15 años de Operación Triunfo ¡Qué fuerte!

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Queridos jovencitos de 2016: Estoy segura de que muchos os preguntáis los que somos muy algo un poco ligeramente mayores que vosotros estamos tan pesados con esto de que sea el aniversario de la primera edición de Operación Triunfo. Lo primero porque quefuertequefuerte han pasado quince años y francamente parece que fuera ayer. Quince años como quince soles y nos sentimos de repente viejísimos aunque fuéramos prácticamente niños de teta cuando lo vimos ¿no?.

Puede que vosotros estéis acostumbrados a ver a David Bisbal petándolo en las listas de éxitos o a Bustamante con esa pedazo de mujer que se echó pero hace quince años eran completos desconocidos que se presentaron a un reality de televisión. Pero es que las cosas no eran iguales que ahora. No había viceversos, ni grandes hermanos (la primera edición había sido apenas un año antes) y pobrecitos de nosotros estábamos bastante vírgenes en esto de la telerrealidad. Fíjate que hasta hubo un programa que se emitía más o menos a la vez que O.T. en el que metían a parejas separados por género (los chicos a una y las chicas a otra) rodeados de macizos que básicamente querían que rompieran. Y las parejas eran de verdad y todo, una cosa muy loca.

Dejadme que os cuente por qué flipamos fuerte recordando Operación Triunfo.

Operación triunfo

1. El programa tenía un presentador cañón. Olvidaos de Carlos Lozano como el tipo venido a menos que casi gana Gran Hermano Vip hace unos meses. En aquellos años Carlos Lozano estaba muy bueno, y además lo sabía. Esto es así. Era un presentador estrella como después lo fue el omnipresente Jesús Vázquez en la etapa del concurso en Telecinco. De Pilar Rubio mejor no hablamos, que bastante la han acusado de cargarse el programa pobrecita.

Carlos Lozano Operación Triunfo 1
Qué mono soy, cómo me encanto

2. Una súper escenografía. Dos escenarios comunicados con una pasarela que todos se morían por pasar. En torno a ella también se producían los grandes dramas: cuando alguien era expulsado se ponían todos a lo largo de ella y lloraban mucho. Pero mucho mucho, nivel se me ha muerto el gato.

¡Puedes cruzar la pasarela!
¡Puedes cruzar la pasarela!

3. Sin reparar el gastos. A pesar de que sus detractores se quejaban de que lo único que era en directo era la voz y no la música todo aquello era de una modernidad que asustaba. Una estructura así tipo jaulas en el fondo, juegos de luces, bailarines y todo así, a toda jumera. ¡Y nos parecía la pera limonera! Pero es que veníamos de las mamachichos, entendednos, tenednos cariño. Cuando se confirmó el super éxito del programa aquello fue una máquina de hacer dinero de mil y una maneras posibles.

La favorita de todos era la bailarina del pelo rosa #ypunto
La favorita de todos era la bailarina del pelo rosa #ypunto

4. La academia lo molaba todo. Había una sala multiusos gigante, estudios de grabación, salas de ensayo, un piano … y unos profesores que daban unas clases geniales. Y como aquello tuvo tanto éxito hasta había una post-academia en la que los expulsados seguían trabajando aunque estuviesen fuera del programa, entre bolo y bolo.

¡Y Nina! ¡Y Manu Guix! ¡y Ángel Llácer!
¡Y Nina! ¡Y Manu Guix! ¡y Ángel Llácer!

5. Había estancias privadas. Que aquello era muy casto y puro y si había tema (y al parecer lo había como en una oposición a notarías) sólo lo suponíamos. Aunque suene raro, sobre todo se trataba de un programa musical y de unos jovencitos que querían triunfar en la música y no por sus historias amorosas.

Escondidos, solos tú y yo
Escondidos, solos tú y yo

6. Era blanco pero muy divertido de ver. Daba igual que fuera una clase o un pase de micros. Era divertido. Los profesores eran cercanos y prevalecía el buen rollo. De todos los profesores un jovencísimo Angel Llacer era el que partía la pana por sus peculiares y desinhibidos métodos de enseñar. Como los espectadores éramos tan panolis inocentes como ellos aquello nos daba la misma vergüencita que a ellos.

Ahora tienes que meterle mano, pero es por motivos artísticos
Ahora tienes que meterle mano, pero es por motivos artísticos

7. Superventas. “A tu lado me siento seguro, a tu lado no dudo, a tu lado yo puedo volar”. Vale, con los años nos suena más a anuncio de compresas que a otra cosa, pero en aquel momento si no te sabías la canción de marras es que no vivías en España. Era imposible poner la radio o ir a cualquier tienda sin que la canción sonara a todo meter. Y si no era ésta era cualquiera de los singles de los triunfitos, que estaban hasta en la sopa. ¡Parecía que los contratos para grabar discos se los regalaban como churros! Por aquellos años la extinta Vale Music era la discográfica que lo petaba, no en vano Narcís Rebollo, su boss, era uno de los jurados del talent show.

No están cantando la internacional, no…

8. Jurados. En la primera edición la jurado más dura era Pilar Tabares, de Televisión Española. Cada vez que hacía levantarse a uno de los concursantes para valorarlos este se echaba a temblar porque sabía que tenía muchos números de estar nominados. No molaba nada. Pero ya dice el refrán, otros vendrán que bueno te harán y comparado con los zascas que daría posteriormente Risto Mejide visto en perspectiva parece una hermanita de la caridad.

Pilar Tabares: Estás nominada. Natalia: Mecachis...
Pilar Tabares: Estás nominada. Natalia: Mecachis…

9. Los estilismos. Hay cosas que envejecen mal y cuando se ven en perspectiva pierden muchos enteros. No era el caso de los estilismos de O.T.  que ya eran cuestionables en su día. Todos lo sufrían (¡esos vestidos de noche! ¡esas camisetas de los chicos! ¡los brilli-brilli!) pero la pobre Rosa, que estaba adelgazando a marchas forzada era la que peor parte se llevaba. No sabían muy bien cómo vestirla y a la pobre le ponían unas túnicas y unos vestidos así como de señora de setenta años muy poco favorecedores. Un horror todo.

¡yo estoy peor! ¡No, yo!
¡yo estoy peor! ¡No, yo!

10. Todo se magnifica. Todo era muy intenso en Operación Triunfo. Expulsaban a uno y parecía la muerte. Lloraban y lo hacían como si no hubiera un mañana. Las amistades eran fuertes (y oye, ahí siguen, con un grupo de whatsapp quince años después). El pobre Bustamante, que por aquel entonces todavía era un albañil recién salido de la obra tuvo que acabar con bruxismo tanto apretar los dientes.

Soy súper intenso ¡mecagüen la leche!
Soy súper intenso ¡mecagüen la leche!

11. El diálogo con los fans. Después de las galas marchaban a la academia donde los concursantes recibían a través del viejuno portalmix.com los sms de los fans y montaban un diálogo improvisado. Bailecitos, algunas coñas improvisadas y muchas risas hacían que aguantáramos como jabatos hasta que terminaba a un horario super compatible con levantarse a las siete de la mañana por supuesto.

Y sí, las pantallas de los móviles se parecían a eso
Y sí, las pantallas de los móviles se parecían a eso

12. Disfrutones. Lo mejor de Operación Triunfo era que parecían gente normal que se lo pasaba bien. Y no perdían ocasión de hacer bromas, de disfrazarse y de demostrarnos a los que lo veíamos que se lo estaban pasando genial. ¿Quién no hubiese dado un riñón por haber pisado la academia? ¡Era tan guay!

Bustamante, Bisbal y Naím haciendo de burbujas de Triumfsenet (sic)
Bustamante, Bisbal y Naím haciendo de burbujas de Triumfsenet (sic)

13. Cíclico. La primera expulsada del concurso fue Geno. Por paradojas de la vida fue también la última, ya que participó también en la edición de 2011, y fue expulsada precisamente justo antes de que ésta acabara precipitadamente por los bajos índices de audiencia. Geno se hizo famosa por vivirlo todo de manera muy intensa y sufrir profundamente con todo.

#sufrocomoGeno
#sufrocomoGeno

14. La cabecera. ¿Quién no recuerda la musiquita y la cabecera del programa? Imposible porque lo repetían de manera machacona. Es inevitable escucharla sin que vengan a ti un montón de recuerdos. De lo pesados que se pusieron después nos acordamos menos, es lo que tiene el síndrome de Estocolmo.

ot-17

15. El casting. Pero sin duda uno de los grandes aciertos del programa fue su acertadísimo casting. Todo tipo de perfiles, personas con muchísimo carisma que empastaron juntos de forma maravillosa. Rosa (de España) a la que todos veían como la gran voz y que a ninguno de sus compañeros parecía importarle su físico. Bisbal, el chico de orquesta muy trabajador y con un don para cantar y bailar. Bustamante, el chico de pueblo un poco gañán pero encantador. Chenoa, la experiencia y el carácter. Manu Tenorio, el Paul Newman español. Nuria Fergó. Gisela. Una jovencísima Natalia. Y así hasta 16 que han tenido mayor o menor suerte en el mundo de la música pero que permanecen en el subconsciente colectivo.

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Soy Sara Palacios, aunque en la red muchos me conocen como Walewska, mi nombre de guerra. Soy curiosa, inquieta, seriéfila, gafapastas y a ratos pedante. Los que me conocen dicen que tengo mucho sentido del humor y yo no sé si soy graciosa o no, pero que me gusta reírme continuamente es un hecho. ¡Soy una optimista incorregible!

6 COMENTARIOS

  1. ¡Madre mía! 15 años y se dice pronto. Por aquel entonces yo estaba empezando en la universidad. Aixx, que tiempos. Recuerdo haber bailado en casa, imitando la patada y vuelta de Bisbal. Cuando fueron a Eurovisión me pasé todo el programa bailando como Rosa de España.

    Aixxx, estos chicos fueron realmente auténticos y el mejor OT que hubo desde siempre.

  2. A mí me gustaba Alejandro Parreño (hasta me compre su disco) ??. Leyendo el post he pensado en lo que innovó ese programa y ahora hay cientos de ese tipo (q si La Voz, q si Got talent….)

  3. Espectaculares los castings, madre mía, lo siento pero, en ocasiones no sabía si reír o llorar. En cuanto a los “ropajes”, sin duda la mejor vestida era Chenoa, mira que me encantaba y me encanta esta chica. Mi chico favorito era Manu Tenorio, me gustaba su voz aunque reconozco que era un poco soso.

  4. ¡Madre mía cómo pasa el tiempo amiga!
    Yo reconozco que no era muy fiel al programa…muchas veces se me olvidaba que lo habían hecho y esas cosas, pero eso sí, la final no me la perdí y la verdad es que me alegré cuando ganó Rosa.

  5. Madre mía como pasa el tiempo de rápido!!! 15 años tenía yo por aquel entonces lo recuerdo en mi época de instituto y hormonas revolucionadas , con carpetas y todo lo que salía en las revistas que aun conservo , gracias a este programa me convertí en una fan aferrima, de Bustamante en concreto , a día de hoy sigo siéndolo y he vivido muchos momentos y conocido a mucha gente , también ge madurado y he creado mi propia familia, a este programa le debo muy buenos momentos .
    Por cierto me encanta tu artículo ,un saludo

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