Ligar antes y después de las Redes Sociales

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Dentro de nada celebro mi décimo aniversario de boda así que podéis imaginaros la de tiempo que llevo fuera del mercado. Cuando tienes pareja tener con quien acostarte, ir al cine o discutir (por decir tres cosas al azar) no es ya tu problema. Tener pareja estable (santificada o no, con papeles firmados o sin ellos), quita de un plumazo muchas preocupaciones sobre todo para los que como yo estamos estupendamente de dos en dos. Crea otras, pero esa es otra historia.

Algunas veces cuando oigo a amigas libres como el viento contar sus lances amorosos he de reconocer que me dan punzadas de celos. Pequeñas. Pero existen. Es cierto que mi vida es mucho menos apasionante en ese sentido y a veces echas de menos la emoción de la caza, esas mariposas en el estómago de cuando estás enamorándote o simplemente un polvo en el que compensas la torpeza del desconocimiento con una fogosidad fuera de toda duda. No sabes qué teclas pulsar, así que las tocas todas. O al menos así es en mi mente.

Tres segundos después me invade la pereza más absoluta. Mi noviazgo fue pre-redes sociales (que no pre internet) y la verdad es que pensar en toooodas las implicaciones que esto tiene francamente no apetece nada. Siempre he pensado que vaya coñazo rollo el modo en el que están las cosas montadas ahora y que ¡vaya estrés!. A mí me entran sudores fríos sólo de pensarlo.

A menos hasta hoy. De repente, al reflexionar sobre ello me he dado cuenta de que hay muchas más similitudes de las que podríamos pensar. Al fin y al cabo el enamoramiento es como es y una ruptura es dolorosa aquí y en Pekín.

Tinder

Las aplicaciones para ligar

Toda la vida de dios nos hemos tenido que buscar la vida para conocer gente, sobre todo desde que se acabaron los matrimonios concertados (maldita sea) . No siempre tu media naranja va a ser parte de tu grupo de amigos (y quien dice media naranja dice “ser con el que darte una alegría para el cuerpo”, que no hace falta que nos casemos cada vez que tengamos ganas de echar un polvo) y de todos es conocido que donde tengas la olla no metas la polla es mejor no ligar con compañeros de trabajo.

El campo de batalla habitual, los bares y demás antros nocturnos. Pero ¿y si aquello no se te daba bien? te quedaba la solución de apuntarte a una agencia matrimonial, no sin pasar un poco de vergüenza antes.

Explicación gráfica de lo que es Tinder.
Explicación gráfica de lo que es Tinder. En España se llamó Uno para todas y da bastante vergüenza ajena ahora  y entonces

Reconozcámoslo: internet ha sido una gran salvación para quienes estaban condenados a no comerse un colín. Primero te buscabas la vida en chats genéricos y foros y actualmente el abanico de sitios donde ligar es amplísimo. Badoo, Tinder, Adopta un Tío, pasando por Meetics y E-Darlings de la vida. ¡Gracias Internet!

Dar los telefonos

Te doy mi teléfono

Cuando uno liga, y el ligue merece la pena, el mejor trofeo era su teléfono del polvo, de haberlo, no hablamos.  Hace mil años acababas con un papelito escrito habitualmente con pintalabios con el número de teléfono del susodicho o él con el tuyo. bueno, quien dice tuyo dice el teléfono familiar de casa.

No lo cojas

¿Cuántas veces has gritado NO LO COJAS cuando sonaba el teléfono, no fuera a ser que fuese alguien inoportuno? Si no has corrido a coger el teléfono como si fueras Usain Bolt (o Carl Lewis, con la referencia de aquellos años) no sabes lo que te has perdido. Aquello era terrible ¡qué nervios! ¿y si lo cogía tu padre? Lo cierto es que con los teléfonos móviles todo es mucho más cómodo porque le das TU teléfono. Y además, en lugar de con pintalabios le das tu teléfono haciéndole una llamada perdida (y así te aseguras de que no te da un número falso… porque aquí nadie ha dado un número inventado, ¿verdad?)

Whatsapp

Whatsapp y la tortura de esperar

Ya tienes el número de teléfono. Ahora comienza el tira y afloja ¿Quien manda el primer whatsapp? ¿Cuánto tiempo esperas? ¿Cuándo has de perder las esperanzas de que te conteste? Eso toda la vida de dios ha sido igual. En lugar de con una aplicación lo que hacíamos era mirar fijamente al teléfono y decir “cuando cuente hasta tres va a sonar. Una… dos… tres”. Y nunca pasaba, pero tú seguías haciéndolo igual. Ahora, Whatsapp se encarga de decirnos cuando el mensaje ha sido leído, al menos en el iPhone porque puede que en android hayan quitado esa opción.

FBI

Investigación criminal

Es verdad que las redes sociales nos lo ponen todo mucho más fácil, pero tampoco es nuevo. Cuando te pones a investigar no hay obstáculos: el listín telefónico para averiguar donde vivía, los amigos para sonsacarles información, los anuarios del lugar donde estudiaba… ¡Da lo mismo! Con redes sociales es todo infinitamente más fácil. Tienes Facebook, Twitter, Instagram, LinkedIn y google además para proporcionarte toneladas de información. Y de fotos. ¡Con lo codiciadas que eran!

Facebook

¿Qué es lo que somos?

La fuente de todas las inseguridades cuando estás saliendo con alguien es ponerle nombre a una relación. No siempre hay un momento “¿quieres salir conmigo?” así que en tiempos o pasabas de todo, o bien con el tiempo sentabas al interfecto y le preguntabas ¿pero entonces, qué somos? Ahora eso te lo marca en Facebook. Imagino que a más de una joven le ha tenido que dar un patatús cuando la persona que le mola cambia su estado en Facebook. De soltero a comprometido (y no contigo), relaciones “complicadas” que para ti no tienen ninguna  complicación (es mío, mío, mío) o simplemente estados que no cambian y deberían.

El cuando cambiar de estado es algo tan complejo como cuando tenías la conversación. Mientras tanto haces tuya la canción Killing me softly y vives sin vivir en ti.

Instagram
Las noticias corren que vuelan. Gran Hermano te vigila

Rumore, rumore

La vida es un gigantesco patio de vecinos. Si de algo no quieres que se enteren, mejor no lo hagas: acabarán por saberlo de todos modos. Pero con redes sociales todo se complica porque hay espías por todos lados. El deporte (inter)nacional es el cotilleo, así que mucho cuidado con lo que haces porque escudriñarán con lupa todos y cada uno de tus movimientos. Ahora los detectives escondiéndose por los parterres nos parecen algo raro en un mundo en el que no sólo todo el mundo tiene una cámara de fotos encima siempre sino que además nadie ve raro que la uses en las circunstancias más peregrinas.

Lloro
“Yo sólo quería escuchar a Taylor Swift solica…”

Y si todo se termina…

Tradicionalmente cuando ocurría una ruptura corrías a destruir cualquier prueba de que esa persona hubiese estado en tu vida. Nada de fotos (algunos muy dramáticos las cortaban por el medio), nada de recuerdos, nada de tener su teléfono. Ahora es básicamente lo mismo, pero multiplicado por infinito la cantidad de cosas que tienes que hacer: hacer unfollow a todo lo susceptible de hacerse, bloquearlo si no eres capaz de resistir la tentación de mirar en sus perfiles y rogar para que esas fotos que te hiciste con él (nada porno, pero ¡¡¡es que no quieres ni verle!!!) se las traguen los buscadores. La vida es dura, pero hay que continuar hacia adelante.  Es lo que tiene el exceso de información… que a veces nos beneficia y otras veces es el infierno en la Tierra.

Como veis, no existen realmente más que diferencias en la forma: la angustia, los miedos, la inseguridad, las mariposas y todo ese tipo de cosas están y estarán. ¡A ver si nos vamos a creer que hemos descubierto la pólvora! 

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Soy Sara Palacios, aunque en la red muchos me conocen como Walewska, mi nombre de guerra. Soy curiosa, inquieta, seriéfila, gafapastas y a ratos pedante. Los que me conocen dicen que tengo mucho sentido del humor y yo no sé si soy graciosa o no, pero que me gusta reírme continuamente es un hecho. ¡Soy una optimista incorregible!

9 COMENTARIOS

  1. Mi marido y yo nos conocimos por Internet en 2008. Mucho messenger, mensajes de texto al móvil y llamadas. En aquel momento se llevaba el chat de terra y luego lo pasabas a Messenger. Y cuando no se conectaba, uf! Jajajjaajjaja venga mirar la pantalla del ordenador. No conectado, alaaaa cabreos jajajajjaja

  2. Yo conocí a mi marido en Internet. Claro que no empezamos a tontear hasta pasado unos añitos y por aquel entonces estaba el MSN y/o los SMS. Que tensión todo aquello por favor jajajja. Lo que me costó que fuese a Madrid a verme, eso sí fue a verme y nunca más me dejó jijiji

  3. aiiix, que recuerdos!
    Yo a mi marido lo conocí por internet. Por el famoso Badoo, pero cuando no era famoso y la gente que había por ahí eran normales, por decirlo de alguna manera.

    Pronto pasamos al messenger y de ahí a los mensajes y las llamadas. Aixx, las llamadas que duraban un par de horas!!!!

    aunque reconozco que he pasado la vergüenza de tener que llamar a casa de alguien que me gustaba o de decirle a mi padre: SUELTA EL TELÉFONO!!!! jajajajaja. Parecía la niña del exorcista!!!

    Saludos

  4. Me encanto, en mi caso, conoci al que fue mi esposo hace 16años, no sólo tenía que correr para que no contestara mi padre sino porque el muy vivazo puso un solo teléfono en casa que estaba justamente en la sala de estar, es decir, las llamadas siempre tenían público, y las conversaciones en clave eran la única estrategia que teníamos mi hermano y yo.
    Que recuerdos aquellos!

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