Mary Beard es mi nueva heroína

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Una política, una actriz y ahora una académica inglesa. La verdad es que cada vez son más las heroínas que descubro y que se convierten en referentes en mi vida. Hoy Mary Beard es mi nueva heroína y como en los casos de las dos mujeres anteriores lo es por lo que hace, obviamente, pero también y no menos importante por cómo lo hace.

Winifred es su primer nombre aunque la conocemos por el segundo, Mary. Winifred Mary Beard es catedrática en la Universidad de Cambridge, forma parte del equipo académico del Newham College y es profesora de literatura antigua en la Royal Academy of Arts y editora de clásicos en una de las más prestigiosas revistas de Gran Bretaña.

Lo suyo son los clásicos, es evidente a la vista de su trabajo y su formación.

Mary estudió en una escuela privada para niñas y durante el verano participaba en excavaciones arqueológicas para ganar su propio dinero para sus pequeños gastos. Después estudió en Newnham College de Cambridge, un centro exclusivamente para mujeres.

Sí, formó parte de una educación segregada, sólo para chicas, rodeada de compañeras pero no por eso o quizás por eso, notaba cómo los hombres las miraban un poco por encima del hombro, como si su esfuerzo fuera menor que el de ellos.

Mary Beard

Son esas cosas las que hacen que Mary vaya poco a poco desarrollando su lado más feminista, como era de esperar. De esta época es una de sus frases más conocidas y que mejor la definen, una de esas frases que resumen muy bien lo que sentía y que nos podemos aplicar todas y cada una de nosotras: «En realidad no puedo entender lo que sería ser una mujer sin ser una feminista».

Hace poco, Mary Beard vino a Barcelona a recibir su título de doctora Honoris Causa por la Universitat Oberta de Catalunya, porque su labor docente y como divulgadora no se ha detenido ni un minuto.

Ha escrito más de una docena de obras de temática clásica y ahora es aún más conocida por el gran público después de participar desde hace años en distintos documentales producidos por la BBC que han podido verse en distintas plataformas en todo el mundo.

El mundo actual a través de los clásicos

Su mundo laboral está en el Imperio Romano pero ella tiene la cabeza en este siglo XXI y extrapola esos conocimientos históricos, por ejemplo a la crisis de los refugiados. A cómo se planteaban los romanos antiguos la creación de su ciudad, de su Imperio a nivel mundial, más con caminos que con muros, como lo hacemos ahora.

La red de carreteras romanas es absolutamente revolucionaria pero no sólo para aquella época, incluso para la época actual.

Eso sí, hay cosas que no cambian, como lo de oprimir a las mujeres en todas las épocas o las jerarquías sociales o incluso el afán por el imperialismo.

Leerla o escucharla o incluso verla en algunos de los últimos programas de televisión que ha conducido es un viaje a la historia pero sin dejar el presente, es aprender casi sin darnos cuenta.

Ella misma reconoce como feminista que parece que ahora sí, en los último tiempos, las mujeres en la política son algo más que hombres con falda, según ha señalado ella misma en alguna entrevista quizás de una manera algo brusca pero terriblemente visual.

Parece que ahora sí empieza a ser distinto y ella se confiesa optimista con el cambio, a largo plazo, eso sí.

A pesar de ser una de las intelectuales más respetadas de Europa es al mismo tiempo una de las más conocidas, tal vez por su gran actividad en las redes sociales, algo que la hace diferente a sus colegas y a su generación. Esa actividad en redes sociales la ha dado algún que otro disgusto y enfrentamiento con algún troll pero es la única persona (que yo conozca) que ha llegado a escribir una carta de recomendación precisamente para uno de esos trolles. Distingue perfectamente lo que es una discusión, un error, un calentón, de lo que es un linchamiento que va más allá de lo virtual.

Queda mucho por aprender de ella, es más que evidente. Su análisis del cuerpo de la mujer en la pintura del Renacimiento es de una lógica aplastante y sorprendentemente rompedora para algunos. Bread incide en que la mayoría de los desnudos femeninos se hacían para el regocijo de los hombres y resulta que a algunos esta afirmación parece que les ha pillado por sorpresa.

Mary Beard

No es difícil verle la lógica a su planteamiento si tenemos en cuenta que las pintoras de aquella época han pasado en su mayoría al olvido de la historia e incluso de los grandes museos como el Museo del Prado sobre el que se han planteado distintas «reclamaciones» dado el escasísimo número de obras que cuelgan en sus muros firmadas por mujeres.

Ya lo veis, tengo muchos motivos para aumentar mi lista de «heroínas» con esta ilustre pensadora, historiadora, filósofa y feminista, Winnifred Mary Beard.

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