miércoles, mayo 25, 2022
InicioLifeStyle¿Eres productiva?

¿Eres productiva?

Últimamente estoy reñida con la productividad. Ya sea en mi puesto de trabajo, en las tareas del hogar o incluso en el tiempo que dedico a mi ocio, vivo con la constante sensación de no aprovecharlo lo suficientemente bien. Tras leer bastante sobre el asunto, comencé a aplicar algunas técnicas que creo que me están reconduciendo por el buen camino. Si te encuentras en la misma situación que yo, sigue leyendo, porque quizás a ti también te ayuden estos pequeños consejos.

Organización

Todos asumimos que para aprovechar mejor el tiempo es necesario organizarse bien y, sin embargo, muchas veces nos lanzamos a hacer tareas sin realmente pararnos a pensar en ellas o abordarlas con una mínima planificación. Así que, aunque creas que es una verdad intrínseca que se da por sentada, dedica tiempo a la organización del trabajo para resolverlo mejor y en menos tiempo. ¿Cómo hacerlo?

Dedica tiempo a planificar

Apenas cinco o diez minutos de planificación antes de encarar un trabajo o una jornada laboral te permitirán obtener una visión global de lo que tienes que hacer y poder elaborar estrategias para acometerlo de la mejor forma posible. Si antes de irnos a la cama, por ejemplo, empleamos unos instantes a planificar el próximo día lograremos ser más resolutivos e, incluso, descansaremos mejor. Y es que muchas veces, una de las razones por las que no podemos conciliar el sueño es porque hay demasiadas ideas y asuntos pendientes revoloteándonos por la cabeza.

Haz listas y asigna prioridades

Pon por escrito todo aquello que tienes que hacer. Es una buena forma de tomar consciencia de los frentes que tenemos abiertos, pero también nos va a permitir evaluar mejor la verdadera importancia de cada uno de ellos y poder asignar prioridades.

No todas las tareas requieren el mismo tiempo ni son igual de importantes. Una de las máximas en el análisis de la productividad es la regla del 20/80 que viene a decir que el solo un 20% del trabajo que realizamos nos aporta el 80% de beneficio, así que hay que identificar bien cuál es esa parcela importante para acometerla con prioridad.

En ocasiones hay tareas que vamos posponiendo con la justificación de que “eso lo hago después, en cinco minutos”… y al final, ni ahora, ni después, ni nunca… Si realmente son cinco minutos, no lo dejes para más tarde. Ponte con ello cuando corresponda.

Otras veces, lo que posponemos son las tareas más tediosas y al final acabamos por no hacerlas. MAL. Revisa tu lista, agrupa esos trabajos que menos te inspiran y asígnales un momento concreto para todos ellos.

Haz un horario

Todo lo anteriormente dicho no hace más que poner de relevancia la importancia de asignar un tiempo concreto en el día a cada tarea. Ello nos permite repartir mejor nuestros esfuerzos, pero también identificar nuestras horas de menos productividad y asignar, por ejemplo, tareas más livianas o, incluso, identificar nuestras horas muertas -viajes en transporte público, esperas en el médico…- para así poder encontrar también algo que hacer en ese tiempo. Y es que está claro que, si de antemano no nos proponemos hacer algo en esos “tiempos muertos”, lo más probable es que los desaprovechemos.

Además, saber que tenemos un tiempo concreto para realizar un trabajo nos motiva a poner más empeño y concentrarnos en él.

Escribe (o graba) todo

Poner las cosas por escrito libera a nuestra mente de la obligación de recordarla y puede emplear su esfuerzo en otras tareas. Pero es que, además, apuntar los pensamientos, ideas, tareas, citas… nos permitirá revisarlas y volver sobre ellas en otro momento, lo cual es un hábito muy productivo que incide en nuestra creatividad y capacidad de resolución. Hoy en día, además, gracias a las nuevas tecnologías, no tenemos excusa para no tomar estas notas, ya sea en el block del móvil o en la grabadora.

Planifica tus descansos

Nuestro rendimiento sigue una curva que, tras alcanzar un punto máximo, decrece progresivamente y acaba cayendo en picado. Tan importante como la planificación, la concentración o la fuerza de voluntad es asignar y respetar los periodos de descanso que permitan recargar nuestro cerebro para regresar al trabajo con más fuerza.

Hay muchas teorías al respecto. Una de las más extendidas es la del “Pomodoro”, que aboga por repartir nuestro trabajo en en quince minutos de actividad y cinco de descanso, con una pausa mayor cada cuatro ciclos. Otras aseguran que más allá de los 90 minutos, nuestra atención y rendimiento decaen considerablemente… Sinceramente creo que lo que mejor funciona es el autoanálisis siendo consciente de que el descanso forma parte también del rendimiento.

Divide el trabajo

A veces, hay tareas que nos parecen tan ambiciosas o complejas que ya nos desanimamos antes de empezarlas. Una buena forma de acometerlas es la de fijarse objetivos secuenciales. Dividir todo el trabajo en parcelas más pequeñas e ir encarándolas de una en una, sin pensar en la siguiente. Vernos avanzar en la secuencia resultará una inmejorable motivación.

Cómo desbloquearte

“Topear”, “atorarse”… o lo que viene a ser lo mismo, alcanzar un punto en el que te bloqueas. Cuando una cuestión te sobrepasa y, literalmente, te atascas en ella, una buena forma de salir de este bloqueo es hacer un mapa mental de la situación. Evalúa el punto en el que te encuentras, determina al que quieres llegar y buscar la forma en la que hacerlo.

Evita distracciones

Las distracciones son el gran enemigo de la productividad. Media hora de rendimiento plenamente centrados en una tarea es más productiva que una hora en la que consumimos el tiempo con mil frentes abiertos. Así que, si quieres centrarte realmente en el trabajo y aumentar tu productividad, debes evitar todas las distracciones que puedan surgir. Di adiós al móvil, al correo electrónico, a las llamadas y, si te lo puedes permitir, incluso al resto de tus compañeros.

Trabajo en una oficina con otros siete compañeros pero por mi horario laboral solo comparto con ellos la parte central de mi jornada. Os puedo asegurar que me rinde infinitamente más el trabajo antes de que lleguen o después de que se vayan que en las horas en las que coincidimos. Porque, aunque no sea su intención, aunque no se dirijan directamente a mí, siempre hay algún foco de atención que acaba distrayéndome de lo que tengo entre manos.

Di no

Seguro que más de uno habéis sentido alguna vez que sois malabaristas con varias pelotas en el aire al mismo tiempo. Muchas veces las tareas que debemos afrontar son inevitables, pero en otras ocasiones acabamos ocupándonos voluntariamente de más cosas de las que podemos asumir. Aprende a delegar o, lo que es más importante, a decir que “no”. Cuando te piden que hagas algo, si tienes oportunidad, evalúa el esfuerzo que te supondrá, el beneficio asociado y si merece la pena hacerlo.

Cuida tu cuerpo

Unos buenos hábitos alimenticios o de descanso son fundamentales para que nuestro rendimiento sea óptimo. Dormir lo suficiente es primordial para poder rendir en las tareas que debamos acometer, pero también lo es no excederse con la comida o la bebida.

Otro de los errores en los que incurrimos en ocasiones es empeñarnos en sacar adelante el trabajo cuando está claro que no estamos en condiciones para ello porque físicamente estamos mermados. Al final, si no “respetamos” nuestro cuerpo cuando estamos enfermo acabamos empleando más tiempo del necesario para resolver las tareas, con notables dosis de estrés y sintiéndonos francamente peor.

Seguro que tú tienes algún recurso más con el que podamos seguir completando esta lista. ¿Te animas a contárnoslo?

Fotos: Pixabay

María L. Fernández
María L. Fernández
Soy María Fernández. Mujer, madre, amante, amiga y periodista en permanente propiedad conmutativa. No sé vivir sin contar historias. Las mías, las tuyas, las de los demás. Nunca sabrás si voy o vengo, pero cuando te hablo ten la seguridad de que lo hago de forma honesta, porque no sé hacerlo de otra manera.
RELATED ARTICLES

Most Popular

Recent Comments

María L. Fernández on Problemas maternales del primer mundo
Alejandra deF on ¿Eres supersticiosa?
Alma Rosa Calderón Herrera on ¿Tute gratuito? ¡No, gracias!
Juan Luis on Odio Star Wars
María L. Fernández on Mis 10 blogs de cocina IMPRESCINDIBLES
Irene on A veces grito
Silvia - Mimette.com on Mis zapatos depilados, gracias
Ana (Pequeña Hormiguita) on Corresponsabilidad esa gran desconocida
La loca del Pelo Gris on Encorsetar a una hija (escoliosis)
Anya on Verano ¡ven!
Natalia Martín on Encuentro MMM a la vista
Natalia Martín on Encuentro MMM a la vista
Cata de mamatambiensabe on ¿Por qué tenemos miedo al feminismo?
Natalia Martín on iMMMprescindibles de abril
Emmanuel rivera on Odio Star Wars
marisa, la estresada on iMMMprescindibles de abril
Maria José on Esas costumbres molestas
Natalia Martín on ¿Tú no tienes papá, mamá?
Omar on Odio Star Wars
Limonerías on Londres, de niño a niño
Natalia Martín on Cariño, ¿te gusta tu escroto?
Madreexilio on Educar sin género
Sara Palacios on Música para follar
Maria José on Música para follar
Violeta Rodríguez Fotografía on Ama, vive y come
Marta on Ama, vive y come
Natalia Martín on Ama, vive y come
Noelia - Golosi on Querido Fassbender
Noelia - Golosi on Querido Fassbender
Julieth montaña on La frustración y la maternidad
Natalia Martín on Nuevo año o vida nueva
Natalia Martín on Nuevo año o vida nueva
marisa, la estresada on Nuevo año o vida nueva
Ruth de Rioja on ¡Feliz 2017!
anya on ¡Feliz 2017!
Limonerías on Inocentadas de bombero
marisa, la estresada on Inocentadas de bombero
Susana on Querido Fassbender
Sofia Sanchez peña on Sobrevivir a la Navidad en familia
Limonerías on El juguete de tu infancia
Epaminondas on Hablemos de princesas
Alejandra deF on ¿Eres puta o princesa?
Ana Guillén on Agendas bonitas para 2017
Noelia - Golosi on Agendas bonitas para 2017
Sara Palacios on Tu juego de mesa favorito
Juegos de mesa Addicted on Tu juego de mesa favorito
marisa, la estresada on Tu leyenda urbana favorita
La maternidad de Krika en Suiza on Tu leyenda urbana favorita
Paola Velázquez on El segundo hijo o el segundón
Verónica Reng on El segundo hijo o el segundón
Natalia Martín on El segundo hijo o el segundón
Sara Palacios on Todos somos Chenoa
AniPatagonia on Todos somos Chenoa
Johanna Arco on Todos somos Chenoa
Sara Palacios on Todos somos Chenoa
Sara Palacios on Todos somos Chenoa
Noelia - Golosi on Todos somos Chenoa
Ana [Mi mama es asesora de lactancia] on Tu nombre de pueblo favorito
Limonerías on Mi luna de miel
anya on Mi luna de miel
Limonerías on Tu juego de mesa favorito
Laura Arceo on Homeopatía y caries
Marisa, la estresada on La llamaron “loca”
Violeta Rodríguez - Fotografía infantil. on Harry Potter y el Legado Maldito
Violeta Rodríguez - Fotografía infantil. on Harry Potter y el Legado Maldito
Alfonso de Lozar on Asúmelo… ¡eres tu madre!
Vestidos para bautizos on De tutús, pelucas y masculinidad
Aprendemos con mamá on Cerrar etapas para…¿abrir otras?
Sara Palacios on Mujeres y libertad
Noelia - Golosi on Mujeres que son historia
Noelia - Golosi on Mujeres que son historia
Johanna Arco on Mujeres que son historia
Virginia A. C. on Mujeres que son historia
Sónia Cristina Relvas Luciano on Mujeres que son historia
Noelia Martin on Mujeres que son historia
Jess vaquero cuervo on Mujeres que son historia
Patricia Barreiro on Mujeres que son historia
Lupe Soria on Mujeres que son historia
Noelia Martin on Por qué me gusta Peppa Pig
Marisa, la estresada on Río 2016: olimpiadas y machismo
Natalia Martín on Visitar Valencia este verano
rosi marugan on Ser madre y opositar
Sari - Hechizos de Amor on Tácticas amorosas: el tira y afloja
Julia Martín on Montessori para novatos
Sara Palacios on La fiebre de las minicasas
Immi on Extranjera eres
Marisa, la estresada on Extranjera eres
Raquel on Extranjera eres
Laura on Extranjera eres
Esther on Extranjera eres
madrexilio on Extranjera eres
Limonerías on La vieja que quiero ser
Marta García on 7 días sin beber coca-cola
anya on Tengo cursitis
Noelia - Golosi on ¿Hacemos la tortuga?
Noelia - Golosi on Talentos ocultos
notengowhatsapp on Queridas madres del Whatsapp
Marta Capella on Queridas madres del Whatsapp
Alejandra deF on Queridas madres del Whatsapp
Sara Palacios on Queridas madres del Whatsapp
María José on Eres viejuno
La Sonrisa de Mini Yo on No quiero morirme sin visitar…
Limonerías on Eres viejuno
Natalia Martín on Eres viejuno
Noelia - Golosi on El profesor de balonmano
Limonerías on Yo también soy gay
La Sonrisa de Mini Yo on Cómo destrozar Grease
Bobyshaftoe on Cómo destrozar Grease
Natalia Martín on Cómo destrozar Grease
marisa, la estresada on Querido Marido 1.0
Noelia - Golosi on El chico perfecto tendría…
María trinidad espinosa guirao on No, esa frase ya no se dice
Padres en pañales (@Padresenpanales) on El lado Wonderful / Puterful de las cosas. Tú eliges
Mamagnomo on Querido Fassbender
Sara Palacios on Querido Fassbender
Sara Palacios on Querido Fassbender
Sara Palacios on Querido Fassbender
Sara Palacios on Querido Fassbender
Sara Palacios on Querido Fassbender
Sandristica on Querido Fassbender
Natalia Martín on Querido Fassbender
Vidas_pixeladas Carla on ¡Maldito Mickey Mouse!
marisa, la estresada on ¡Maldito Mickey Mouse!
Verónica Reng on Calladita estás más guapa
Noelia - Golosi on Calladita estás más guapa
cata de mamatambiensabe on 12 cosas que adoro de ser autónoma
Ana - Querubino on Calladita estás más guapa
Carmen on ¡Adoro Divinity!
Violeta Rodríguez - Fotografía infantil. on Claves para elegir un buen regalo para un recién nacido
MamaCloud on 7 días sin enfadarme
Limonerías on 7 días sin enfadarme
madre estresada on Cosas que me irritan…
Mónica de Objetivo Tutti Frutti y Blogger Paso a Paso on 7 días sin tomar azúcar ni harinas
Auxi on A veces grito
Teresa - El Rincón del Peque on A veces grito
Daniells on A veces grito
Lorena on A veces grito
VANESA ALONSO CIMAS on A veces grito
Natalia Martín on A veces grito
Carol on A veces grito
Carmen Abián on Confesando mi adicción
Sandristica on Confesando mi adicción
Natalia Martín on Así viví #elVermmmut
Natalia Martín on Así viví #elVermmmut
Natalia Martín on Así viví #elVermmmut
Natalia Martín on Así viví #elVermmmut
Natalia Martín on Así viví #elVermmmut
Violeta Rodríguez - Fotografía infantil. on Así viví #elVermmmut
Madre Exilio (@Madrexilio) on Así viví #elVermmmut
Verónica Trimadre on La brutal sensación de estar viva
Verónica Trimadre on La brutal sensación de estar viva
Verónica Trimadre on La brutal sensación de estar viva
María on Ladrones de tiempo
Alejandra deF on Hay amores que matan…
Cata de mamatambiensabe on Ladrones de tiempo
Eduardo Muñoz on Micromachismos intolerables
Sandristica on Cómo volverle loco
Vyacheslav Dudkin on Las Monas de Pascua más feas
Chica Perika on Dale a tu cuerpo alegría
Natalia Martín on Dale a tu cuerpo alegría
Mamá Resiliente (@MamaResiliente) on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
El espacio del bebé on Fantaseando… o quizá no
Cuestion de Madres on ¿Cómo comunicaste tu embarazo?
Violeta Rodríguez - Fotografía infantil. on Fantaseando… o quizá no
Noelia - Golosi on Modas ideales que vuelven.
Johanna Arco on Modas ideales que vuelven.