¡Tierra trágame!

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Todos tenemos un momento en el que hubiésemos querido que se nos tragase la Tierra. Ese momento de vergüenza absoluta en que las mejillas se te han puesto coloradas, te has quedado petrificada y no has sabido cómo actuar. Lo mejor que conforme pasa el tiempo todo se atenúa y podemos volver a ello e incluso reírnos de nosotras mismas.

¡Fuera complejos! Hoy nos reímos de esos momentos bochornosos de nuestra vida en los que hemos querido exclamar ¡tierra trágame!

Una foto de lo más indecente (Sara)

Baturra

Tendría yo unos 14-15 años más o menos y como todos los años, me vestía con el traje regional el día del Pilar para ir a la Ofrenda de Flores, algo muy típico en Zaragoza. Todos los años mi madre nos hacía fotos a mi hermana y a mí, pero justo aquel día ya nos habíamos quitado nuestros atavíos y estábamos sentadas en el sofá vestidas de paisano. Mi madre nos dijo “bah, poneos la parte de arriba solo y ya está, os hago una foto de cintura para arriba y asunto arreglado”. Y lo hicimos.

Cuando revelamos la foto de repente oímos a mi madre con el mayor ataque de risa con el que la he oído nunca. No podía parar. Las cámaras de aquel entonces no sacaban exactamente lo mismo que se veía por el visor sino que salía un poco más. Lo justo para que se nos viera a mi hermana y a mí posando las dos todas orgullosas EN BRAGAS. Con pose de baturra, altiva. No he pasado mayor vergüenza en mi vida. Ahora me reiría (y guardaría la foto como oro en paño) pero en aquel momento me quería morir y corté la foto por donde debía haber ido. ¡No sabéis lo que me arrepiento!

El día que me caí por las escaleras del metro (Nat)

escaleras_metro

De jovenzuela iba a un instituto del centro de Madrid. Junto a medio barrio todas las mañanas cogía el metro para llegar y todavía recuerdo como si fuese ayer el día en que yo iba de las primeras tan chulita y al subir un tramo de escaleras tropecé. Iba con las dos manos en los bolsillos y como os imaginaréis no me dio tiempo a sacarlas. Acabé con los codos apoyados en el suelo y el culo en pompa para arriba. Las risas fueron sonoras (como os podréis imaginar), yo rápidamente me levanté como pude y sin mirar atrás aceleré. ¡Quién me mandaría ir a mí la primera y con las manos en los bolsillos! Aunque siempre podía haber sido peor en lugar de parar con los codos podía haber parado con la boca… ¡no lo quiero ni pensar!

Gambazo en directo (Merak)

peras

El problema de ser periodista es que tu trabajo se somete continuamente a examen. Si además trabajas en una televisión y la emisión es en directo la cagada puede ser épica. Vaya por delante que a mí no me gusta nada el medio audiovisual, sin embargo, mientras que estudiaba, durante dos veranos hice prácticas en una televisión (afortunadamente) local y allí, durante un septiembre, me tocó presentar el informativo de la cadena en “prime time”. Por esas fechas se celebraban aquí cerca las “Festas das Peras”, a las que yo di entrada como “Festas das feas”… ¡¡¡¡¡¡das FEAS!!!!!!! Pero lo peor fue que, con el ataque de risa que nos dio a la otra presentadora, al cámara y a mí, no pudimos dar paso a la siguiente noticia y salimos en antena a carcajada limpia…

Juro que no le enseño eso (María Jardón)

Bruxa

La verdad es que tendría bastantes momentos de tierra trágame para contar como cuando en la retransmisión en directo de la Cabalgata de Reyes para televisión le pregunte a una chica que iba de paje si era la “paja de Gaspar”… Pero me quedo con uno de los más recientes cuando mi hijo mayor, que estaba aprendiendo a hablar, se puso a llamar a gritos a nuestra perra que se llama Bruxa, “puta”. Estábamos delante de casa y empezó a gritar “Puta en, Puta” y así repetidas veces… Lo peor, que varios vecinos estaban de cháchara en un corrillo a cinco pasos de mi casa y claro, no podían evitar mirarnos. No sé que me dio más vergüenza, que pensaran que el niño escuchaba esas cosas en casa, o que realmente la perra se llamaba así.

Aquel tío bueno de la estación de esquí (Ruth)

esquiadora telesquí

Lo mejor es tener confianza en una misma. Aún a riesgo de hacer el ridículo más espantoso de toda la estación de esquí. Y ahí estaba yo a mis 15 años, toda mona con la cazadora morada y verde fosforito, la cinta de Sierra Nevada en la cabeza y unas gafas de esquí redondas y amarillas. Sí, los 90 hicieron mucho daño… Y allí estaba él, el tío bueno de la cola del telesquí. Esperando para subir a la pista. Yo que lo veo y me digo “siempre es buen momento para ligar” y me acerco, a empujones entre el resto de esquiadores que estaban esperando hasta plantarme a su lado. Preparada, toda chula, para subir el el telesquí de dos. Llega nuestro turno, él avanza, yo avanzo, sonrío y en ese momento, el telesquí me golpea por la espalda, me caigo y me quedo enganchada de la capucha. Sí, así subí los primeros 50 metros, arrastrada por la percha hasta que conseguí desengancharme. Muerta de vergüenza yo, porque el tío bueno, en cuanto vio la escena, ¡se giró y subió mirando para otro lado!

El día en que fui al preestreno de Ágora (Let)agora

Corría el año 2009, Alejandro Amenabar, que no estrenaba película desde Mar Adentro en 2004, preestrenaba Ágora en Kinépolis Madrid y todo el mundo estaba allí. Mi chico, unos amigos y yo teníamos entradas para una atestada sala 15 y antes de que comenzara la proyección decidí ir a la tienda a por unas palomitas  y unos refrescos. Comencé a bajar las escaleras y ¡bum! mi tacón quedó enganchado en el filo del escalón y aterricé en el suelo. Panties rotos, rodilla erosionada por el roce con el plástico y el amor propio un poco tocado. El chico que estaba sentado en la butaca junto a mí saltó ipso facto para ayudarme. Cuando me preguntó: “¿Te has hecho daño?” sólo pude contestarle que sí. Mi en aquel entonces novio me contó después que cuando nuestro amigo le dijo que se debía de haber caído alguien, él le contestó tranquilamente “debe de ser la mía, que últimamente está un poco torpe”.

Aquellos mocos danzarines (Miss V)

vergüenza-absoluta

Mira que ha llovido… y sigo sin superarlo. Yo tenía doce años y estaba en clase haciendo una exposición oral de un trabajo de religión. Ya sé, ya sé. No parece el contexto más trepidante del mundo para un escenario de vergüenza absoluta. Tengan paciencia.

El caso es que yo estaba acatarrada (mucho) y soy de risa floja (por aquel entonces más). Esas dos circunstancias unidas hicieron posible que la ocurrencia del payasete de clase desencadenara el desastre. En medio de mi exposición, él levantó la mano y la soltó pero bien gorda. No sé si fueron los nervios o la tensión del momento, el caso es que intenté sujetar la risa pero el aire se me acumuló en la nariz y salió con fuerza como si fuese un dragón, llevándose tras de sí dos tiras de mocos cual serpentinas que salieron despedidas de mis fosas nasales. Y yo ahí, dándolo todo en la tarima, de frente a mis compañeros: el foco de atención. Traté de sorber las serpentinas mocosas aspirando hacia dentro, y aquello fue un derroche de ingenio danzarín. ¡Menudas cabriolas hicieron antes de volver a la cueva! “Tierra, tragátelas o trágame. Como quieras, pero soluciónalo”. Me lo siguen recordando en las cenas de clase. Qué trauma tengo con este episodio, señor.

El día que ingresé para parir (Mª José Sarrión)

parto

Estando embarazada, trabajaba en un hospital, por lo que al romper aguas un sábado, me puse super contenta, porque el personal que hay en el hospital es mucho menos que un día de entresemana normal. Yo súper feliz, porque el sábado paría el domingo para recuperarme, y el lunes lista para recibir visitas…

Pasó la noche del sábado sin contracciones, ni dilatación alguna, el domingo entero,… Y el lunes, mientras me provocaban el parto, el trasiego de personal contemplando mi vagina sin bragas fue seguro Trending Topic en el Hospital. Pasó todo el personal de paritorio, toda ginecología, y todos los servicios que en algún momento les pasó por la cabeza ir a ver a María José en todo su esplendor.

Fotos: Pixabay excepto: Sara y María (propias), Let (Modproducciones) y Ruth (Nevasport) y María José (Wikimedia Commons)

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10 COMENTARIOS

  1. Todas muy divertidas. La de Nat la he visualizado fotograma a fotográma y se me ha escapado la risa, sorry. (Anda que si lo llego a ver en vivo). Y lo de María José… nena! eso más que anécdota es una aberración! me mueeeeero!

  2. Sara no conservará la foto, pero yo sí conservo la de su hermana a buen recaudo, porque si la vé la corta también!!! y cuando tengo gana de reirme un rato no tengo nada más que buscarla, jajaja

  3. Mi momentazo fue con 19 años, cuando estudiaba un modulo d FP. Teniamos pendiente que una profesora nos diese los resultados de unos examenes. Yo era la delegada (por qué, señor?), la pregunté, y contestó que todavia no los habia corregido. Como no quedamos conformes con la respuesta, cuando la profe salio un momento aproveché para fisgar sus papeles, alargando el brazo desde mi asiento en primera fila, evidentemente me pilló con las manos en la masa.
    Queria desaparecer. Para todo hay que valer, y recatada que es una, para una vez que se sale de la regla, la cogen.

  4. Ay! Yo no podría elegir… Con decir que “vuestra Let” dice que soy como la Julia Roberts de La Boda de mi mejor amigo por las veces que acabo en el suelo o meto la zarpa…

  5. Me he partido de la risa, que buenas!!!

    Puntualmente soy docente en cursos para adultos, que, sin entrar en mas detalles, dichos adultos preferirian no haber hecho. Empuezan indecentemente temprano, los de tarde empuezan a las 3. Como introduccion, yo muy guay, les daba las gracias.por estar tan temprano cuando seguro que venian con la comida aun en la boca, y algunos incluso empalmando de su trabajo (como es mi caso tambien, que empalmo desde el otro curro)

    Funcionaba fenomenal la formula para recibir a los nuevos cursos y alumnos…hasta el dia que les dije, que algunos vendrían EMPALMADOS desde el trabajo!!!!

    Aún oigo las carcajadas en la distancia, qué horror, ahora me parto, pero no había bastante tierrapara tragarme, me puse roja roja rojísima!!!!

  6. Mira, no podía parar de reírme en 2 de tus situaciones “bochornosas”. Llorando y todo… Los mocos danzarines i la escena del paritorio ha sido lo más. Gracias por este momento.

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