domingo, julio 3, 2022
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Situaciones que toda chica de tez blanca padece en verano

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Broncearse y, en general, tener un tono de piel moreno está sobrevalorado, sobre todo en verano. Y ¡claro! por muy asumida que tengamos nuestra condición, los que lucimos descoloridos todo el año acabamos sucumbiendo a la creencia de que “morenit@s” estamos mejor. He aquí la realidad que todo “rostro pálido” como yo padece cada año al llegar el verano (Gracias a mi hermana, una blanca de pro, por su inestimable inspiración y colaboración).

El terrible maridaje de los bikinis y el blanco nuclear

No, no, no me estoy refiriendo a la dificultad que puede entrañar lucir radiante enfundada en un bikini de color blanco nuclear. Aquí lo que es blanco nuclear es tu tono de piel y todo el mundo sabe que no hay nada tan frustrante como comprar un traje de baño en mayo, cuando todavía luces blanca como la leche. Eso sí que pone a prueba la autoestima de cualquiera para no salir corriendo del probador.

Faldas y piernas bronceadas, el círculo infernal

¡¡¡¡Broncéame!!!!
¡¡¡¡Broncéame!!!!

Llegó mayo -finales, que recordad que os escribo desde Galicia- y es el momento de encerrar las medias en el cajón y lucir pierna. ¿Lucir pierna? ¡Pero si parezco Cásper! ¿Cómo me voy a poner una falda o vestido con estas piernas tan blancas? ¡Póntelas! ¡Olvida tus prejuicios! Porque si no caerás en ese círculo vicioso: no me pongo falda porque mis piernas están blancas-mis piernas seguirán blancas forever and ever porque no me pongo falda.

El inevitable momento gamba arrocera

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Da igual que utilices un factor de protección +50 o un pantalla total, siempre, en algún momento del verano, tu piel acabará quemándose. Un día bajarás la guardia, no te untarás la suficiente cantidad de protector solar, con la adecuada frecuencia o con la necesaria meticulosidad y un empeine, tu cuello, el reverso de un rodilla o un brazo acabarán churruscados. Y todos sabemos lo que significa eso… acabarás convertida durante tres o cuatro días -en el mejor de los casos- en una gamba arrocera. Pero ¡ojo! no te vengas arriba y creas que esa dolorosa quemadura es el punto de partida de un bronceado incipiente… ¡no! Milagrosamente, tu piel pasará del blanco al rojo y del rojo, otra vez, al blanco.

El colmo de una persona blanca

El colmo de una persona blanca es tener una familia a la que solo la brisa del mar ya la pone morena. Pero morena, morena hasta el punto de que si nos alineamos en la arena pareceremos un anuncio de Benetton. “¡Alejaos de mí! ¡Hijas de Satanás! que esos torsos de cuero curtido no hacen más que acentuar mi rostro pálido”. Además, siempre encontrarás alrededor a alguien que meta el dedo en la llaga… “¿Pero de dónde han salido estas niñas tan morenas con una madre tan blanca?”.

El solarium no es la solución

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¡Desengáñate! Esto NUNCA pasará

Todas las personas de tez blanca en algún momento hemos caído en la tentación de acudir a un solarium. La disculpa preferida suele ser algo así como que “tenemos una boda a principios de julio y no queremos ir blancuchos”. ¡Mentira! Ni boda ni nada. Vamos al solarium porque ese verano queremos partir de un peldaño superior en la escala de grises. Mi experiencia es que no compensa. Pasas calor, aburrimiento, gastas dinero y, al final, esto es cómo el gimnasio, o vas con regularidad, o tras cinco sesiones seguirás pareciendo un caminante blanco.

Mal de muchos

… consuelo de tontos. Y yo soy muy tonta, así que he de confesar que a veces intento situarme en la playa o piscina cerca de alguien todavía más blanco que yo para, por comparación, parecer más morena -vamos, justo lo contrario de lo que me sucede con mis hijas-.

La melanina, esa cabroncilla

Sí, esa cabroncilla que igual que se concentra en tu rostro convirtiéndote en una mancha/peca con patas, huye del resto de tu cuerpo con la edad. Porque dentro de mi blancura, yo, de pequeña me ponía morena. Y, además, lo hacía toda yo. Ahora ya no es que no pase de “tener un tonito”, es que hay partes de mi cuerpo como las piernas o la barriga que ya puedo pasarme el verano vuelta y vuelta que nunca pierden su tono blanquecino.

Ser la persona más blanca de la playa el 1 de agosto

Si no os pongo la flecha... ni me encontráis, ¿eh?
Si no os pongo la flecha… ni me encontráis, ¿eh?

En Galicia, tirando por alto, disfrutamos de dos meses escasos de playa. Si trabajo todo julio y la mitad de los fines de semana han estado nublados, ¿alguien me puede explicar cómo voy a plantificarme en la playa en agosto con un mínimo colorcillo en la piel? Y como cuando tu piel comienza a broncearse -despacito, despacito- ya andamos por septiembre y toca sacar botas, abrigo y bufanda… al final, hay años en los que nunca llega ni a marcárse la línea del bikini. Y todos esos qué te rodean, ¿es que en este país no trabaja nadie? ¿cuándo han tenido tiempo de ponerse así de churruscaditos? ¿acaso tienen un solarium en casa?

Y seguir siendo la persona más blanca de la playa el 31 de agosto

Después de 30 días torrándose al sol, una se siente encantada de la vida con su moreno. Porque tú estás morena. No es que te sientas morena, no… es que lo estás. Ves tus brazos con ese color tostadito y tu cara ha perdido el tono “fluorescente-oficina”. El espejo te devuelve un reflejo dorado tan, tan, tan… sutil que solo tú serás capaz de captar. Desengáñate, objetivamente hablando, el día 31 de agosto seguirás siendo la persona más blanca de la playa. Y, lo que es peor, siempre habrá alguien dispuesto a recordártelo: “¿Pero dónde has estado metida este verano, que no has cogido ni un poco de color? ¡Hay que venir más a la playa!”. Y tú ahogas un “tu pu****** madre” y, a cambio…

Fe de bronceado

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… a cambio te afanas en bajar pudorosa uno de los tirantes del bañador -si por ti fuese le enseñarías las tetas, para que supiese lo que es de  verdad estar blanca- para que comprueben que sí ¡coño! que estás morena, solo que tu escala de bronceado está como veinte tonos por debajo de la suya (de la de cualquiera).

Lo que nunca debes decirle a una persona de tez extremadamente blanca -ni en invierno ni en verano-

Si tu no eres “blanquita”, probablemente ya no hayas llegado a leer hasta aquí pero, si a pesar de todo sigues entre nosotros, te voy a revelar lo que más puede irritar que le digan a alguien extremadamente blanco (para que no te ganes un par de yoyas):

  • “¡Hay que ir más a la playa!” (Yo me voy a la playa y tú a la mierda).
  • “¡Pero cómo puedes estar tan blanca!” (Pero cómo puedes tú ser tan gilipollas) o su variante “¡Eres realmente muy blanca! -con cara de mucha sorpresa como quien ve un unicornio- (Y tú realmente gilipollas -con la misma cara de sorpresa.)
  • “¿No sabes que tienes que echarte protector? -cuando te ven quemado-” (El protector te lo metía yo por donde la espalda pierde su casto nombre).
  • “Pareces una guiri” (dijo el hombre de calcetines blancos y sandalias de cuero)
  • Gente que te conoce de toda la vida y, aun así, TODOS los veranos se sorprenden y te dicen “¡pero qué blanquita estás!” (Y tú que lentito, porque llevo casi cuarenta años siendo igual de blanca y tú todavía no entiendes el patrón).
  • Acompañar la palabra “blanquita” de cara de asco. No está bien ponerla cuando hablas de “gordita” o “feita”, pero con “blanquita” está socialmente aceptado.
  • “Pues parece que estás enferma”, a pesar de que saben a ciencia cierta que no lo estás. De antemano, tú también sabes a ciencia cierta que son gilipollas, pero te contienes una vez más.
  • “¿Por qué no te compras maquillaje un par de tonos más oscuro para darte un poco de color?”… porque una cara naranja va divina con mi cuello blanco. Soy blanca, muy blanca… ¡acéptalo! si yo he podido, tú también.

Imágenes: Ok chicas! 

María L. Fernández
María L. Fernández
Soy María Fernández. Mujer, madre, amante, amiga y periodista en permanente propiedad conmutativa. No sé vivir sin contar historias. Las mías, las tuyas, las de los demás. Nunca sabrás si voy o vengo, pero cuando te hablo ten la seguridad de que lo hago de forma honesta, porque no sé hacerlo de otra manera.
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26 COMENTARIOS

  1. Creo que voy a esta riéndome toda la mañana!!! Y las frases finales, ¡ni paréntesis ni ná! Empezaré a soltarlas con el primero que me diga hoy: “Qué, ¿te toca ir a la playa en agosto, a coger un poco de color?”. Pues no, estuve en Julio, bobo de los coj****. Y sí,este es mi tono “morenito”

    • O sea, que si sale en el telediario una enajenada en la playa sabré que eres tú increpando a los que cuestionan tu “morenito”… Jajaja

    • 😉 (Y un beso, no nunca recuerdo cómo se pone en caritas… creo que es así 😡 pero temo haberte echado la lengua o algo peor)

  2. A mis brazos! Lo suscribo todo todito. Soy blanca nuclear y cada año toca aguantar los mismos comentarios y con media sonrisa de resignación. Eso sí, tú no le digas nada a quien tiene papada o michelines para dar y vender. Lo mejor de todo es que con la edad lo he asumido y ahora me resbala todo y me pongo falda con las piernas blanquísimas o voy a la playa sin pudor alguno. Y si alguien hace la gracia de juntar su brazo con el mío para comparar el color les digo que sí, que soy un servicio público del Ayuntamiento para que los que tienen el ego débil puedan reforzarlo con esa tontería.

    • Mira! lo de poner el blanco uno al lado del otro también me ha pasado y se me olvidó contarlo! pero cuánta razón tienes, me quedo con lo del servicio público, que es una contestación buenísima!!!.

  3. Jajaja, me parto! aquí otra blanca perenne, yo ya ni lo intento, voy con mis piernas al aire, deslumbrando a todo el personal con mi blancura genuina. Si es que has dado en todo, mis padres y mis hermanos se ponen negros con la brisa y yo, como mucho, cojo color nécora, para luego pelarme y volver a mi blanco natural

    • Si lo mejor es llevarlo con dignidad!!! Vamos hombre! que siglos atrás seríamos como de la nobleza!

  4. Estoy de vacaciones con mi marido y tres hijos y ayer cuando me.monté en el ascensor del hotel y nos vi en el espejo me salió un: ” pero, ¿ Cómo puedo haber parido yo a estos tres niños y parecer adoptada en esta familia?”
    Todos se ponen morenos a la sombra y yo soy ” blanquita”!!!!

    Todo el verano oyendo eso de : con lo morena q es tu hija, hay que ver lo blanca que eres tú….

    Y q me decis del comentario cuando te estás probando trajes de novia: ” Bueno, luego ya yendo a broncearte te quedará mejor el color”

    Q paciencia!!!!

    • Lo único bueno es que, al no ponerte morena, no tienes que preocuparte de las nada favorecedoras líneas de biquini con el palabra de honor…
      Mi madre es de las blancas que se pone moreno carbón con la brisa; mi padre blancucho, yo paliducha y mi hermana blanca nuclear. Tanto que cuando vivimos en Cartagena, en La Manga la confundían con un niña alemana perdida. Ahora, en Londres, es británica hasta que abre la boca.

  5. Yo cada año vuelvo de vacaciones blanca cual fantasma, mis hijos dorados como galletas, y mi marido rosa cual gamba porque no cree en la protección solar. Cada año se sorprende al quemarse. No comment. XD

  6. Que identificada me siento con este post, de verdad que manía con el moreno, estar bronceada es agresión a la piel
    Y por muy blanca que me vea la gente si que tengo color, desnuda tengo la marca de la braguita, que digan lo que quieran

    • Así me siento yo cada vez que me miro en el espejo de la habitación. Digan lo que digan, blanca no estoy… o al menos, si me comparo conmigo misma

  7. Me encanta. Lo de la familia es lo mas. Yo estuve en julio y cuando he vuelto me dicen pero…fuisteis a la misma playa?…no yo me quede en casa. Jajaja. Mi marido y mi hijo absorben todo mi sol

    • Pues a lo mejor también es eso. Pasa como con los mosquitos: a nadie le pican en casa porque todos me pican a mí. Con el sol, al revés… a mi no me coge porque todo lo absorben ello…

  8. ¿Lo peor del “blanquinismo”? Cuando hasta a ti misma te asustas al verte sin previo aviso. Me refiero al momento en que, después de pasar el día rodeada de torreznos (como llamo a los que viven en un continuo “vuelta y vuelta”) de repente te pica una pierna, te agachas para rascarte, te leventas un poco la falda y ¡¡arrggg!! ¡¡si me he dejado la luz de la pierna encendida al salir de casa!! Ese momento es como meterte en casa y esperar a que llegue finales de octubre.
    Porca miseria…

  9. ¿Nueve días sin wifi como dios manda y me pierdo el hit del verano? 😀 Qué grande, gallega.
    ¿Sabías que los esquimales distinguen más de 30 tonos diferentes de blanco?
    ¿Nunca te han dicho lo requetebien que te sienta el tono ese de blanco tuyo, que en la escala de los esquimales andará por el 25 o así? Gracias por las risas, MerakITA!! :-*

  10. Mi hija es muy blanquita y tiene varias amigas de esas que desde Semana santa estan morenas. Todos los años tiene que oir comentarios de mayo a septiembre sobre su “palidez”, ” a ver si te salen mas pecas para parecer mas morena”, “es que Fulanita tiene una piel que enseguida se pone morena, a que esta guapa??” Y mi hija no?????? Ella se lo toma bien pero a mi a veces me dan ganas de….ponerlas morenas a ellas!!
    Un beso
    Amaya

  11. Yo soy muy blanca. Yo vivo en argentina y ahora mismo es verano, 38°C de temperatura y aca me vez con pantalon largo por verguenza. Solo las piernas porque los brazos se me broncean hasta con un sol de invierno y las piernas no..

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