Más allá del escote

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Fotograma de la película "Peter Pan". Huelga decirlo ¿no?
“Pero, mamá… ¡yo no quiero crecer!”

Tengo el pecho pequeño. Quisiera quitarle hierro al tema, aunque sé que hay muchas chicas que se obsesionan con esto. Lo cierto es que (aunque estas cosas se viven de diferente manera a lo largo de la vida de una persona) a mí tener poco pecho jamás me preocupó en exceso.

Primero, no me preocupaba lo más mínimo porque era una niña y no quería de ningún modo que me salieran esas cosas bailongas. Luego, cuando pensé: “Oye mira, ¿y por qué no?” pues entonces, no se dio. (Tanto rezar para que no salieran… funcionó). No me preocupé porque pensé que el tiempo, la maternidad o las almendras “lo arreglarían”. Nunca  he sido impaciente porque sé (que me lo dijo mi bisabuela) que lo que tiene que ser… ES.

Aunque muchas no lo crean, tener poco pecho tiene sus ventajas. Por supuesto, en el cole no escapas a lo de la “tabla de planchar” pero el “insulto” no me hería lo más mínimo y la bromita fue algo esporádico que no hizo mella en mí. Poder saltar libremente en clase de gimnasia valía todo el oro del mundo y yo era feliiiiz. Era feliz con once y lo fui también con catorce. Pronto comprendí y acepté mi característica pectoral y la abracé. Y además pude abrazarla con fuerza y sin chafarme las tetas.

Entre las desventajas mencionaría algo que en su día me dio mucha rabia: que esos escotes tan característicos de Desigual y las blusas camiseras me quedan fatal. Pero eso ahora MESIGUAL porque, a cambio, puedo ponerme escotes como este, que no demandan canalillo.

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Robin Wright (como yo) guarda su barra de pintalabios en el bolso

Todas las monedas tienen dos caras

Como dice Nat, siempre se le puede dar la vuelta a las cosas. Es importante no permitir que otros determinen tu modo de ver las cosas. Más importante todavía: evitar que otros determinen el aprecio que le debes a tu persona. En este caso, a tu cuerpo (esa masa 70% agua, 20% pelambrera y 10% otras cositas) que da cobijo a tu alma.

La libertad al 100% es una falacia pero en cuanto al cómo percibimos el mundo o cómo nos percibimos nosotros, señoras y señores, ahí sí que tenemos libertad total y absoluta. Siempre hay cartas a tu favor, si sabes verlas. Y si no sabes, aprende a buscarlas. El premio es tu propio bienestar.

Así que, con cierta autoestima y mis tetitas, me planté en los treinta y tres. Fue en ese momento (ya feliz con mi estatus corporal) cuando vi, consternada, cómo mis pechos empezaron a crecer, bajo presión de mis glándulas mamarias que clamaban expansión. Me sentía a punto de explotar.  Incluso fantaseaba, en mis sueños más chorras, con presentarme al casting de Vigilantes de la Playa.

Sin embargo, la cruda realidad es que, INMENSA como me sentía, buscando sujetadores de amamantamiento en unos grandes almacenes… me mandaron a la planta juvenil. Sin ningún miramiento para con mis canas y avanzado estado de gestación. Y en la planta juvenil TODO ME IBA GRANDE.

Venus_of_Willendorf
Así entré aquel día a comprarme unos sujetadores…
egipcia
… y así salí.

Yo me sentía toda una diosa de la fertilidad (ya sabéis cómo es esto) aún así, mis pechos NO daban la talla. No eran convincentes para esta nuestra sociedad photoshopeada. Así que seguí con mis “sujes” de niña deportista y mis camisetas de tirantes que, ahora encuentro la mar de sexy.

Amamanté a bebes grandotes y sanos durante catorce meses uno ¡y hasta dos años el otro! Contra todo pronóstico (y sin hierro en las venas) lo que tuvo que funcionar funcionó. Y porque me zafé de mi nene y me escondí detrás de una puerta que si no… todavía seguiríamos. Pensé entonces que por lo menos podría mantener esa nueva mini talla pero NO. Terminado cada uno de los períodos de amamantamiento, mis pechos recuperaron su forma y tamaño original. (¡Me mentiste mamá! Pero no importa que tú sabes que yo soy feliz). Los tejidos de mi pecho volvieron a su posición original (cabroncetes). Los del abdómen y suelo pélvico, en cambio, esos campan a sus anchas (ya les dedicaré otro post). Pero volvamos arriba. Al pecho.

En la variedad está el gusto

… y en eso estaría pensando el Creador, cuando se puso a modelar Evas a cascoporro, de todos los tamaños, formas y colores. (Que se lo pasó teta modelando Evas). Cuando llegó a Keira Knightley la hizo así de hermosa, aunque algún diseñador de póster le pareciera que tenía que ponerle relleno digital. (Qué manía con uniformarnos a todas).

Keira Knightley. Portada para Interview Magazine. Fotografía de Patrick Demarchelier
“Sólo lo haré, si mi pecho aparece TAL Y COMO ES.”

Keira está hasta el moño (que me lo ha dicho) de que le pongan un pecho que ni tiene, NI DESEA porque si lo quisiera, ya se lo habría puesto hace tiempo, ¿no os parece?. El caso es que yo (como Keira) decidí un buen día que MI pecho, eternamente juvenil, iba a encantarme. Y me lo quedé. Feliz con él, sin quejas hasta la fecha.

Me da un poco de pena cuando veo a chicas jóvenes acomplejadas por este tema, que buscan solución en manos de un cirujano y su quirófano. La solución está en su mente. No hay bisturí más afilado y certero que la mente adolescente forjando su autoestima. Para bien y para mal.

¡Tengo el pecho pequeño y estoy encantada de la vida con él!

Tenía que decirlo. 🙂

P.S. Lo de las almendras, la piel de pollo, el hada de las tetas… Olvídate. Eres preciosa tal cual. Con tetas o sin ellas, quiérete, niña. Que el mundo te espera mirándote de frente y a los ojos (y no más abajo).

Y lo mejor de todo: ¡No tendrás que pasar por el vía-crucis de encontrar bikini que nos relató Pilar! 😉

Imágenes: 1. Fotograma de la película Peter Pan producida por la compañía Walt Disney, 2. Portada de Vanity Fair (abril 2015), 34. Venus de Willendorf y pintura egipcia obtenidos en Wikimedia Commons, 5. Portada de la revista Interview Magazine (2014), Fotografía de Patrick Demarchelier.

23 COMENTARIOS

  1. Di que si, viva a las despechadas!!!
    Yo cómo tu, pasé mitad de mi vida esperando a que me crecieran. Además en mi familia son TODAS pechugonas, así que yo también tenia que ser, errooooorrrr!!!
    Con el embarazo y lactancia subí 2 tallas, yyuuupiiiiiii, me hice fotos para que conste que durante unos meses yo fue medio pechugona.
    Pero oye, encantada con mis tetitas que dos embarazos y lactancia prolongadas después continúan en su lugar. (que no me oiga la ley de la gravedad). Amén!

  2. ¡Maravilloso compañera!
    Seas como seas, de pecho grande o pequeño, delgada o gordibuena, eres fantástica y única.
    Muacks!

    PD. me encanta que hayas contado sobre tu lactancia porque ya estoy cansada de escuchar que las mujeres de pecho pequeño no pueden amamantar ¡uffffff qué hartura! jaja

    • Es una hartura.
      A mí también me fastidia escucharlo. Es mentira. No tiene NADA que ver. Que la teta es músculo y tejido adiposo y vete a saber qué más 😉 pero la leche se produce en una glándula escondidita ahí debajo…
      Arriba la diversidad tetiL! 🙂

  3. Aquí otra flaca. Al menos no me equivoco de talla de sujetador, es la 32B siempre. Aunque últimamente me gustan los push-ups, no molestan además.
    Y oye, amamanté tres criaturas única y exclusivamente con mi leche durante seis meses en exclusiva, asi que…

  4. Qué gracia, yo de pequeña tampoco quería que me crecieran entre otras cosas porque mi madre tenía una barbaridad de pecho (se operó y le quitaron kilo y pico de cada una, en su caso era ya un tema de salud) y ¡alguien me escuchó y no me crecieron! Tabla tabla no soy, pero vamos mi talla es la 80… y se está destetando mi pequeña y he vuelto a ella, tengo que reconocer que estaba cómoda con un poco más pero volver a lo conocido siempre es genial. Y hacer deporte nunca ha sido un problema!

    • Hola Silvia! Pues a ver si va a ser la alimentación que nos dieron, porque mi madre también va muuuuy bien servida y yo no llego a esa 80!
      Creo que “comodidad” es la palabra clave y que cada cosa tiene su encanto, oye… 🙂
      Un saludo y gracias por tu aporte!

  5. Totalmente de acuerdo. Cuando di el pecho me percaté de lo incómodo que es tener las tetas grandes, no se puede dormir boca abajo y no se puede ir sin sujetador. 😉
    Un saludo

  6. Tener pechos pequeños solo es una lata si eres Afrodita (pechos fuera!). Por lo demás, a mí me gustaría experimentar alguna vez eso de salir a la calle sin sujetador y sin que eso suponga una explosión incontrolada de masa corporal, claro está…

  7. Me ha encantado tu post. Por mi parte, no soy dueña de un pecho enorme, bastante normal. Pero mi genética no ayuda nada ya que tengo la misma forma que la 120D de mi madre… y que empezase a usar tarde sujetadores tampoco ayudó (gracias mamá…). El embarazo y lactancia tampoco me están ayudandl en ese sentido. Pero ¿y que hago? No voy a comemer la cabeza con ello, no cuando veo a mi bebe crecer sana gracias a ellas, cuando a mi marido le da igual se lo pasa pipa con ellas. Al final son ellos quien me ven las tetas y ninguno pone pegas, asique no seré yo quien lleve la contraria. Antes hacía por quererme más sobre este tema, y tal y como van las cosas actualmente creo que nuestra reconciliación está completa.

    (Aunque confieso que a veces me encantaría haber tenido el pecho más pequeño, por comodidad vaya jajaja)

    • Todo tiene sus pros y sus contras, está claro! Lo ideal es concentrarse en los pros con tanta vehemencia que los contras se difuminen, te toque lo que te toque. 🙂
      Nada de comerse la cabeza. Todo está bien como está.
      Un abrazo!

  8. ¡Viva las tetas pequeñas! Las mías son normaluchas, yo digo que tienen el tamaño perfecto: me caben en el hueco de la mano. ¿Para qué más? Y han alimentado a dos bebés (y todavía alimentan a dos). No, no hace falta tener las tetas de la Venus de Willendorf para tener lactancias exitosas…

    • Mi bisabuela tenía una teoría para la “teta que mano no cubre…”
      que no voy a repetir aquí, en este comentario porque mi bisabuela se merece un post para ella solita, ¡que era muy grande! (aunque pequeña de estatura y teta) ?

      Me encantan todos estos testimonios de tetas pequeñas amamantadoras… ¡Rompamos los prejuicios!

  9. Muy bueno el post, yo tb soy de tetas minusculas!! Lo peor es la adolescencia y el verano, yo a dia de hoy estar en bikini me da mucha vergüenza , tengo mucha cadera y para los bikinis uso de talla 40 para abajo 36 para arriba pero la 36 no me da de espalda y tengo que coger la 38 con lo que la copa siempre queda hueco 🙁 , tengo decenas de bikinis y sujetadores y no hay ninguno que me quede bien.
    Siempre pensaba que con el embarazo y la lactancia crecerían y sabría lo que es tener tetas, que un suje te quede bien ( no que levantes los brazos y se te suba al cuello) o tener un bonito canalillo pero para mi desgracia mis tetas no crecieron con el embarazo, bueno pues con la lactancia, y tampoco crecieron, están algo mas hinchadas pero talla la misma, la mas pequeña del Oysho, mi nena tiene 7 meses sigo dando el pecho pero ya han vuelto a su tamaño normal pero para mi desgracia están menos tersas que sumados a los kilos de mas y a la falta de firmeza en todo el cuerpo, hecho de menos mis 20 años!!!
    Los complejos siempre acompañan a las mujeres, lo mejor es afrontarlos con humor y quererte a ti misma.

    • Hola Silvia!

      Y lo mejor de todo es que cuando lo afrontas con humor y logras quererte a ti misma… los complejos desaparecen como por arte de magia!!
      Gracias por dejar un pedacito de ti 🙂
      Un saludo!!

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