Remojo veraniego… 7 Opciones

0

remojo piscina

Con este calor sofocante, la mejor opción es, sin duda, el remojo. Y como todo en la vida… siempre hay cierto margen de elección. Nací en una ciudad costera, luego viví un tiempo en una isla y terminé en una ciudad al pie de laaaas montañaaas (como quien dice) y lejos del mar. Me falta vitamina D, me falta yodo, me falta el olor a salitre y arena en los zapatos… pero como uno no tiene que fijarse en lo que le falta, sino en lo que tiene, un buen día empecé a bañarme en aguas dulces. Y otro buen día empecé incluso a disfrutarlo y al recapitular, todas las aguas en las que has puesto tus pies en remojo, te acaba saliendo un post como este.

¿Qué prefieres mar o montaña? ¿Agua dulce o agua salada? Oiga, a mi cuarto y mitad. Póngame dos de cada. Qué manía con elegir y descartar… ¿Por qué elegir cuando puedes tenerlo todo? O casi… 😉 Echemos un vistazo a las posibilidades:

7  Opciones para ponerse un rato en remojo

1. Amo tu piscina, vecina

Este es el clásico recurso “apretémonos-el-cinturón-que-las-vacaciones-nos-van-a-dejar-tiesos” para los días previos. Tus hijos ya tienen vacaciones, tú todavía trabajas… y la vecina de la piscina te ofrece un buen día, que tus hijos se den un bañito en ella… ¡tú acepta inmediatamente! Y por supuesto, sé agradecida (unas galletitas o algo) que eso es de biennacida 😉

¡Aún quedan días de piscina!!! #verano2016 #slowlife

A post shared by IBCLC 🔹Pilar Martínez Alvarez (@pilar_mtnez) on

2. De cantera a lago de recreo

Cerca de mi casa hay muchos lagos artificiales. Se trata de antiguas canteras de grava que, una vez terminada la extracción, han sido habilitadas como lugares de recreo. Comparto muchas fotos de esos lagos en mi Instagram pero es que esta imagen que compartió Bea de un lago húngaro… ¡supera con creces todo lo visto por aquí! ¡¡Camas con dosel!!

3. Un lago de montaña

Montañas altas. Impresionantes muestras geológicas. A mayor altitud, el agua estará sin duda alguna más fresquita (¡incluso puede que demasiado!) A parte de la altitud, las zonas de sombra que generan las elevaciones colindantes… Agua claramente fría. Panorama mágico y quién sabe, si algún monstruo fantástico de regalo. Lagos profundos para disfrutar aprovechando esa excursión por la montaña…

4. La playa, el gran clásico ibérico

Si te has criado en España, sabrás de lo que te hablo. Del éxodo másivo y en todas direcciones hacia las costas peninsulares. Allí donde el agua es salada y cargadita de yodo, que ya sabemos que es bueno para las varices en particular y la salud en general. Al menos eso decía mi abuela, que caminaba arriba y abajo por la orilla disfrutando el romper de las olas en las pantorrillas, el más preciado de los masajes.

5. Los peces en el río…

En las ciudades sin mar no todo está perdido. Suele pasar que si no tienen mar, tienen río. Ojito, esto solo para buenos nadadores o en caso de ríos chiquititos, o con pequeños embalses como el de la foto, que con las corrientes no se juega. Un chapuzón un día laboral a la salida del trabajo… no tiene precio.

remojo río

6. Esas piscinas municipales

Si no eres uno de esos suertudos que disponen de piscina comunitaria (que tanta envidia nos dan), siempre puedes acercarte a una piscina municipal. Que con el tiempo han mejorado y poco tienen que ver con las de nuestra infancia. La dosificación de cloro ya no es tan bestia… digamos que esta opción, aunque ya no gratuita, es una versión revisada y mejorada del punto 1.

Hoy me decía mi niña pequeña "mami, qué rápido se me está pasando el verano" y a mi los años… 🙂 #slowlife #verano2016

A post shared by IBCLC 🔹Pilar Martínez Alvarez (@pilar_mtnez) on

7. Y los deseados parques acuáticos

Sí. Hay que pagar entrada… ¡pero es que dentro lo tienen todo! Ya no se trata de ponerse en remojo, se trata de hacerlo de todas las formas posibles. Prácticamente, hay que reservar el día entero porque cuando tus hijos entren ahí, no querrán salir nunca más. Un universo paralelo: terracitas, chiringuitos, helados, patatas fritas, fast food, camas elásticas y toboganes de vértigo… ¿Qué más se le puede pedir a la vida a parte de crecer y convertirse en un adulto más o menos equilibrado?

Por supuesto, hay otras opciones, como meter los pies en una fuente urbana… Vaaaale, ya sé que esa está prohibida aunque Shakira la pusiese de moda en Barcelona pero… ¿qué hay de un paseo/carrera bajo la lluvia? Si hay agua, hay esperanza. Esto siempre. Y con esto, y una pedazo pirueta, cerramos que hay que ir a remojarse.

¡Feliz verano! 🙂 ¿Y tú, dónde te bañas?

 

La imágenes son propias y de mis compañeras, que han tenido a bien ayudarme a ilustrar este post con sus chapuzones particulares. Las que no están enlazadas son de María Fernández (embalse y gif de encabezado) y Sara Palacios (pirueta al cierre).

DEJA UNA RESPUESTA

Introduce tu comentario
Introduce aquí tu nombre