viernes, enero 28, 2022
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Mi experiencia con las semillas de chia

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A estas alturas ya sabéis que los retos están de moda en nuestra redacción. Habéis visto a Ruth vestida por sus hijas, Pilar nos ha contado como le ha ido eliminando el azúcar y las harinas de su dieta, Nuria nos relatón su intento de no enfadarse y Let nos puso las pilas y consiguió que nos entrasen ganas de correr a todas. ¡Ha llegado mi turno! Tenía un reto rondándome la cabeza desde hacía tiempo, mucho había oído hablar de las semillas de chía y de sus multiples beneficios y por fin me he decidido a probarlas. ¿Quieres saber como me ha ido? ¡Te lo cuento!

Como ya os he dicho antes, llevaba tiempo dándole vueltas y una foto en Instagram con un montón de comentarios sobre las innumerables ventajas de estas semillas. Ese fue el detonante para que de una vez por todas me decidiera a probarlas. Las semillas de chía están consideradas un superalimento, ¡vamos! lo que viene siendo un alimento que contiene gran cantidad de vitaminas y minerales, para que nos entendamos. Posee gran cantidad de calcio, antioxidantes, omega 3, hierro, fibra, proteínas y potasio.

Chía significa fuerza y sobra decir que, con todas estas propiedades, es normal que estas famosas semillas sean consideradas un alimento muy saludable para cualquier persona. Suponen un aporte extra de energía y te ayudan a no picar entre horas, por lo que también son perfectas como complemento en tu plan para perder peso. Y gracias a su alto contenido en fibra facilitaran tu proceso digestivo.

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Lo primero que hice después de comprarlas fue informarme de cuál era la mejor forma de tomarlas. Se trata de un alimento muy fácil de digerir y la mayoría de expertos coinciden en que lo ideal es hidratarlo antes de consumirlo. En apenas 10 minutos en líquido (agua o zumo de limón) o alimento líquido (batidos, zumos o yogurt) aumentan entre 10 y 12 veces su volumen y sueltan como una especie de gelatina. El aspecto es quizás algo grimoso, pero si las consumes con yogurt o zumo apenas lo notas y no le dan sabor.  Dicen que tienen un ligero sabor a nuez, igual si las tomas solas lo aprecias, pero tomándolas acompañadas os aseguro que no saben a nada. También se pueden consumir directamente en ensaladas o si eres de las valientes que tienen panificadora y hacen su propio pan puedes introducirlas en tus recetas fácilmente.

Según los expertos, el ser humano necesita 21 días para adquirir el hábito y por aquí parece que lo he logrando sin demasiadas complicaciones. No hay día que no me tome, desde hace más de tres semanas, mis dos cucharadas de esta famosa semilla. Y sus prodigiosos efectos empiezan a notarse. Me noto más ligera, con menos hambre entre horas y, sobre todo, con mucha más energía a lo largo de todo el día, a pesar de que la astenia primaveral anda al acecho. Pero, sobre todo, lo mejor ha sido que los dolores de cabeza, que eran tan frecuentes últimamente, han desaparecido y la sensación de sentirte mejor es muy positiva.

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Gracias a la semillas de chía y al hábito de tomarlas todos los días ordenadamente he conseguido además cambiar una rutina nada saludable que tenía arraigada en mi día a día desde hacía demasiado tiempo, salir de casa en ayunas. Ahora nada más levantarme preparo mi yogurt o mi zumo con semillas de chía y lo dejo reposar, durante unos diez o quince minutos, mientras me arreglo para ir a la oficina. Lo suficiente para que se hidraten y tengan aún muchos más beneficios.

Por ahora no he sido demasiado original a la hora de consumirlas aunque todo se andará. En la red existen un montón de ideas y recetas para introducirlas en tu dieta, basta con bucear un poco. Aunque igual en un par de meses comparto por aquí mis recetas favoritas con semillas de chía. Y vosotras… ¿Habéis probado estas famosas semillas? ¿Os animáis a probarlas?

Imágenes: Pixabay

Natalia Martín
Soy Natalia, mami de tres… bueno de dos princesas, que me tienen loca, y un blog donde, desde hace más de cuatro años, cuento mis historietas, mis ocurrencias y mi día a día. Mujer apasionada, responsable, trabajadora, comprometida, cariñosa y muy optimista, me gusta ver el vaso siempre medio lleno. Dispuesta a darlo todo siempre y a disfrutar de este nuevo proyecto con todas vosotras.
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13 COMENTARIOS

  1. Pues te digo que tengo una bolsa de semillas sin abrir porque no sabía cómo comerlas jaja
    menuda pinta tienen esos yogures…me has dado una idea!

  2. Llevo meses tomando semillas de chía cada mañana. Normalmente me la preparo con el batido de fruta. Pongo plátano, manzana ácida, leche de arroz y coco, semillas de chía, copos de avena y canela molida. Todo pasa por la máquina y listo para tomar. Me lo llevo en un termo al trabajo y tengo para toda la mañana ir dando sorbos.
    El fin de semana me lo preparo con kefir, fruta y granola casera. Lo mejor de lo mejor! 🙂

  3. Nat, increíble, yo tuve un bote en la mano hace unos días… Estuve a punto de comprarlas! Superalimento y en bote chulo… pero me contuve porque la verdad es que no se me ocurría que hacer con ellas ni haía oído hablar. Tu post me viene al pelo! Ahora no me queda más remedio que comprarlas…

  4. Yo las tomo desde hace ya dos años fácilmente… Cuando nadie sabía lo que eran y te miraban raro cuando las nombrabas 😀
    Yo se las echo hasta a las galletas y bizcochos que hacemos en casa. También a batidos, tés y ensaladas. Y si hago granola allá que van también.
    Como dices, hay muchas formas de tomarlas. Yo las compro en herbolario, donde me dijeron que los niños también las pueden tomar sin problema, de ahí que se las añada a galletas y tartas, ¡aunque en ensalada también las devoran!

  5. Llevo meses tomándolas y se nota. Yo las pongo en un bol con yogur, fruta y le añado tambien semillas de lino y copos de avena. Energía a tope!!!

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