La crianza y los packs

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Por alguna extraña razón, el ser humano del siglo XXI necesita etiquetar todo. No me refiero a las cosas, que también. No estoy pensando en las etiquetas que ponemos a las personas ni sus actitudes ni sus relaciones, que también. Tampoco a las emociones, aunque como explicaba recientemente Elena, la autora del blog Psicología para mamás, también etiquetamos las emociones como buenas o malas, a pesar de lo impropio que resulta. El caso es que etiquetamos absolutamente toda la realidad que nos circunda, lo material y lo incorpóreo. Incluso hechos sociales y roles como la maternidad o la política. Eso explica por qué en este país no se puede ser político sin ser de derechas o de izquierdas. Hay definirse porque si no los demás lo hacen por ti. Y retomo el hilo que me desvío.

etiqueta

 

Las cosas de criar no se abstraen a esa moda.

Cuando nos sabemos embarazadas, tenemos algunas ideas apriorísticas del tipo de madre que queremos ser. Unas nos vienen por rechazo o aprobación respecto a lo que vivimos en nuestro papel de hijas; otras son “herencia” de lo que hemos visto en las demás familias, en otras madres o incluso de lo que hemos leído aquí y allá. Esa “mochila” nos va acompañando en el papel más difícil de nuestra vida: el de ser madre.
A medida que vamos adentrándonos en el mundo de la Maternidad 2.0, observamos que hay tres corrientes: podemos leer sobre maternidad para informarnos (enfermedades pediátricas, objetos de puericultura, etc.), para formarnos ( psicología evolutiva, pedagogía, coaching infantil, emociones…) y para entretenernos ( la maternidad “relajada”, vivida con humor y narrada en forma de divertidas anécdotas).

Hablaré de mí, por ir concretando, porque esto da para un estudio de sociología que excede ampliamente los fines de este post.

El caso es que yo, que sigo muchísimos blogs de tipo formativo sobre la maternidad y el maternaje, y que tengo cierta tendencia al (ciber)activismo sobre algunos temas que considero importantes, también soy lectora voraz de otro tipo de blogs o plataformas maternales que tienen como único fin sacar una sonrisa a través de la parodia, si viene al caso, de la propia realidad. Pues no. Mal hecho. Eso desconcierta, amigas mías. La gente te “encasilla” y luego les chirría todo lo que dices.

Así, de vez en cuando me veo enzarzada en conversaciones ridículas, del tipo:

  • ¿Pero usas carrito? Pensaba que solo porteabas a tu bebé, como te va “lo de la teta”…
  • ¿Eh?

(…)

  • Le das comida ecológica, ajá… Entonces supongo que no le pondrás vacunas.
  • ¿Y por qué (supones tanto)?

(…)

  • Yo pensaba que tu hijo dormía con vosotros. Como no le castigas nunca, he pensado que érais unos hippies modernos de ésos…
  • ¿ ?

 

De verdad, qué fatiga me da tener que dar explicaciones de este tipo. Las personas somos tremendamente complejas, con muchas facetas, gustos y estados de ánimo, todos ellos cambiantes a lo largo del tiempo. Por no hablar de los condicionantes de cada familia y sus diferentes dinámicas. ¿Por qué nos tenemos que encasillar? ¿Por qué tenemos que aceptar todo lo que venga de determinada “ideología” como si fuese un “pensamiento único” al que debe una aferrarse con uñas y dientes?

Habrá quien diga… Pues claro, vaya tontería. Cada familia es libre y hace lo que quiere.

Ya.

Pero hay mujeres que se autoflagelan porque no llegan a cumplir con tal o cual “premisa”, que incluso sienten vergüenza de hablar de sus usos y costumbres en determinados grupos sociales. Y es algo que me enerva. ¿Pero hasta tal punto tenemos que juzgarnos? ¿O la culpa es nuestra y de nuestras inseguridades? Lo cierto es que la inmensa mayoría actúa desde el convencimiento de que lo que hace es lo mejor para su familia, porque se apañan mejor, porque el niño no reclama otra cosa o porque LES DA SANTA GANA.

 

Me da pena cuando una mujer se frustra por falta de información. Eso es doloroso y de ahí el afán divulgativo de muchísimas webs. El resto, el día a día de cada familia, es algo que solo a ellos compete, sin necesidad de que nadie les etiquete como si fueran ganado. El modelo de crianza no es algo que se compra en un supermercado, en un pack de tres por uno, oiga. Cada familia moldea el suyo propio a través de su experiencia, del ensayo-error y de la férrea voluntad de hacerlo lo mejor posible. Un día tras otro. Remendando errores, lamiendo heridas y elevando los corazones.

Creando personitas, ahí es ná.

 

29 COMENTARIOS

  1. Buenos días, Verónica. Estoy de acuerdo contigo. Cada familia hace lo que cree mejor. Yo opino que lo malo de hoy en día es que la gente nos permitimos el lujo de juzgar a los demás sin ton ni son, porque sí, porque creemos que por leer cuatro artículos ya sabemos de todo. Pero cada persona vive una vida diferente. Si nos pusiéramos en los zapatos de otro seguro que ya no seríamos tan rápidos en etiquetar como tu bien dices. Por supuesto podemos no estar de acuerdo con algo, pero es fundamental el respeto.

    • Pues nada más que añadir… Una cosa es juzgar, y otra es tratar de informar o ayudar. Una cosa es criticar y otra muy diferente opinar. La crítica y el juicio atacan las intenciones de los demás, las opiniones solamente se refieren a los hechos.

      Lo de las etiquetas es horrible porque efectivamente supone un juicio sin fundamento. Tenemos la cabeza cuadriculada, no se me ocurre otra explicación.

      Un abrazo y gracias por la visita! ^^

  2. Toda la razón, nosotros tuvimos que padecer un par comentarios de ese tipo: “¿No vas a parir en casa?” Como dices que no quieres epidural…¿Qué tendrá que ver?
    Pero nada, el ser humano es así, necesitamos categorizar este mundo porque el caos nos asusta y claro, si nos pasamos de la raya, pasan cosas como estas

    • ¿Ves? Es que por qué tienen que ir más allá!?? Tomas tus decisiones informadas, decides con qué te quedas y con qué no, haces uso de tu libertad y encima tienes que dar explicaciones…
      Desesperante.
      Un beso!

  3. Mira si nos gusta lo de las etiquetas que este fin de semana hemos empezado a buscarle colegio a mi bichilla (con 2 años de antelación, casi nada) y la chica que os ha atendido en uno de ellos, para ganarse nuestra confianza nos decía: “Que aquí nadie se va a meter en si con 4 años le das el pecho o duerme con vosotros”. Oye, pues debe ser porque esto de etiquetar a la gente nos apasiona de tal modo, y está tan extendido, que ya hasta en los colegios se meten a intervenir en lo que cada familia hace de puertas para adentro.

    • Si es que estoy segura que todas tenemos mil anécdotas como ésas, que según con el pie que te pillan se quedan en eso, “anécdotas” o se convierten en motivo para una revuelta. Y totalmente acertada tu matización, ya incluso en el colegio quieren saber lo que hacemos de puertas para adentro… ¿Por qué será?

      Un abrazo guapísima!

  4. Brava!!! No puedo estar más de acuerdo, y cada vez más convencida del daño de las etiquetas que nos autoimponemos y nos ponen y que nos pasan desapercibidas!!

    Fuera roles, el “yo soy así” y los estereotipos. Siempre he sido tan volátil que la gente nunca ha sabido donde encasillarme y eso desconcierta y genera confusión e incluso rechazó, pero es lo más parecido a la libertad que yo te conocido! Permita monos estar en vez de ser, permitamonos toda la flexibilidad del mundo , jugar, criar, mezclar, hacer lo que nos pida el cuerpo para variar… Y seríamos mucho más felices y menos bombas de relojería con patas!

    Y por supuesto, gracias por tu mención y palabras hacia mi!

    Muuuuaaax

    • Yo también soy volátil y tengo bastantes facetas, no me gusta constreñirme en ningún tipo de “rol” y además, llámame rara pero me gusta experimentar con mi forma de ser y con mis gustos, y desde luego cuestionármelo TODO. Lo divino y lo humano.

      Gracias a ti por escribir ese post tan necesario como sensato.

      Un abrazote!

  5. El primer y único cuestionario que he tenido que rellenar para el colegio, incluía preguntas tales como: el niño duerme solo o acompañado? a que edad dejó de mamar? cuánto tiempo pasa sin la presencia de los padres? En ese momento respondí sin más, sin siquiera cuestionar el alcance o fin de la pregunta, ahora leyéndote, reflexiono al respecto y pudiera ser que el trasfondo de algunas de ellas fuera la de etiquetarme en un modelo de crianza u otro…como si eso fuera la tabla salvadora para un mejor desarrollo de la relación profesor/progenitor…Quizás tuvieran otro fin de lo más sereno, tampoco yo lo pregunté, y ese fue mi mal.

    En cualquier caso, etiquetados vamos todos, desde que nos levantamos y salimos por la puerta hasta que regresamos. Etiquetar forma parte de la crítica y del análisis, al que diariamente nos sometemos…Y esas etiquetas (equivocadas o no) si llegamos a hacerlas nuestras son más punzantes que las de un jersey recién estrenado….. a cortarlas se ha dicho.

    Buena reflexión para empezar el lunes, querida.

    • Creo que has pinchado en hueso, querida amiga, con el tema de los cuestionarios de colegio. Porque ésa es otra… ¿Por qué diantres se inmiscuyen los colegios en las cosas de criar? Así, en general lo digo. Porque si unos padres necesitan apoyo, lo buscan, es normal que lo obtengan. Pero así, eso de repartir circulares genéricas sobre cómo manejar rabietas, sobre cuándo se debe “quitar” el biberón o el chupete y con quién debe dormir nuestro hijo, la verdad… Me parece una intromisión totalmente inadecuada. Y creo que arrojas luz, mucha, sobre esos cuestionarios y sus fines…

      Besazos

    • Totalmente de acuerdo, Laura. AGOTADOR.
      No hay otra palabra que lo describa mejor. Lo del machismo… De verdad… Hoy mismo han hecho la siguiente comparación en un periódico de tirada nacional: el Foro enFemenino es el equivalente “rosa” al Foro Todo Coches. ¿En serio? ¿Son equivalente? ¿El universo masculino son los coches?
      Deprimente.
      Besos

  6. Yo creo que etiquetamos porque es fácil, porque nos da seguridad. Es como saber de qué palo va cada uno de forma que “sabes” qué esperar y cómo interactuar. Pero aaayy, como dices, somos complejos. A mí personalmente me gusta beber de muchas fuentes porque creo que casi todo tiene algo que aportar. Por eso procuro mantenerme discreta con respecto a mis tendencias para evitar ser encasillada. No por nada ya que si me encasillan en lo que soy, una amalgama, como casi todos, genial, pero me molesta sobremanera que me tilden de cosas porque sí. Una tontería porque no lo puedo controlar pero azín zoy. Jajaja. Luego, por otro lado veo perfiles taaaan definidos que me dan no sé qué. En plan: colecho, porteo, lactancia prolongada… Bla bla bla. ¿Solo eres eso? Yo soy muchas cosas. Y nadie tiene la verdad absoluta así que…
    Me ha gustado mucho el post

    • Yo creo que hay personas que se “encasillan” en determinado “perfil” por motivos profesionales, y en ese sentido las entiendo perfectamente. Es su trabajo y han de mantener cierta armonía. Más allá de eso, la vida real, la que cada persona vive en su casa y con sus hijos debe ser necesariamente variada, compleja y cambiante. Así que nos sobran las etiquetas y nos hace falta más sentido común, respeto y amor. Porque el amor lo soluciona todo 🙂
      Besotes y ¡¡¡¡gracias por tu comentario!!!!

  7. Totalmente de acuerdo!
    El problema es que muchas de esas “corrientes” te dicen: o todo o nada? De ahí, la confusión de muchos…, ainss

    • Exacto, a mí me ha tocado salir corriendo de algunos grupos de Facebook que en principio eran afines a mi manera de hacer las cosas, pero cuando veo tanto DOGMA y tanta dogmática, salgo corriendo. No puedo evitarlo. ¿La maternidad es una ciencia exacta? 😛

      Un abrazo

  8. Vero, me encanta, yo creo que aprendemos unas de otras, y a veces somos un poco de esto y un poco de aquello, porque todos podemos rectificar y cambiar y cada uno educa como quiere e intenta ser coherente, un besazo

  9. Yo no me canso de decir que cada hijo es un mundo y a cada hijo le das lo que necesita. El “estilo de maternidad” varía de hijo a hijo.
    Las etiquetas son fatales! Hoy hablaba con una amiga que me preguntaba sobre la etiqueta del autismo. Incluso ahí, es peligrosa porque aunque real es una traba (como etiqueta).
    Como siempre Vero, que excelente post!! Muy claro.

    • Eso es, es que lo hemos vivido en nuestras carnes, verdad Kat? Nosotras mismas, con cada hijo hemos actuado de forma diferente. Y no solo porque nosotras no somos las mismas (por el camino hemos aprendido y desaprendido cosas), sino también porque cada hijo es un individuo diferente. No existen las recetas mágicas ni universales. La crianza se hace día a día.
      Gracias por tus palabras 🙂
      Besazos

  10. Como Tri también, te puedo decir que he descubierto el porteo, el colecho, la crianza con apego la crianza positiva, el baby lead no se´que´,,,,a raiz de los post, muy a posteriori de haber superado la etapa de cría, teniendo mi pequeño tres y pico ya. Y no tengo complejos, amarguras, están bien criados y son felices. Y yo más en mi ignorancia. Di pecho hasta que se cansaron o mis pechos dijeron basta. Dormían conmigo porque sí o porque no. Han comido teta, potitos, purés, sólido conforme han estado preparados; les he cogido en brazos como he podido, que con dos que se llevaban 16 meses no estaba una para portear a pares…En fin, que respeto absolutamente cada estilo, pero como bien dices cada una que haga lo que le venga, Y me cabrea muy mucho que defensores de cada postua no puedan respetar otras. Ala, ya está

    • Claro que no debes tener complejos, tus hijos han sido felices con lo que tú les has ido ofreciendo. Para mí solamente cuando una dinámica no funciona surge la verdadera NECESIDAD de revisar lo que estamos haciendo. Mientras tanto, cada uno decide lo que hace y cómo quiere hacerlo. Lo único realmente importante es el bienestar de todos los miembros de la familia 🙂 Ahí es ná.
      ¡Un abrazo!

  11. La típica manía de ponerle nombre a todo. Yo la verdad es que he decidido ponerme el chubasquero para que me resbale todo y seguir con mi estilo y por supuesto, sin meterme en el de los demás. Una vive más tranquila y relajada

  12. Maravilloso post. No tengo tiempo ahora para leerme los comentarios pero lo haré. Yo siempre he dicho que tengo un modelo de crianza mix, porque mi estilo de vida y mi familia son de una forma concreta y no puedo meterme en todo. A Bú le gusta el porteo pero no le emociona, prefiere el carro, nunca ha sido un bebé que lleve bien estar manejado por otros y así con casi todo, con la comida, con el sueño, etc. Yo pienso que es un bebé independiente y él marca sus pautas y sus rutinas, nosotros nos adaptamos, teniendo en cuenta claro, que hay decisiones para las que no había otra opción, como la guardería. La vida no es un pack, me gusta el concepto y ante todo, el respeto a cada uno con lo que hace en su casa, siempre y cuando no dañe al resto.

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