Primero lo odiaba pero ahora me encanta

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Del amor al odio hay un paso, y cuando pensabas que ese color, o esa prenda no te iba a gustar nunca jamás, de repente, te ves enfundada en esos pantalones, o luciendo ese color.

El color mint (Sara)

El color mint. Tostador Smeg

Lo mío con el color mint no fue amor a primera vista. De hecho, no me gustaba nada. No entendía porqué la gente chirripesicoleaba con este color cuando era apagado, moñas y sin personalidad. ¡JA! Yo no sé si en algún momento me lavaron el cerebro o qué pasó pero el caso es que ahora me encanta y lo pondría en todos los sitios. Blame on me!

Los pantalones pirata (María Jardón)

pantalones pirata
Mujer con pantalones pirata (Shutterstock)

Os prometo que es una moda que no entendía ni lo más mínimo, esos pantalones tobilleros que ni eran largos ni eran cortos me parecían horrorosos. Donde estuvieran unas buenas campanas… sin embargo, ahora no sólo me encantan si no que me parecen comodísimos. Creo que pegan con muchos tipos de zapatos y son un must en mi armario.

El pimiento (Pilar)

Pimiento

No he sido muy tiquismiquis nunca, así en general, pero sí recuerdo de niña que el pimiento me daba bastante “ajquito” en cualquier plato en el que apareciera. Yo era de escarbar hasta sacar hasta la última molécula de pimiento y eliminarlo de mi dieta.

Ahora lo adoro en todas sus formas: crudo, asado, frito… No sé si es que he madurado o mis papilas gustativas se han vuelto más sensatas, yo casi que voto más por lo segundo, la verdad.

Las ensaladas (María L. Fernández)

Años y años de mi vida renegando del verde y, ahora, soy una fan absoluta de las ensaladas. En serio. Probé por primera vez la lechuga rondando los treinta años, ahora bien, en estos diez últimos me he desquitado hasta el extremo de que priorizo algunos restaurantes en función de sus ensaladas o convertirla en mi menú día sí y día también ahora en verano que como sola. 

Los vestidos (Sonia Urban&Mom) 

cosas que odiaba vestido
Vestido Amarillo  (Shutterstock)

Daba igual que fuera verano o invierno, que hiciera 40 grados a la sombra o que lloviera. En cualquier caso siempre llevaba pantalones. El motivo es que me avergonzaban mis piernas. Sin embargo fue pasar la barrera de los 35 (aunque no lo aparente 😉 y empezar a sentir devoción por los vestidos. Cómodos, ligeros y, sobre todo, no tienes que pensar con qué combinarlos. 

Android (Majo)

Del amor al odio
Shutterstock: Woman using her Mobile Phone in the street, night light Background

Yo sin mi “manzanita” no voy a ningún sitio, afirmaba una ingenua María José, antes de que los móviles nos volvieran locos a todos. Yo nunca me pasaré a Android. Ese sistema operativo no me gusta nada. Y como donde dije digo, digo Diego, aquí estoy con mi móvil nuevo con sistema operativo Android, manejándome perfectamente y sin nada que envidiarle a la famosa manzanita.

Fotos. Shutterstock

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