sábado, noviembre 27, 2021
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Me acuerdo de que vivo con un hombre cuando…

Cada vez tenemos más conciencia social sobre lo importante que es la igualdad en derechos de las personas. Pero no nos engañemos, hay ciertas conductas que son repetitivas en las mujeres (aunque haya excepciones) y hay otras que son «lugares comunes» en los hombres.

Todas las que formamos parte de este equipo creemos en la igualdad, somos mujeres modelnas y convivimos con nuestra pareja sin pensar en nuestras diferencias (#peace&love): nos repartimos las obligaciones como buenamente podemos, vivimos en armonía o nos tiramos los trastos a la cabeza, según el día. La vida misma, vaya… Pero de repente, algo que nuestro partenaire hace de forma repetitiva, provoca un clinc en nuestro cerebro y nos recuerda que sí, DEFINITIVAMENTE compartimos casa con un hombre. Hay cosas que nos desenamoran de los hombres, y luego hay «cosas de hombres«. Nosotras somos conscientes de ello…

… Cuando veo la pantalla de mi ordenador lleno de juegos extrañísimos (Sara)

Juegos guerra civil americana

En mi casa uno de los mayores entretenimientos de los adultos consiste en meternos (desde el cariño) con los gustos del otro. Mi marido se ríe de mí porque me gustan las películas románticas en la que la gente se ama y siempre acaban bien. O porque veo «pescaos» como Anatomía de Grey, algo que a mi costillo le supera. O porque soy adicta a todo tipo de concursos en los que van echando gente por turnos. Pero claro cuando le veo jugando a lo que yo he dado en llamar «juegos rollo» (un nombre supercientífico, como veis) me vengo y mucho. Primero porque la mitad son fichas sin ningún tipo de gracia y segundo porque ahí muere hasta el apuntador.

Yo sólo juego a cosas en las que puedo ponerle nombre a los personajes. Muero cuando se me mueren los gatitos y los perritos y lo paso mal. Así que le grito a él ¡¡¡pero es que no sabes que ese soldado que has mandado a morir tiene madre!!! ¡¡¡Y sus hijos le van a llorar!!!. Él piensa que yo estoy loca pero nos echamos unas risas.

Cuando mi hija vuelve de la piscina con el pelo cardado (Merak)

pelo encrespado

«Yo voy a ser el Rey León y tu lo vas a ver…» ¡Vamos si lo veo! Cada vez que veo llegar a mi pobre hija de la piscina con su pelo encrespado como si hubiese sufrido una descarga eléctrica entro en shock. Sí, lo sé, cuando tienes el pelo lacio, o corto -como es el caso de mi marido- es complicado lidiar con una hija de bucles dorados… Y yo le agradezco horrores todos los esfuerzos y buena voluntad que el pone para que salga de los vestuarios con un aspecto más o menos decente, pero me encantaría saber qué le hace a la pobre niña para que venga con esas pintas de antena parabólica.

Da igual que le envíe champú anti encrespamiento, mascarilla «rizos perfectos» o acondicionador de caviar de esturión. Da igual que le explique cómo debe secarle el pelo o que no puede cepillarlo. Da igual todos los tutoriales que emplee… Allí entra una niña y sale una menina. Y todos tan contentos

Cuando él sale de cena con SUS amigos (Verónica Trimadre)

borracho

No es que yo salga mucho de cena sin mi familia, vamos… Dos veces al año o tres, pero cuando salgo (supongo que precisamente porque es de peras a ramos), lo doy T-O-D-O. Todito. Llego a las tantas con los bolsillos vacíos, los tacones desgastados y el rímel corrido de… tanto reír. Independientemente de lo anterior, el domingo mis pequeños polvorines me despiertan a las diez u once de las mañana  y mientras mis sienes me boicotean, yo me repito como un mantra una y otra vez: «Sarna con gusto no pica. Ahora aguanta, muchacha, que tú solita te lo has buscado».

Mi marido sale poco también y he de dar gracias al cielo porque al día siguiente me tengo que conformar con un espectro, con un holograma del hombre y padrazo que es normalmente.  Da igual que duerma cuatro horas que dieciséis. Invariablemente se levanta con ojos de chino, una ceja subida al andamio y la boca de medio lado. Cuando le hablo, muge o bala, según le da. «¿Vas a cenar?» «Beeeeh» «¡Pero dime sí o no, leñe!» «Muuu» Y así todo.

Como no está para grandes «operaciones logísticas», le pido que descuelgue la ropa del tendedero y abre la nevera, le pido que caliente un vaso de leche y me mira con esa cara suya de estar calculando un algoritmo. Al final me puede la paciencia y le mando a la cama antes que a mis hijos. Bonito ejemplo, sí señor. Menos mal, meeeeenos mal que sale poco.

Cuando viste a mis hijas con combinaciones imposibles y/o horteradas varias (Pilar)

Horteras

 

Cuando mi hija mayor era bebé, por mi horario yo nunca podía llevarla al cole, así que se encargaba su padre.

Muchas de mis amigas dejaban la ropa preparada de sus hijos para que sus maridos los vistieran pero yo nunca lo he hecho. La verdad es que podía haberlo hecho pero «no me daba la gana» porque oye…mi marido es adulto, es incluso dos años mayor que yo, así que debería ser capaz de vestir a una niña.

Con el tiempo creo que me equivoqué con mi reivindicación hogareña porque mi pobre hija llevaba unos modelitos que daban hasta vergüenza.

Recuerdo las risas de las profesoras cuando yo recogía a mi hija por la tarde. Algunas ya me avisaban desde la puerta «hoy no te asustes» «ya verás qué guapa ha venido tu hija».

Y es que el sentido estético no es una de las virtudes de mi hombre…ni el sentido del clima tampoco porque era capaz de poner manga corta a mi hija en pleno enero o pantalón largo en agosto.

Ahora mis hijas deciden la ropa que se ponen, pero cuando no tienen ganas y dejan a su padre escoger, vuelvo a querer que me trague la tierra.

Cuando le veo jugar con mis hijos a lo bruto (María Jardón)

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En ese preciso momento me acuerdo de que estoy casada con un hombre, pero también tiemblo, porque tengo dos futuros hombrecitos en casa… Y es que, no puedo entender la gracia que tiene jugar a lo burro. Colgarles boca abajo, lanzarles hacia arriba, hacer un montón o hacerse cosquillas hasta que se hacen daño unos a otros.

A ellos les encanta y estoy segura de que prefieren esos juegos tan «delicados» antes que los míos, pero yo sólo puedo contener la respiración esperando que ninguno se haga daño, al menos no demasiado. Miro al pequeño que, con un añito recién cumplido ya quiere participar en esos «montones» o en las peleas de cosquillas y no puedo dejar de pensar en como será cuando los dos sean un poco mayores. Miedo me da.

 

Cuando se despista con los horarios y se olvida a las niñas del cole o extraescolares (María José S.)

osito

Normalmente soy yo la que que va a llevar y recoger a las niñas del colegio, pero lógicamente hay días que me es imposible, y es el padre de las criaturas el que se encarga.

Y ahí empieza la odisea… Él trabaja de noches, por lo que a las 16: 00 es la hora de levantarse para llegar a tiempo a por las niñas. A las 16:00 empiezo a llamarle para asegurarme de que se ha levantado, y así poder seguir con mis gestiones tranquilamente. Pero si por circunstancias no puedo efectuar la llamada, una angustia existencial empieza a apoderarse de mí. Tengo la absoluta seguridad de que no se va a levantar, y empiezo a movilizar a familiares que puedan recoger a las niñas.

Pueden caer bombas, que él sigue en su sueño más profundo, y yo atacada de los nervios quemándole el teléfono a llamadas. Y es en ese momento, cuando con voz gangosa me contesta, (si lo hace) es cuando yo respiro tranquila y puedo seguir con mis menesteres.

Si no consigo que me conteste, visualizo a las pobres niñas, abandonadas, sucias, tristes y pensando que nadie las quiere.. Esperando que un alma caritativa vaya a recogerlas.

Cuando veo la bayeta de la cocina (Ruth)

Balleta en fregadero

Llamadme exquisita, puntillosa, milindres o lo que queráis, pero es que el tema «limpieza con balleta» es un hit en mi casa. Mi paco es lo más en casa: no solo cocina de maravilla, sino que piensa qué hacer para comer o cenar, limpia, friega, plancha, compra, hace pan y varias cosas más que no voy a enumerar para no poneros los dientes largos.

Pero lo de la balleta…está por alcanzar. Cuando vuelvo de trabajar, la cocina está perfecta. Solo que en el fondo del fregadero, mezclada con los restos que por ahí han quedado y con un tacto sospechosamente baboso, está flotando la bayeta. Completamente empapada, nadie ha recordado aclararla y escurrirla. Seguramente se ha utilizado para limpiar cosas que no debía (como la vitrocerámica o la grasa del frontal); seguramente ha recibido su chorretón de oxiaction y seguramente, si no llega a ser por mí, se pegaría laméntadose asquerosa toda la tarde… 😉

Ay, cómo los queremos, pero lo que nos hacen sufrir… xD

Equipo MMM
Las chicas de la redacción de Mujeres y Madres Magazine contando sus cosas. Nos gusta compartir lo que pensamos.
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29 COMENTARIOS

  1. Mi búlgaro encaja en varias descripciones, pero ha sido leer a Ruth y pensar «yo quiero uno de esos!». ¿Cómo se consigue? ¿Hay que instalar alguna actualización? XD

    • Jajajajaja!!! No me digas, yo solo tengo la versión beta. Vamos, como yo misma por otro lado. Tengo muchos puntos de mejora!

  2. Todas estas cosas no tienen que ver con el sexo sino con el género. Como algo jocoso está bien, pero si se educara en la igualdad de verdad no sucedería nada similar.

    • Tú lo has dicho Anna, es algo jocoso, y lo que hemos sacado a la palestra de nuestras parejas son anécdotas, manías, preferencias personales, despistes. No creo que la educación en igualdad tenga mucho que ver.
      Gracias por comentar.
      Un abrazo

  3. Ruth, mira que el mío es desastre en la cocina, pero lo de la balleta lo hace mejor que yo. Eso sí, cucharones y demás que va usando al cocinar los deja sobre la encimera poniendo todo perdido de aceite, salsa o lo que toque. Me pone… brrr

  4. Me he reído un montón. Gracias por alegrarme la mañana. Coincido absolutamente con María Jardón y con Ruth. Yo tengo dos peques y se lanzan unos a otros, como si fueran de goma espuma. Y miedo me da, el día que empiecen a ver todos el fútbol. En mi casa va a ser imposible ver ni una serie ni película romántica. Y en cuanto a la bayeta, es un hecho como que los humanos respiramos oxígeno.

  5. Buenos días.
    No me gusta NADA, la foto con la que acompañais el comentario «Cuando se despista con los horarios y se olvida a las niñas del cole o extraescolares» . Esa imagen es muy triste y real, no entiendo la relación con un despiste de cómo están unos niños cuando te retrasas en ir a buscarlos (normalmente jugando)

      • Súper agradecida por el cambio y la respuesta. Por eso me gusta tanto esta web (y por eso quizá exigimos tanto).
        Buen fin de semana!

  6. ..Ay chicas como nos va lo de poner como hoja de perejil a nuestros maromos….que desahogo…y sin que nos oiga nadie. Pues en mi caso, me pone en el disparadero (por ser suave) lo de: Escapadita de fin de semana prevista desde hace dos, y que mi maridin tenga quince días por delante para consultar el tiempo….Enganchado a la página del metesoat a todas las horas..y digo yo: Pero que más te dará, si vamos a ir sí o sí….Pues nada, no hay manera. y lo peor…Que me llama para darme la previsión. No puedorrrrrrrrrrr

  7. Me meo! Yo creo que si empiezo no paro!

    Pero si tengo que elegir una cosa que me pone muy nerviosa es que no sabe colocar las cosas en el lavavajillas! He pensado hasta hacerle un croquis para no encontrarme los planos hondo y los llanos juntos, y en la misma fila que los pequeños! Y hay un misterio que me trae loca, siempre deja un hueco sin llenar en el exterior! Pero es que no ve que ahí entra otro plato????

    jajaja!

  8. Lo que me he reído chicas, estos hombres y sus cosas jajajajajaa
    El mío tiene un problema con el canutillo del papel higiénico y el de la cocina, no hay manera de que lo tire!! El lo deja donde está, acabado, saca uno nuevo y lo pone cerca o donde pille. He probado a ignorarlo y dejarlo a ver que pasa…. Pasa que X días después lo acabo tirando yo, será que no los ve??
    Eso y lo de cortar el piquito del brick de tomate frito o lo que sea para abrir algo y dejármelo en la encimar. Jodio que a la vuelta tienes el cubo de la basura!! Jajajaja pues no hay manera tampoco…

  9. ¡Ese fregadero infernal! Ya me he quejado varias veces el Twitter de las cosas que me hace este hombre. Creo que piensa en el fregadero como un agujero negro del espacio por el que desaparece toda la materia existente Vamos, que puede ir almacenando restos de comida a lo loco, que por obra y milagro de vete a saber quién (yo) un día ya no están ahí. El mío es especialista en llevar a la niña sin bragas si le pone medias (no les ve la utilidad porque ya lleva una capa de más) y en abrocharle los zapatos al revés, para luego quejarse de que la niña anda raro y que se le deben estar quedando pequeños.

  10. Aixxx, yo era de las que reivindicaban que mi marido vistiera a la enana. Solo que un día vi como me la había vestido y me dije… No hija, no le hagas esto a la baby, deja la ropa preparada. Mejor que él vaya hecho un cromo, pero no la niña. jejejeje.

    Saludos

    PD: Yo soy la que limpia la bayeta. Siempre.

  11. Necesito añadir:

    – Cuando encuentro el lavabo lleno de peritos tras el afeitado.

    – Cuando el niño sale al parque con la ropa de estar por casa.

    – Cuando me encuentro ropa sucia allá por donde haya pasado…

    – Cuando me encuentro la leche fuera de la nevera…

    – Y ese largo etc. ..

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