Placeres culpables

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¿Qué es un placer culpable? Son todas esas pequeñas cosas que sabemos que no están bien … y a pesar de ello las hacemos; que sabemos que son de baja calidad… y a pesar de ello disfrutamos… ¡Lo que nos avergüenza un poco confesar que nos encanta! Pero como aquí lo damos todo por nuestras lectoras, y ya nos hemos convertido en unas expertas en el noble arte de confesar, allá vamos.

Ver películas mierders, por Sara

viendo tvA veces pienso que estoy rodeada de superdotados que sólo son capaces de disfrutar con obras maestras de la literatura, música, televisión o cine. Yo lo siento, pero ya reivindiqué en su día mi derecho a ver telebasura de vez en cuando y hoy clamo por el placer que me produce ver películas mierders. Sí, ya sé que es un término poco científico, pero no hace falta que os explique lo que son. Todos aquellos telefilms de Antena 3, películas hechas para televisión, comedietas en las que ya sabes cómo van a acabar los protagonistas. Lo siento, pero me encantan y las disfruto cada segundo. No ganarán Óscars o premios de cualquier condición pero ¡a quién le importa!

Chocolate (Lydia)

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Sí, un placer muy básico. Pero de verdad que es un no parar. Desde las tabletas, pasando por nocilla, chocolate con churros, helados, postres… A diario como chocolate, pocos días habrá que no pruebe nada, ¡me encanta! Eso sí, soy rarita, tengo mis manías. Si me gusta una marca de helados de chocolate, en cuanto cambio y me cambia el sabor que tanto me gusta, lo añoro, y entonces soy capaz de no probar chocolate en días. Mi paladar adora el chocolate, pero de manera selectiva.

Las chuches (Nat)

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¡Me vuelven loca! Para mi son absolutamente irresistibles y es que además me gustan todas. Intento contenerme pero es algo que me supera. Y no es tan malo comer alguna de vez en cuando, lo malo es que nunca me como solamente alguna, el día que me pongo suele caer la bolsa entera y de ahí luego los remordimientos.

Gran Hermano (María Jardón)

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Lo reconozco me encanta Gran Hermano, no diré que no me he perdido ni una edición porque hubo unas cuantas en las que todo eran gritos y la gente iba a lo que iba y aguanté los dos primeros programas… pero las últimas ediciones he vuelto a disfrutarlo como en la de Ismael Beiro o Sabrina Mahi. Sé que si hay un programa que aparezca al lado de la definición de “telebasura” es Gran Hermano, pero a mí me encanta. Llegar al final del día y sentarme a disfrutar sin más de un rato de tele que entretiene, un programa que no te hace pensar, en el que puedes desconectar totalmente. Me gusta también por su parte sociológica, suelo pensar como reaccionaría yo en muchas de las situaciones que se viven y, aunque Mercedes Milá no es de mis presentadoras favoritas… tengo que reconocer que no sería lo mismo sin ella. Estoy deseando que empiece la próxima edición (porque lo siento, pero por el VIP si que no paso…).

Desordenar para ordenar (Ruth)

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No me importa que la mesa del salón parezca el baúl de la Piquer. O el estudio acumule toneladas de papelillos de colores, trozos de pinturas, cordones e hilos varios, muñecos, muñecas, lapiceros, comiditas… Me gusta que las niñas desordenen porque sé el placer que voy a sentir en el momento que me ponga a ordenarlo. No penséis que soy una puntillosa, para nada. No tengo problema en que pase desordenado dos o tres meses (la mesa del salón, no más de tres días…). Cuanto más desorden, más placer al ordenar. ¿Soy rara?

¿Vale todos los anteriores? (Let)

Ay, amigas mías, mis compañeras se empeñan en hacerme elegir y yo no sé… Me gustan las pelis mierders, adoro el chocolate (afición que ha heredado mi hijo, como ha de ser), lo mío con las chuches es vicio puro y sí, veo Gran Hermano. ¡Qué le voy a hacer! Imposible decidirme por uno. Si es que yo creo que después de esta retahíla ya no me queda placer culpable que adjudicarme. ¿Las patatas fritas de bolsa? Pues también. Envidio a esa gente que dice que es de dulce o de salado…

Fotos: Pixabay excepto Lynphalexa (Sara)

3 COMENTARIOS

  1. Ruth, ¿quieres venir a mi casa una tarde por semana? Tu disfrutas ordenando. Y yo disfruto de verlo todo ordenado. Tranquila, no te cobraré…

  2. Organicemos los turnos para traernos a Ruth. Menos la de Gran Hermano y esa desviación que no puede ser sana de desordenar para ordenar (por favor Ruth, si vieras mi casa se te quitaban las ganas de ir poniendo cosas por en medio) ¡creo que soy culpable de todas!

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