Batch cooking, la tendencia que arrasa en redes

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Si sois de los que dedicáis parte de vuestros tiempo libre a trastear en la cocina preparando tuppers y comidas para toda la semana, que sepáis que ya habéis dado vuestros primeros pasos en el batch cooking, una tendencia que arrasa en redes sociales y círculos de alimentación sana y que no es más que lo que nosotros hacemos habitualmente con un poco más de organización, mucho “bonitismo” y afán por mejorar nuestros hábitos alimentarios.

batch cooking

Cuando hace unos meses os hablamos de cómo preparar un menú semanal ya quedó claro que la previsión y organización son la clave para facilitar la tarea diaria de planificar comidas y cenas y, sobre todo, son una buena manera de alimentarnos mejor, pues sin las dosis de improvisación que nos acompañan muchas veces cuando nos ponemos delante de los fogones evitaremos acabar comiendo lo primero y poco saludable que cae en nuestras manos.

No os voy a decir que me vaya a hacer vegetariana, ni que me vaya a convertir en una fanática en la guerra contra la comida ultraprocesada, pero sí es cierto que últimamente tomo más conciencia de lo que como. Y no solo por intentar no coger/deshacerme de esos kilos extras que me tienen tanto cariño, sino por el mero hecho de alimentarme mejor. Poco a poco mi instagram se ha ido llenando de cuentas relacionadas con un estilo de vida más sano y fue así como di con Being Biotiful, el blog de Chloé Sucrée, una auténtica gurú en esto del batch cooking.

Aunque buena parte de cómo lleva ella a la práctica esta idea está recogida en su Biotiful Plan, una suscripción mensual a un programa de organización, planificación y cocina saludable, los principios del batch cooking están al alcance de cualquiera y pasan por dedicar unas horas en un día concreto de la semana a preparar gran cantidad y variedad de alimentos que se conserven con facilidad -en la nevera o congelados- y que serán la base de nuestros platos durante el resto de la semana.

Con ello conseguimos:

Optimizar el tiempo: Es cierto que tenemos que pasar varias horas del tirón en la cocina pero, aprovechando sinergias podemos abarcar una mayor número de preparaciones. No tienen por qué ser platos concretos. Puede tratarse de alimentos simples -garbanzos o huevos cocidos, algún cereal o grano, verduras asadas…- con los que “construir” después nuestros platos en un santiamén. Lo cual, por ejemplo para las cenas, cuando estamos ya cansadas después de una larga jornada y andamos escasas de tiempo y fuerzas, se agradece considerablemente.

Ahorramos dinero y evitamos tirar comida: Porque como planificamos por adelantado el menú no compramos nada que no vayamos a utilizar. Además, podemos optar por productos de temporada y amoldarnos a un presupuesto cerrado.

Planificar menús saludables y variados: Ya lo decíamos antes, la improvisación y falta de tiempo está, en muchas ocasiones, en la base de una mala alimentación. Si planificamos con antelación los menús no solo somos más conscientes la calidad nutricional de lo que vamos a comer, sino que podemos decantarnos por opciones más equilibradas. Aunque utilicemos el mismo alimentos base un par de veces por semana -arroz, por ejemplo, que habremos cocido en grandes cantidades-, combinarlo de forma original y distinta hará nuestra alimentación mucho más atractiva.

Esto de la “cocina en serie”, además, te permite abrir la mente a nuevos alimentos y preparaciones sin caer en los convencionalismos a los que a veces las prisas nos abocan. Os aseguro que cuentas como la de Paola Cocina Sana, son un auténtico deleite. Me alimento solo de verlas y, sobre todo, me generan gran inquietud por aventurarme a probar alimentos -sobre todo verduras, para qué nos vamos a engañar- que en mi vida pensé.

Es verdad que, siendo realistas, o tenemos mucho tiempo o somos unos linces de la planificación, o resulta complicado alimentarnos -y alimentar a nuestra familia- con esas exquisiteces, pero aunque sea para coger ideas, podéis consultar algunos de los platos que aparecen en estas webs. Estos de Chloé Sucreé, por ejemplo, son de morirse.


¿Pero, cuáles son las reglas de oro para iniciarse en esto del batch cooking?

  1. Planifica tu menú: Es fundamental. Si hacerlo para una semana te parece un reto muy ambicioso, plantéatelo para tres o cuatro días. O mejor aún, céntrate solo en las comidas o en las cenas.
  2. Haz una lista antes de ir a comprar. Esto es indispensable para el batch cooking y, en general, para la felicidad de nuestra economía e intendencia familiar.
  3. Ingredientes básicos. Poco a poco irás comprobando cuáles son los ingredientes que mejor se adaptan a tus gustos y organización. Seguro que a poco que profudices verás como en tu despensa estará bien provista de ellos.
  4. Ten cuidado con la conservación. Es fundamental tener claro qué puedes conservar y cómo hacerlo. Entérate qué puedes mantener varios días en frío y qué debes congelar. Comprobarás que hay pocss cosas que no congelen bien. Tanto para lo primero como para lo segundo asegúrate de tener buenos recipientes herméticos y apropiados para el uso que les vas a dar. Además, organiza tanto tu nevera como el congelador para darle prioridad a las preparaciones que lleven más tiempo cocinadas. 
  5. Experimenta con las raciones y cantidades. Quizás tú seas de las que que tienes más que tomada la medida de lo que come tu familia y seas capaz de calcular cuánto cocinar según las raciones que necesites. Pero, si no, no te preocupes, porque con un poco de práctica acabarás calculando a la perfección. Es más, piensa que, según combinemos los alimentos y las cantidades así necesitarás más o menos. Y recuerda que en esto del batch cooking, el divide y vencerás es un catón. Dobla las raciones y divide para más de una ocasión.
  6. Aprovecha tiempos de cocción y horno. Esa es una de las claves de meterte en la cocina durante varias horas, que te permite aprovechar sinergias y tiempos de cocción o en el horno para ponerte con otra cosa y no tener periodos muertos.
  7. Amplía tu recetario. No sé vosotras, pero yo en la cocina, al final, soy de experimentar poco. Salvo que vea alguna receta que me entre por el ojo, al final siempre acabo haciendo los mismos platos, así que manejo un recetario muy limitado. Sin embargo, he de reconocer que desde que me muevo por este tipo de páginas, estoy descubriendo nuevos alimentos, combinaciones y usos muy atractivos. Así que a largo plazo tu recetario se irá ampliando en ingredientes o dándole usos innovadores. Abre tu mente para enriquecer tus platos con toppins de quinoa, arroz, lentejas, garbanzos…; arriésgate con hamburguesas veganas; experimenta con todo tipo de cremas, humus o aliños; reenamórate de sopas y potajes; y, por supuesto, no renuncies a darte de vez en cuando un capricho dulce.

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