Ser madre mejora mi vida…

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…o me obliga a hacer las cosas a escondidas. Sí, así os lo digo. Porque, si bien es cierto que desde que tienes conciencia de que estás embarazada tu vida empieza a cambiar, incluso al principio sin darte cuenta, cuando más pendiente empiezas a estar de TODO -lo que haces, comes, dices- es cuando tu hijo empieza a ser consciente de las cosas que ocurren a su alrededor. Porque como eres su espejo, te imita. Y te jode molesta que lo haga en algunas cosas. En lo malo, claro, porque en lo bueno bien orgullosa que te pones y te pavoneas de “cuantísimo se parece a mí”.

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Mi perdición

Ser madre es una oportunidad maravillosa de ser mejor persona en muchísimos aspectos. Y te lo planteas. Y lo acometes con el mejor de tus ánimos. Y en algunas ocasiones te va bien, pero en otras… en otras el más estrepitoso de los fracasos, o las pocas ganas de que prosperase el cambio, se proclama vencedor. Os cuento cómo ser madre mejora mi vida… o no.

Ser madre mejora mi vida porque… como mejor

Llevo años queriendo comer mejor. Fui una niña tiquismiquis con la comida, tanto que recuerdo garbanzos guardados en la nevera para el famoso “ya te lo comerás cuando tengas hambre” y a un abuelo piadoso que se saltaba las prohibiciones maternas.

Conforme he ido creciendo he ido mejorando mi alimentación y he sido consciente de los peligros de una dieta desequilibrada. Algo que tuvo mayor relevancia desde que supe que estaba embarazada, pero en lo que me empeño especialmente desde que mi hijo nació.

No sé si lo estoy haciendo muy bien porque él da muestras de ser igual de tiquismiquis que yo. Pero prometo seguirlo intentando.

Ser madre mejora mi vida porque… abandono chuches y snacks

Consecuencia de la anterior, claro. Me encantan las chuches, las patatas fritas y, así en general, todo lo insano repleto de azúcares y grasas saturadas. Creo que no aprendí a comer bien de pequeña y no encuentro forma de ponerle freno. Es verdad que, desde que hago deporte, “guarreo” menos pero a veces no me puedo resistir.

Además, tengo otro hándicap y es que el padre de la criatura no está tan concienciado como yo en esto de la alimentación sana. Nos hemos llegado a ver a escondidas “rapiñando” chuches en silencio en la cocina. Uno de esos momentos vergonzantes de la maternidad ;).

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Objetivo: ser menos sedentario

Ser madre mejora mi vida porque… digo menos tacos

En mi casa llevamos concienciándonos con esto desde mucho antes de que el peque dijera su primera palabra. Así “Antonio” pasó a ser un habitual en nuestra casa y “jopé” una de nuestras interjecciones favoritas. 

Esfuerzos en vano, me atrevería a decir, en buena parte de las ocasiones, porque siempre viene un abuelo-vecino-amigo que se olvida de que está con un niño pequeño y suelta alguna de las palabritas de marras. Solo hace falta un despiste, el lorito que vive conmigo ya habrá tomado nota y repetirá el taco hasta la saciedad.

Ser madre mejora mi vida porque… hago más deporte

Lo hemos dicho un poco más arriba: somos el espejo en el que se miran nuestros hijos. Así que, si queremos que no sean sedentarios, tendremos que predicar con el ejemplo.

Salir a pasear puede ser un buen inicio cuando aún no están preparados para acompañarte en tus carreras, si eres fan del running como yo, pero hay otros deportes en los que se pueden iniciar desde bien pequeños como la natación, o casi todos los de pelota (fútbol, baloncesto, tenis, voleibol, etc.), estos últimos adaptados a sus características.

El caso es moverse. Y que se muevan.

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Ojazos es amante de los cuentos

Ser mejor madre mejora mi vida porque… trato de leer más

Aunque solo sean sus cuentos. El amor por la lectura no es algo que se consiga de forma obligada, sino que debe fomentarse poco a poco. Si, como me ocurre a mí, no encuentras tiempo para coger un libro propio, trata al menos de respetar una pequeña rutina de lectura diaria.

Así pasarás más tiempo con tu peque y él irá enamorándose de los libros. Es un proceso bonito y lento. Recuérdalo cuando por quinta vez te pida el mismo cuento antes de dormir.

Y porque soy más consciente del uso que hago de la tecnología

Ya hemos hablado más de una vez del uso -o abuso- que hacemos de las tecnologías. El enganche al WhatsApp, sobre todo el obligado a los grupos del colegio, y a otras redes sociales nos tiene más pendientes del aparatito que de lo que ocurre en nuestra vida 1.0.

Mami, yo también voy a estudiar. #project366 #ENCMCproject366 225/366

Una foto publicada por Leticia (@estonoescomomelocontaron) el

Aquí entono el mea culpa a muerte, porque he tenido épocas de adicción total, pero luego pretendo que mi hijo no quiera usar el móvil o la tablet. No es lógico ni coherente.

Desde hace unas semanas estoy más pendiente del tiempo que paso pegada a la pantalla. Y de lo que le transmito a mi hijo cuando lo hago, porque sé que a medio plazo tendré que estar más pendiente del uso que hace él y no quiero que copie mis vicios. Como prueba de cuánto nos imitan la foto de arriba: me pongo en el ordenador y él coge el suyo.

Estoy segura de que ser madre también ha mejorado vuestras vidas, y puede que en otras cosas que no he contado aquí. ¿Las compartís con las chicas de Mujeres y Madres Magazine? Os espero en comentarios.

Imágenes: Let B. Díaz

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Soy Leticia la mamá de Ojazos desde 2013, mujer desde 1978. Siempre corriendo y con mil cosas en la cabeza para hacer pero con poco tiempo para llevarlas a cabo. Escribo en Esto no es como me lo contaron y Las Letras de Let porque es lo que más me gusta hacer en el
mundo. Activa, habladora y comprometida, cabezota y risueña vivo en una permanente contradicción. Necesito contar las cosas que me pasan para que no se me enquisten en alma.

4 COMENTARIOS

  1. Muy buen post. Yo desde que soy madre…
    – Es cierto que como mejor (para dar ejemplo, claro).
    – Intento que el Peque no me vea comiendo chuches porque obviamente las pide.
    – Sigo haciendo el mismo deporte, es decir, nada.Salvo correr detrás del Peque (2 años y 4 meses) porque se va a chocar con una farola por mirar hacia atrás y otro tipo de incidentes.
    – No soy mucho de tecnologías, asi que sigo con el movil y el ordenador, cuando el Peque no me pide el Boton de Martín, el Chuchuwa y toda una larga lista de Cantajuegos.
    – Intento no decir tacos, pero es que soy un poco mal hablada y alguno se escapa (de momento sin eco).
    – Duermo cuando puedo y el Peque nos deja.
    Y un largo etcétera… Por supuesto que desde que soy madre mi felicidad ha cambiado, y nuestra vida gira en torno a un ser vivo de pelo rubio, piel blanquita y preciosa sonrisa que deshace incluso al mismísimo Terminator.

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