mismos que no somos capaces de no culpar a los no culpables.

Seguro que te respondes con evasivas o con balones fuera. Si no es el caso, y realmente te estás dando cuenta de que lo estás haciendo mal, enhorabuena: tu capacidad crítica te va a ayudar a ser “mejor persona y, por tanto, mejor madre, compañera y esposa”.

Cuando empezamos con la educación de nuestros hijos, nos preocupa la coherencia, nos implicamos en educarlos en valores, nos empapamos de “Métodos Montessori“. Queremos hacerlo lo mejor que sabemos.

Nos esforzamos, leemos blogs y hacemos un gran esfuerzo por ser “padres maravillosos”. Y todo esto, no se queda en la teoría, hay que bajar a la arena y coger el toro por los cuernos.

Dejar los problemas en el lugar donde se generaron

Y no hay más. Ya sé que parece fácil decirlo, pero hay que entender que no nos podemos llevar los “marrones” del trabajo a casa.

Contar hasta diez

Igual que cuando tenemos un problema con adultos aprendemos a no perder los papeles y gestionamos el problema, al llegar a casa tenemos que hacer lo mismo.

Visualiza la situación: Llegas a casa y tus pequeños han sacado todos los juguetes por el salón, han pintado las paredes y van desnudos corriendo por toda la casa… ¿A qué te es familiar?

Cuenta hasta diez y no te pongas a gritar. Probablemente, estén llamando tu atención, porque te han echado de menos mientras estabas en el trabajo y lo último que necesitan es a alguien gritando como un poseso.

La mejor de las opciones, sin duda, es hacerles razonar -y desde luego que se pongan a ordenar-, pero no como un castigo o por miedo a represalias, sino porque entienden y asumen que tienen que hacerlo.

Ya nos contaba Natalia, el proyecto tan maravilloso que ha surgido de Educar con calma,  podemos aplicar el “slow life” a nuestra vida y a nuestra maternidad.

Tomátelo con humor

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Seguro que si consigues relativizarlo, verlo desde la distancia y no considerarlo como algo personal llegarás a la conclusión de que no era para tanto. Es más, si lo recuerdas después hasta eres capaz de echarte unas risas.

No pasa nada, no se acaba el mundo, y seguro que si mantienes la calma y te lo tomas con humor serás capaz de afrontarlo mucho mejor.

Mañana será otro día

Hay veces que es mejor dejar algo para el día siguiente, y no hablamos de procrastinar ni nada parecido. A lo que me refiero es que ver las cosas en frío, sin el estrés del momento, es una de las mejores manera de gestionarlo.

Hoy estás agobiada, y si eres capaz de separar lo importante de lo urgente, podrás discernir si puede o no esperar.

Recién levantada, despejada y con un café, todo se ve de mejor manera.

No soy psicóloga, sólo me limito a contaros mi experiencia personal. Soy capaz de mantener la calma en el trabajo sin que se me note la presión, y llego a casa y vomito por la boca, tanto literal como con las peques. Por eso, llevo un tiempo proponiéndome que gestionar el estrés depende mi misma y no podía haber encontrado mejor ilustradora que mi Mamen Jiménez, Lapsicomami para poner la nota de humor que acompaña mi maternidad.

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María José Sarrion, profesional de los RRHH y blogger de La Alcoba de Blanca desde hace más de 4 años. Necesito como respirar contar lo que me pasa por la cabeza. Soy mujer y madre de 2 niñas, que han sacado facetas nuevas en mí. Multiapasionada, creativa e inquieta. Y con ganas de hablar de otros temas distintos a la maternidad. Porque como decía una buena amiga “hay vida más allá de la maternidad”.

3 COMENTARIOS

  1. Muy de acuerdo compañera, es importante que como madres hagamos este ejercicio de autocŕitica de vez en cuando porque además, se supone que queremos a nuestros hijos más que a nadie en el mundo ¿verdad? pero luego les hablamos peor que a nadie…

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