Mi luna de miel

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Luna de miel: dícese de ese viaje que haces en el que se supone el momento más feliz de tu vida -hasta el momento- y para el que se suele guardar un pastizal a la hora de organizar la boda.

¿O no? Porque en esto, como en todo, hay para todos los gustos. Desde el que piensa que lo mejor es irse lo más lejos posible, porque será la única vez que haga un viaje tan “a todo trapo”, hasta el que prefiere un lugar más cercano para ahorrar horas de vuelo y aprovechar más la estancia, todas las opciones son válidas.

¿De rélax o de caminatas para conocer cosas? ¿De playa o de interior? ¿La soñada o con la que no te quedó más remedio que conformarte? ¿Cuál fue tu luna de miel? Nosotras te contamos las nuestras y estaremos encantadas de leer las tuyas en comentarios.

El país de los Cátaros (Merak)

carcasona

Una única decisión respecto a la boda le dejé tomar a mi Paco y fue desastrosa. Él eligió la fecha y lo hizo de tal manera que sus ineludibles compromisos laborables redujeron nuestra luna de miel a seis días y el último de ellos, para más inri, fue cubriendo un partido de fútbol. Total, que entre que el tiempo no era mucho y yo soy como el tío Gilito y no quería dejarme un “pastizal” en el viaje, acabamos disfrutando de una modesta luna de miel -modesta para lo que se estila hoy en día- pero que a mí me supo a gloria pues me permitió descubrir un destino que tenía enfilado desde hacía tiempo: Carcasona.

Sí, mi luna de miel fue una sucesión de kilómetros en coche por el país de los Cátaros, ruina tras ruina, castillo tras castillo, disfrutando de lo que ha sido uno de los grandes placeres en estos catorce años de relación con mi marido: viajar en coche. Si no lo conocéis, esta zona de Francia es increíble y su patrimonio histórico abrumador. Eso sí, sólo apto para “amantes de las piedras” como yo.

Los castillos del Loira (Sara)

Pues precisamente yo soy de las de Merak: a mí dame piedras y más piedras que seré la más feliz del planeta. Yo quería hacer el Orient Express pero me tuve que rendir a la evidencia de que costaba más de lo que estaba dispuesta a pagar y mi marido decía que no quería ir fuera de Europa, así que acepté, pero con la condición de no ir en plan tirados y comiendo de bocadillos como era lo habitual. Nos fuimos al Loira y dormimos en castillos. Había uno que tenía hasta una armadura en la puerta de la habitación. Me gustó tanto que volvimos este año con las niñas, aunque fuera de manera fugaz.

Mi luna de miel en el paraíso: Isla Mauricio (Let)

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Él quería ir a Hawaii, yo a Nueva York. No encontramos combinado que se adaptara a nuestro bolsillo. Convergimos en Isla Mauricio. Una isla situada en el Océano Índico a poco más de 9.000 kilómetros de distancia de mi Madrid natal y que a mí me resultó el paraíso.

La verdad es que en Mauricio, desde el punto de vista turístico, no hay mucho que ver. Se trata de una isla esquilmada por sus diferentes colonizadores en la que ya no quedan ni tortugas gigantes, que están repoblando desde Seychelles, su isla hermana, ni bosques de caoba… La isla sobrevive gracias al turismo y el cultivo de la caña de azúcar, del que destilan ron.

Como anécdota os contaré que tiene la estatua del Dios Shiva más grande del mundo, situada en Grand Bassin, un importante lugar de peregrinaje para los hindúes. Nosotros no lo visitamos en momento de peregrinación, pero la carretera que lleva hasta allí y, sobre todo, el enorme aparcamiento que hay allí nos aproximaron a la cantidad de gente que lo debe visitar.

Isla Mauricio fue un destino para descansar, reír, disfrutar de la gastronomía, de sus playas y de un hotel 4* superior que nos sorprendió gratamente. Un destino para iniciar sonriendo una vida en común. Si pudiera volver, no me lo pensaba.

Vietnam y Camboya (María Jardón)

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Sin duda el de la Luna de Miel ha sido el mejor viaje que he hecho en mi vida. Nos costó elegir destino porque yo quería naturaleza y mi Paco es de los de ver piedras, pero al final los dos tuvimos lo que queríamos y el viaje fue inolvidable. Las montañas y tribus de Sapa, la espectacular bahía de Halong, las ciudades de Hanoi oHo Chi Minh o los increíbles templos de Angkor fueron algunas de las cosas que descubrimos en nuestro viaje. Desde luego, es un destino muy recomendable, además de por la belleza de los paisajes, por su gente y sus costumbres que no te dejarán indiferente. Una aventura para repetir sin ninguna duda.

Amsterdam y New York (Pilar)

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Mi marido y yo tenemos gustos muy diferentes para viajar y en nuestro viaje de novios no iba a ser diferente.

Yo quería visitar Amsterdam porque era de lo poco de Europa que no había visto y él se moría por cruzar el charco y visitar La gran manzana, así que hicimos un combinado de los dos destinos.

Yo me casé en agosto de 2001 por lo que estuve en Nueva York (y visitando las Torres gemelas) quince días antes de los ataques, así que tuve la suerte de poderlas visitar antes de su caída.

La ruta en el Transmongol (Nuria)

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Bueno, con permiso de mis compañeras, reservo este espacio para la futura mejor foto de mi luna de miel… que espero realizar algún día ¡acomañada de hijos y nietos! ¡Sí! Y me repito un poco porque ya lo conté aquí pero así es: Mongolia es mi luna de miel pendiente. La transmongoliana es la tercera de las rutas del ferrocarril transiberiano y no sé por qué razón, se me antoja un viaje fascinante… Ya os lo contaré. 😉

Fotos: Pixabay, La Vanguardia y propias (Sara, María Jardón, Let)

7 COMENTARIOS

  1. Con lo que me gusta viajar me iba de cabeza ahora mismo a cualquiera de los destinos que habéis dicho…
    Nosotros queríamos un viaje de los que sabíamos que luego difícilmente podríamos hacer, por la cantidad de días y de dinero que necesitaríamos y al final fuimos a China. Un país sorprendente, lleno de contrastes y que nos encantó. Es la única vez que hemos viajado en plan viaje organizado con guía y la experiencia estuvo bien, coincidimos solo cinco parejas de recién casados con los que hicimos buenas migas y fue divertido.

  2. Nosotros de crucero por las Islas griegas. Me pisó un burro en Santorini y pasé medio viaje coja. Odié la escala en Venecia porque me pareció un laberinto del que no lograba salir y no tenía tiempo para verlo todo. Eso sí ¡el barco una maravilla!

    • Jaajaja! Lo del burro en Santorini es memorable!! Y Venecia te pilló en mal momento mujer… igual tienes que darle otra oportunidad. Te recomiendo que visites Burano. De cuento!! 🙂

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