Hay un olor que te llena de buenos recuerdos..

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Si de evocar recuerdos se trata, el olfato probablemente sea el más infalible de los sentidos. Hay buenos y malos olores; olores que nos chiflan y otros que aborrecemos; unos nos saturan y otros nunca nos cansaríamos de olerlos. Pero hay algunos que, además, tienen el poder de transportarnos a otros lugares, a otros momentos

El de las tiendas de Lush (Sara)

Lush

Yo tengo un olfato lamentable pero es entrar en Lush y morir de felicidad. Siempre he sido un desastre con cremas y productos de este estilo porque como nunca noto grandes diferencias se me olvida echármelas… hasta que descubrí Lush y mi vida cambió. Mi favorito de todo es la hidratante para la ducha Christingle que lamentablemente sólo se puede comprar en Navidad. Huele a after eight y me-fli-pa.

El olor a cloro y a césped recién cortado (Pilar)

Son olores que me llevan de cabeza a los veranos de mi infancia, los veranos que de verdad duraban tres meses, los que te pasabas el día en bañador y con una toalla como falda, en los que no sabías que había que ponerse crema y te quedabas hasta la hora de la cena jugando en la calle o en la piscina de alguna amiga.

Esos olores que directamente llegan al cerebro y allí explotan todos tus recuerdos, estos dos me ponen la sonrisa siempre que los detecto y a veces puede que no sea ni siquiera verano pero eso ¿a quién le importa?

El olor de un bebé (Sonia Urban&Mom)

olor de bebé

Para mi no hay mejor olor en el mundo que el que desprende un bebé. Es un aroma que deja impregnado en todo lo que hay a su alrededor: su ropita, los peluches, la habitación… Es un olor que no me trae recuerdos concretos pero hace que tenga una sensación de felicidades inmediata. Es como un interruptor. Huelo un bebé y siento que soy más feliz.

El olor a tierra mojada (María Jardón)

No es un olor que me guste mucho la verdad, pero me llena de buenos recuerdos. Será deformación profesional por ser asturiana y aquí tierra y, sobretodo mojada, tenemos la que queramos y más, pero es un olor que en cuanto me llegue me transmite nostalgia. Recuerdo cuando trabajaba en la radio que me tocó cubrir una noticia de una tienda que había abierto y vendía perfumes con el olor que tú quisieras ¿adivináis cuál fue el primero que busqué?

El olor de mi hija pequeña recién levantada (María L. Fernández)

pexels

Yo le digo que huele a bollito de leche, pero para que nos vamos a engañar, cuando la besuqueo por las mañanas para despertarla a lo que huele realmente mi hija es a una mezcla de sudorcito nocturno y babilla que dicho así no suena demasiado apetecible pero que, unido a su propio olor corporal a mi me rechifla. Es un olor que me alegra las mañanas por muy mala que haya sido la noche.

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