Antes de ser madre…

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Hay un antes y un después de que los hijos lleguen a nuestra vida, el momento en el que nos convertimos en madres es uno de los mayores cambios que se producen en la vida de cualquier mujer (de cualquier hombre también) y a veces, cuando miramos para atrás nos cuesta recordar como era la vida antes de que nuestros retoños llegaran a ella. En el Vermut de hoy vamos a hacer un ejercicio de memoria y te invitamos a que lo hagas con nosotras. ¿Que es eso que hacías antes de ser madre?

No me acuerdo de nada (Merak)

antes de ser madre

No sé si a vosotras os habrá pasado pero a mí, al día siguiente de dar a luz, se me había olvidado totalmente como era esa sensación de tener la barrigola grande. Quiero decir que me recuerdo con barriga, pero no recuerdo esa sensación que tanto me gustaba. Pues con lo de la maternidad me pasa un poco lo mismo. Recuerdo mi etapa pre-madre, pero cuando pienso en ella lo hago como quien rememora la vida de otra persona y os aseguro que es algo bien extraño.

Leía muchísimo (Sara)

antes de ser madre leia

Yo era una mujer a un libro pegada. Leía cuando iba andando por la calle. Leía de día. Leía de noche. Con una linterna. Leía comiendo. Pero llegaron mis hijas y dejé de leer. No es que no leyera nada, claro, pero para alguien que lee doce o trece libros al mes leer diez libros al año era una miseria. Pero oye, todo vuelve y ahora que mis hijas tienen 10 y 7 años he retomado la lectura y estoy otra vez bebiéndome historias como si me fuera la vida en ello. ¡Y no sabéis lo feliz que me hace! La lectura me da la vida.

Era un ave nocturna (María Jardón)

Lechuza

Antes de ser madre jamás tenía prisa para irme a la cama, sin ninguna duda me declaraba un ave nocturna y tampoco es que durmiera hasta las mil, pero mi cuerpo nunca se resentía. Desde que soy madre parece que tengo que hacer el horario de los niños, la mayoría de las noches me sorprendo acostándolos y casi detrás metiéndome yo en la cama. Muchas veces a las diez de la noche ya estoy en la cama y rara es la vez que me duermo después de las once y media. Se acabo el trabajar por la noche… si algún día me quedo algo más de tiempo, al día siguiente no soy persona.

Pensaba que “yo jamás podría…” (Nuria)

contrabajo

Ser madre y ver que se puede. Que nadie sabe cómo hasta que se pone a ello. Que se puede aprender y ganar aptitudes día tras día. Que hay recursos infinitos: expertos,  libros, charlas (en internet o con las amigas). Que la experiencia te hace crecer. Que uno avanza según los retos a que se va exponiendo… Haber visto claro esto me ha hecho revisar todos los “yo no podría de mi vida”. Hasta el punto de, eeeeh… plantearme empezar a aprender a tocar el contrabajo. Siempre quise. ¡Siempre pensé que era demasiado tarde! Hoy por fin se… que YA no es demasiado tarde. 😉

Salía casi todos los días (Pilar)

Y me divertía mucho, porque para un ave nocturna como yo, la noche era el momento ideal para estar con amigos.

Yo casi nunca bebo alcohol, así que no se trataba de emborracharse ni nada por el estilo, simplemente se trataba de socializar con gente que cae bien y pasar buenos ratos.

Obviamente, en cuanto fui madre todo eso terminó porque a las 8, 9 o 10 de la noche una madre reciente ya tiene bastante con conseguir que su hijo se duerma como para andar complicando más las cosas.

 

Imágenes: Pixabay

2 COMENTARIOS

  1. Antes de ser madre yo devoraba libros, series de ficción e iba al cine al menos una vez por semana. Incluso la lectura y la tele, que son aficiones caseras, las he perdido con la llegada de la niña. Y ahora, en plena bimaternidad primeriza no vislumbro el momento de poder retomarlas. ¡Ay! Con lo que yo he sido, y con los gustos tan sencillos que tenía.

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