¿Eres supersticiosa?

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¿Qué? ¿Cómo lleváis el día? ¿Se os ha cruzado ya algún gato negro? ¿Habéis evitado pasar por debajo de esa escalera que había colocada en la calle? Cualquier precaución es poca porque, por si no os habíais enterado, hoy es viernes 13. Aunque aquí en España si hablamos de mala suerte somos más de temer que el 13 caiga en martes, en la cultura anglosajona hoy es, por excelencia, el día señalado para que los astros se alineen en nuestra contra.

El origen de esta tradición no está claro, pero yo siempre apuesto por la versión que lo asocia al fin de la Orden del Temple, que fue declarada ilegal el 13 de octubre de 1307 por el rey Felipe IV de Francia y el Papa Clemente V. Aunque el complot estaba urdido desde hacía tiempo, se orquestó una acción conjunta para esa fecha, que coincidía en viernes 13, con el fin de tomar a los templarios por sorpresa y no darles oportunidad de reaccionar. Su último Gran Maestre, Jacques de Molay, maldijo tanto al Rey como al Papa justo antes de morir en la hoguera. En una año, los emplazó a someterse al juicio de Dios y, efectivamente, antes de un año ambos habían muerto en extrañas circunstancias.

Dicho lo cual, volvamos al presente y confesemos. ¿Sois de las que creéis en las supersticiones? ¿cuáles son vuestras preferidas?

Uniforme de la suerte (María L. Fernández)

animando al equipo
Animando al equipo vía Shutterstock

No tengo muchas supersticiones, pero sí algunas arraigadas. La mayoría vinculadas con la rutina, la ropa y el deporte. De hecho, he de confesar que tengo un “uniforme” de la suerte -bragas incluidas- para cuando voy a ver a mi equipo, aunque sea por trabajo. Es más, me arrepentiré de contarlo pero, si gana, intento que al siguiente partido todos los compañeros de prensa vuelvan a sentarse en el mismo sitio en el lugar que tenemos habilitado…

¿Supersticiones? A mí no, por favor (Nat)

gato negro vía Shutterstock

Pues la verdad es que no puedo sorprenderos con este tema, confesando alguna, porque no tengo ni una. Nací un 13, no un martes, pero vamos… No me importa lo más mínimo cruzarme con adorables gatitos negros en mi camino (mientras no se acerquen, que me dan alergia ;-)), ni que se me caiga la sal, ni pasar por debajo de una escalera, ni abrir un paraguas dentro de casa, ni romper un espejo… Hay supersticiones para dar y tomar pero yo no soy una persona nada supersticiosa.

Mis pendientes verdes (María Jardón)

mujer con pendientes verdes
Pendientes de la suerte (Shutterstock)

Al contrario que Nat, yo sí soy supersticiosa, aunque como ya os conté al hablaros de supersticiones curiosas, era mucho más de lo que soy después de que mi mediano naciera en martes 13 y en mi manzana haya el mayor promedio de gatos negro por metro cuadrado de España. Eso sí, soy muy de costumbres que no me gustan cambiar, tengo unos pendientes verdes (color esperanza) que me pongo siempre que tengo algo importante, visitas al médico, al ginecólogo, entrevistas… Ya están para tirar, porque son de cuero, pero no hay problema, no es tanto el pendiente como el color, de hecho, si puedo ponerme prendas verdes voy más a gusto todavía.

No brindar con agua (Sara Palacios)

Brindar con agua
Brindar con agua vía Shutterstock

Si os soy sincera yo he tenido que rebuscar mucho porque me pasa como a Natalia, soy muy poco supersticiosa y la mayoría de las cosas me parecen grandes chorradas. Lo único medianamente parecido a una superstición que tengo es que no me gusta nada brindar o que alguien brinde con agua. Lo mejor es que soy casi abstemia, así que suelo hacer el paripé y poner en un vaso dos gotas de vino para brindar, que por supuesto luego no bebo. En todo caso, que alguien brinde con agua no me apasiona como idea pero tampoco es algo que me quite el sueño.

Ni sí ni no.. (Pilar)

Pensando en este post me he dado cuenta de que soy cochinamente pragmática, tiene su mérito creo yo.

Porque no, si me preguntáis si soy o no supersticiosa os diré que no, no lo soy. Mi vena empírica no me deja serlo peeeeeroooo… tengo guardadas dos cartas de jocker que nos encontramos en Venecia, una bajo la lluvia y otra medio quemada, junto con monedas de distintos países que hemos encontrado en España ¿y por qué? porque estoy convencida de que nos trajeron buena suerte.

Complicado definirme ¿verdad?

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