La serie que ven mis hijos que no soporto es…

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Entre padres e hijos existe una brecha generacional. Algunas veces resulta insignificante, pero en cambio otras se ve aún más agrandada. En este ocasión, las series en vez de unirnos nos separan.

madres forzosas. Fuller House, Netflix

Madres forzosas (Sara)

No os podéis imaginar cuantísimo aborrezco esta serie. Yo era de las que tenía muchas ganas de que llegara el spin off de Padres Forzosos, la serie de mi infancia pero ¡en maldita la hora! Es malísima, cursi, almibarada y una ñoñez (y lo peor es que también lo era lo que veíamos nosotros)… pero a mis hijas les encanta y lo vemos en bucle ¡mátame camión!

Cualquier serie… al tercer pase (María L. Fernández)

Así, de buenas a primeras, puedo soportar cualquiera de las series que ven mis hijas. Me gustarán más, me gustarán menos, pero la mayoría son tolerables. Con lo que realmente no puedo es con verlas en bucle, algo muy habitual cuando uno ve la tele con niños porque, o bien les gusta tanto que se lo ven hasta aprender sus programas favoritos de memoria; o bien los canales infantiles los tratan como “estúpidos” y les pasan los mismos capítulos una y otra vez. Infumable.

Jessie ¡Nooo! (Sonia Urban&Mom)

jessie series

Ver las tres temporadas de Jessie en un maratón es demasiado para cualquiera, más cuando se trata de la vida de una chica de pueblo que quiere triunfar en la Gran Manzana. La suerte hace que llegue al ático de una familia millonaria. donde trabajará de niñera. Más estereotipos por minuto de serie no podía haber.

Solo escuchar la música que presenta la serie me provoca urticaria. Con decir que he prohibido verla cuando yo estoy presente.

Dora la exploradora (María Jardón)

Está claro que tengo los niños más pequeños de la redacción de Mujeres y Madres Magazine porque están empezando a ver ahora una serie que no es de dibujos animados, pero lo normal es que en casa se vean dibujos y, os confesaré que me suelen gustar. Ahora están enganchados a Ladybug pero casi me gusta más a mi que a ellos. Hay dibujos que no me gustan nada pero no les dejamos verlos y, de los que han visto, los que más me han costado tragar han sido los de Dora, eso de repetir cien veces cada cosa irritaba hasta a un santo. Me alegro de haber superado esa fase…

El maravilloso mundo de Gumball (Pilar)

Lo tiene todo: un padre bobo, una madre histérica, la hija empollona y dos hermanos gamberros. Todo ello hecho de descartes del dibujante según cuenta la leyenda que podría estar bien si el surrealismo tuviera su gracia pero a mi me supera con pértiga y no se la encuentro ni por error u omisión.

No me gusta que sean las chicas de la familia las supuestamente aburridas, inteligentes y despreciadas por el resto precisamente por ser las sensatas. No me gusta los patrones que repite en cada uno de sus capítulos. No es que me aburra es que me cabrea… ¡qué le vamos a hacer!

Bob Esponja (Majo)

Si hay unos dibujos que no soporto, que me sacan de mis casillas y que no consigue ni sacarme una media sonrisa ese es Bob Esponja. Los personajes representan lo peor de la sociedad: tacaños, malvados, tontos, estrellas de mar sin cerebro ni sentido común. La única excepción es la ardilla Arenita, que representa una mujer inteligente y con dos dedos de frente.

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