Ese día en que te sentiste orgullosa de tu peque

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A priori, antes de ser madre piensas que los momentos que te harán sentir realmente orgullosa de tu peque serán grandes momentos. Y también que no será tan peque cuando esto ocurra.  Pero luego llegan ellos y te dan la vuelta a la película, te ponen la vida patas arriba, y cualquier cosita, por pequeña que sea, te hace sentir orgullosa. Son bonitos momentos para coleccionar. Hoy te contamos algunos de los nuestros. Nos encantará leer los tuyos en comentarios.

El día en que mi hija corrigió a su hermana (Sara)orgullosa-sabelotodo

Cada uno tenemos lo nuestro: lo mío es una obsesión bastante enfermiza por la ortografía y la gramática. Estuve a punto de hacer lingüística pero es que ya prometía: con tres años me dedicaba a corregir pronunciaciones de los niños de mi edad. Una amiga de mi madre me llamaba “El diccionario de la Real Academia” porque tenía a su pobre hija frita. Así que el día que vi haciendo a mi hija mayor exactamente lo mismo que yo he de reconocer que sentí orgullo. Primero fue vergüenza, no os lo negaré porque hay que ver lo pedantes e insufribles que podemos llegar a ser, pero luego… la sensación que permaneció fue el orgullo ¡ya tengo a mi pequeña padawan!

P.D. En el trabajo me empezaron a llamar Saripedia. A mis hijas les gustó tanto que me llaman así ellas también cuando me pongo tiquismiquis o pongo la base de datos a trabajar. ¡Cría cuervos!

Inteligencia emocional (Merak)

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Que la emocional es la inteligencia que domina a la mayor de mis hijas es un hecho que tengo asumido desde tiempo. La empatía es uno de los rasgos predominantes de su carácter y lo demuestra constantemente. Puede que no se enfrente a la masa -odia y teme los conflictos-, pero se quedará acompañando y consolando al miembro vilipendiado del grupo. Pero, sin duda, cuando más orgullosa me siento de ella y de su hermana es cuando las veo cuidar a mi madrina -su bisabuela-, que padece Alzheimer. Ponen tanto cariño, tanto cuidado y la integran en sus juegos que cuando las descubro a escondidas en su regazo o dándole besos muero de ternura.

El día que mi hija decidió pagarle el teatro a un compañero de clase (Nat)

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Hacía días que en el cole nos habían pedido dos euros para asistir a una función de teatro en el cole. Nosotros ya lo habíamos llevado pero mi hija vino muy preocupada el día de antes porque uno de sus amigos no había llevado el dinero y no iba a poder asistir. “Pobrecito mamá…” Cuando le sugerí que igual podíamos ayudarle, ella misma me propuso rapidamente sacar los dos euros de su hucha y pagarle la entrada a su compi. Su gesto me emocionó y pensé… algo estaremos haciendo bien.

Cuando mi hija pequeña se hizo youtuber (Pilar)

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Me cuesta mucho escoger sólo un momento en el que me haya sentido orgullosa de mis hijas porque yo soy una madre pesada que todos los días se siente hinchada de orgullo, pero como tengo que escoger sólo un momento me gustaría destacar cuando mi hija pequeña se empeñó en ser youtuber y hacer vídeos de minecraft.

Yo pensaba que al ponerse a grabar sentiría miedo escénico y no sabría que decir que me dejó alucinada con la soltura que demostró en su primer vídeo. Más de trece minutos de vídeo en el que explica con toda tranquilidad cómo se pueden tener hijos en Minecraft ¡ahí queda eso!

Orgullosa porque Ojazos me consoló (Let)

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Soy una llorona. Muy empática, me cuesta poco ponerme en el lugar del otro y contagiarme de sus emociones. Me pasa con lo malo, pero también con lo bueno: lloro con los rescates in extremis en las catástrofes naturales; lloro con las bodas; lloro con los partos.

Esta “cualidad” mía hace que mi hijo me vea con los ojos anegados muy a menudo y que haya que tenido que explicarle, en más de una ocasión, que “no solo se llora de pena”, aunque como Ojazos no llega a los cuatro años de edad no puedo pedirle que lo comprenda.

En uno de esos momentos de lágrimas inesperadas, se me quedó mirando muy serio con esos enormes ojos azules suyos y me dijo “no pasa nada, mamá, no pasa nada”. Después me abrazó y me dio unas palmaditas en la espalda. Creo que no he recibido abracito más reconfortante en la vida.

En ese momento me sentí la madre más orgullosa del mundo. Ojalá mantenga intacta esa capacidad siempre.

Fotos: Pixabay

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