Ventajas de trabajar en agosto

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Llega agosto y en las oficinas de medio país se produce un fenómeno tan común como poco estudiado: la estampida de las vacaciones.

Jefe vacaciones
Pueblo mío, agosto ha llegado. ¡Podéis iros de vacaciones!

Posiblemente no se haya analizado en profundidad porque los que podrían haberse sentado y hecho un estudio muy sesudo a la par que aburrido  han sido los primeros que han salido por la puerta y han apagado el móvil no sea que les llamen. En este país lo de las vacaciones es algo que nos tomamos muy en serio. Las redes sociales se llenan de niños en la playa, pies en la piscina, gin-tonics que parecen ensaladas y mucha fiesta (léase con el acento de Pocholo)

Pero aunque parezca mentira en las oficinas todavía hay algo de vida, al menos de cuerpo presente porque mentalmente es otra historia. Hay sitios que cuelgan el cartel de cerrado por vacaciones, pero en otros muchos lugares como Asterix y Obelix resisten al invasor. Yo he sido muchos años la pringada afortunada que se ha quedado y he de decir que aunque suena terriblemente super mega muy deprimente no está tan mal y hasta se puede disfrutar de quedarse en la oficina en verano.

Sí. Os juro que no me he dado a las drogas. Se puede.

No hay jefes

Jefe
Así visualizas tú a tu jefe

¡Nada más que añadir, Señoría! ¿Habéis estado en una oficina sin jefes? Es lo más parecido al paraíso. No caen los marrones de un lado y de otro, haces tu trabajo y no hay nadie para ir sepultando tu mesa con cosas para ayer. No hay requerimientos de última hora, ni prisas para nada. ¡Oh sí! La oficina sin jefes mola un tres puñados.

No suena el teléfono

ordenar escritorio
Próximo objetivo: mantener el escritorio ordenado al menos un día.

Y no suena porque en tu empresa no queda nadie ¡pero en la de los demás tampoco! España en el mes de agosto hiberna como los osos y, eso sí, mejor no tengas una urgencia porque entonces te querrás tirar de los pelos. Pero la falta de trabajo en este mes es maravillosa porque te permite dedicarte en cuerpo y alma a todas esas cosas que has ido dejando durante el año. Archivar esos papeles que hacen montaña en tu escritorio (cualquier día se convierte en parte de la etapa reina del Tour de Francia), planificar cara a septiembre, ordenar tu escritorio… Todas esas cosas que en la vorágine del trabajo diario acaban estando en la cola de tu lista de prioridades y con razón porque son un coñazo.

A nadie le va a importar como vayas vestido

Zapatos de gato
Me dijeron que en Milán eran el último grito

Como no hay jefes, no hay reuniones. En tu oficina parece que haya explotado una bomba porque no queda nadie así que ¿Qué más da cómo vayas vestido? Nadie te va a ver. Si eres mujer mola, pero me imagino que los chicos que pueden relajarse e ir más informales tienen que morir de ilusión. Ir en traje cuando en la calle hace cuarenta grados tiene que ser lo más parecido a morir en vida.

Vivirás en tu propio microclima

Pinguinos

Las grandes ciudades son el infierno. Este año ya hemos perdido la cuenta de las olas de calor que hemos sufrido y lo que te rondaré, morena. Cuando tienes aire acondicionado en casa se sobrevive, a duras penas, pero se consigue. Pero los que sólo cuentan con el amor que les da un triste ventiladorcillo llegan a la oficina y le hacen la ola al aire acondicionado.

Eso sí, nada de ir en tirantes por una cuestión de supervivencia. En verano se van todos de vacaciones menos el que pretende convertir vuestro lugar de trabajo en una franquicia del Polo (norte o sur, a elegir si se quiere con o sin pingüinos). Tener una rebequita es un must si no quieres morir congelado. En verano ríete tú de las luchas por el anillo único, el mando a distancia del aire acondicionado sí que es mi tesorooooo 

Disimularás mucho mejor los estragos de una noche de juerga

Noche de fiesta
¡Y sólo es miércoles!

Vale que estás en la ciudad y has desenchufado neuronas para que consuman menos energía y produzcan menos calor, pero no estás muerto. El verano es maravilloso para salir estés donde estés y la ventaja de que no quede nadie en tu trabajo es que puedes hacerlo, ir a la mañana siguiente con las ojeras hasta las rodillas y que no pase absolutamente nada. Quien dice ojeras dice con una leve, minúscula, imperceptible, ligera resaca. ¡Allá cada uno! ¡No seré yo la que os incite al alcohol!

Los becarios

Prada

Normalmente tú ya te sientes al final del todo de la cadena de la evolución en la oficina. Poco más que un poso de café… hasta que llegan los becarios. Sobrados de entusiasmo, con muchas ganas de aprender y tú, que no eres Miranda Priestly en El diablo se viste de Prada, quieres enseñarles como funciona una oficina de verdad. Cobras la misma mierda lo mismo pero ahora ya no eres un poso de café ¡ya eres un capuccino por lo menos! Un pequeño paso para la humanidad pero grande para el hombre o para la mujer sin duda. ¡Alguien te hace caso!

Todo es mucho más relajado

Baile en la oficina
Yo la conocí en un taxiiiiii

La suma de calor + escasez de trabajo hacen que todo se haga de manera mucho más tranquila. No hay que correr, apresurarse. Puedes mirar tu Facebook o consultar tu correo que no es que no lo hicieras antes, pero durante el resto de meses se nota más y te cortas un poco. El café puede demorarse un poco más. Puedes hacer bromas. La gente está menos estresada y con ganas de reírse. Ya llegará septiembre y mutaremos en orcos todos.

El horario de verano

the flintstones
Yabadabaduuuuu

Ese maravilloso y fantabuloso horario por el que tú entras cuando todavía no hace mucho calor y sales cuando el mundo comienza a derretirse. ¡Pero tienes la tarde libre! Durante el resto de meses con estos horarios tan magníficos que nos gastamos en España (nótese la ironía) entras cuando es de noche y sales cuando es de noche. Pero con el horario de verano ¡tienes vida y todo!

Tus compis se pierden la maravilla de disfrutar del horario de verano porque ellos se van en agosto pero tú tienes premio doble: agosto trabajas con horario de verano y en cuando llega el normal ¡tú te vas de vacaciones!

Verano sin hacer nada

¿No os morís de envidia? Ya si tal el año que viene hacéis la prueba porque lo que es yo…

Pájaros
Querido dios: conviérteme en pájaro para que pueda volar muy muy lejos de aquí

9 COMENTARIOS

  1. Creo que te has dejado una cosita, la de pasta que nos ahorramos por no hacer las vacaciones en agosto y las aglomeraciones en carreteras, aeropuertos…
    Me encanta trabajar en agosto y montarme las vacaciones en otras epocas del año, el problema es combinartelo con papis, abuelos, hijos, amigos o quien sea con quien quieras compartir las vacaciones porque somos pocos los que trabajamos en agosto 🙁

  2. Jajajajajaja!!! Sí hay ventajas de trabajar en agosto, eso sí como tengas un marrón o una urgencia, encontrar a alguien en otra empresa en agosto para solucionarlo es tremendamente difícil. Un besazo guapetona y a disfrutar de tus vacaciones sean cuando sean!!!!

  3. jaja muy buen post compañera!
    He trabajado mucho agostos y aunque reconozco que mola para algunas cosas, para otras no me gustaba tanto…los marrones (que en mi oficina seguían cayendo) eran todos toditos para mi y los jefes estaban desaparecidos vacacionando así que algunos momentos de estrés he tenido jeje
    Sin embargo reconozco que todo lo demás mola!!

  4. A ver a ver, Sara Palacios…no des demasiadas pistas, no vaya a ser que se nos acabe el chollito a las que estamos al pie del cañon levantando la oficina en agosto y el personal empiece a tomarte en serio. Y ahora con tu permiso voy a encender el aire acondicionado sin miedo a que la remilgada de turno me lance una mirada a lo Ray Donovan, y me la líe parda por semejante atrevimiento…Gracias a Dios está a buen recaudo, torrándose en Benidorm….que lo disfrute¡

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