Nunca jamas he…

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No hay que experimentarlo todo en la vida y en la redacción hemos preguntado qué cosas no hemos hecho nunca nosotras. Las respuestas las podéis ver aquí.

Consumido drogas (Sara)

Pixabay

Nunca. De verdad. Por supuesto que drogas duras nunca, pero es que tampoco he dado una calada a un porro ni nada similar. Soy una persona de naturaleza muy adictiva y siempre me ha dado mucho miedo porque me conozco y sería jugar con fuego. No tengo ninguna necesidad de ello, así que por si acaso no lo pruebo. 

Fumado (María L. Fernández)

Puede que porque me criase en una familia de fumadores, el caso es que desde pequeña desarrolle una aversión absoluta hacia el tabaco. Y os puedo asegurar que en toda mi vida nunca, nunca, nunca he dado siquiera una calada a un cigarro. Es algo superior a mis fuerzas. Me da un asco terrible.

Lavado las pinzas (María Jardón)

Pinzas de la ropa

Me vas a perdonar que rompa totalmente con la temática de mis compañeras, pero es que el otro día leí en Facebook una publicación de alguien que preguntaba con qué lavaban las pinzas y me quedé traumatizada. No sé, yo debo de ser rarísima pero jamás se me ha pasado por la cabeza lavarlas ¿soy la única?

Nadado en el mar de noche (Pilar)

Bueno y tampoco he lavado las pinzas de la ropa en mi vida como dice María pero es que hasta hace dos días ni había pensado en eso como una posibilidad real.

Pero a lo que iba. No, nunca me he metido en el mar de noche, jamás de los jamases y eso que he vivido unos años en zona de mar pero no, esa oscuridad me supera.

Como mucho me quedo en la arena tan tranquila, el agua del mar sólo cuando hay luz natural, en la piscina es otra cosa pero en el mar de noche no seré yo quien se meta.

Me he casado

boda

Aunque la mayor parte de las personas que me conocen creen que llevo años casada, nunca he pasado por el altar, por el juzgado, ni siquiera, por el registro de parejas de hecho. Vamos que vivo en el más absoluto de los pecados a pesar de tropecientos años de relación y una hija. Sé que lo mejor sería regularizar nuestra situación, pero entre la pereza del papeleo y haber visto la experiencia de amigos que, tras años relación, se casaron y divorciaron en tiempo record; me sigo resistiendo.