Cómo volverle loco

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Pues es más sencillo de lo que imaginas. El secreto está en… ¡no tener ni idea de cómo lo consigues! Y desde luego, esto no va de lencería, ni de curvas, ni maquillaje, ni ninguna de esas cosas que creemos las mujeres que nos hacen más o menos deseables. Abramos los ojos a la posibilidad de que nuestros hombres sean más listos y sensibles de lo que a veces pensamos y probablemente menos influenciables por modas y tendencias que… ¡nosotras! ¿Cómo te quedas? ¿Qué no? Déjame ilustrar esta hipótesis y luego me dices si te convence o no.

Navegando hoy por internet, me he topado con un artículo en que 15 chicos (entre 22 y 30 años) cuentan esas cositas que hacen sus novias ¡que les vuelven locos! (pero locos de amor). Este tipo de artículo en general me parece un poco chorra pero, entre tanta noticia triste y con el desalentador panorama europeo, me enternece pensar que todavía existen destellos de esperanza en este asqueroso mundo.

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Celebremos las pequeñeces

Pequeñeces como esas que les vuelven locos. Cosas tan sencillas como (y enumero las citadas en el artículo mencionado): poner una cara de “te estoy soltando una trola” que te delata ipso-facto, sacar la lengua al estudiar o concentrarte, bailar envuelta en la toalla al salir de la ducha, mancharte comiendo cada vez que salís a un restaurante, mirarlo fijamente buscando su mirada para llamar su atención, ser agradecida con todo el mundo por cualquier detalle, sonrojarte al recibir un cumplido, mirarle en plan “vámonos ya de aquí” y sentir él que nadie más puede interpretar tu mirada, golpear siempre tres veces (¿en plan Sheldon Cooper?), clavarle las uñas en la espalda con una presión determinada que dice “quiero rollo, nene”, orinar en el fregadero de la cocina si el baño está ocupado (WTF! en serio?? ojo que no me estoy inventando el dato), imitarle fatal cosa que a él le parece supergraciosa, aumentar el tono y la velocidad del discurso al cabrearte (mientras él, en lugar de admitir que cortocircuita, dice saber que eres apasionada y que lo respeta 🙂

No sé… Primero me ha parecido una tontada pero después he pensado “igual si miráramos a los demás de manera más cándida, haríamos lecturas desde el cariño, en lugar de hacerlas desde el resentimiento (provocado por el cansancio o el hastío de vernos atrapados en lugares o momentos que nos disgustan). Es bueno recordar que tu compañero no es responsable de TODOS tus males (de algunos sí pero no de todos).

Me ha parecido muy dulce que estos chavales hayan sido capaces de encontrarle valor y bondad a estos detalles para muchos insignificantes (excepto lo de orinar en el fregadero de la cocina, que me parece una cerdada lo mire por donde lo mire).

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Un reto

Buscar algo pequeñito, absurdo o incluso molesto para luego darle la vuelta y convertirlo en algo único… ¡e incluso entrañable! Algo por lo que quererle.

¿Será posible? A menudo, el problema no son los hechos en sí, sino la lectura negativa que extraemos. Seguro que a muchos se les puede dar la vuelta y el resultado es mayor felicidad para nosotros. Sentirnos mejor en nuestra piel, con lo que somos y tenemos.

Está claro que escribiendo sobre las cosas que nos desenamoran de nuestros hombres nos reímos mucho pero quizá haciendo el ejercicio inverso haríamos algún descubrimiento interesante. O por lo menos nos iríamos a la cama más contentas y agradecidas.
¿Que me dices? ¿Es utópico intentar querer a nuestras parejas por esas cositas que nos irritan? Si al fin y al cabo, dicen que todo está en nuestra mente… ¿no? 😉

Fotos: Pixabay

8 COMENTARIOS

  1. A ver si se levanta mi paco y le cuestiono sobre el tema, así, a bocajarro y sin café ?
    Por mi parte, estoy contigo en que es mejor darle la vuelta a la cosas y tomárselas desde el cariño y con humor. Mejor así, que la cosa fuera esta muy jodida.
    ¡Brillante reflexión!

  2. Hubo un tiempo en que me cabreaba que mi pareja no recordase cuándo era festivo (el patrón local, el Día del Trabajo, Todos los Santos…), me parecía imposible. Pero lo convertí en una broma entre nosotros y ahora me parece una característica más suya. He eliminado mucha tensión de mi vida 😉

    • Jaajajaj! Sandra, a mí me irritaba que me trajera imanes para la nevera de sus viajes de trabajo. Hasta que decidí hacer lo mismo. (Ahora por lo menos la mitad de los imanes me gustan! 😉 Y me río eligiéndolo. Y me río pensando “a ver qué mierda de imán me habrá trado esta vez”. Un saludo!

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