Viajamos a Praga en familia, todo un descubrimiento

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Le hemos cogido gusto a esto de viajar en familia, así que hoy vamos a pasar un fin de semana a Praga. Un fin de semana quizás un poco más largo de lo habitual, una toma de contacto con la ciudad.

Nos fuimos a Roma hace sólo unas semanas y ahora tomamos nuevo rumbo y volamos hacia Praga, la capital de la República Checa, una ciudad para caminar, para descubrir, para aprender y para sorprendernos juntos.

“Hay una gran diferencia entre conocer el camino y andar el camino” que decían en Matrix y en Praga esto es literal. Una cosa es lo que leemos en las guías o en las webs y otra lo que encontramos en las calles y en las plazas y eso es lo que hace que este destino sea genial para disfrutarlo en familia.

Lo primero: la logística en Praga

Los vuelos, como siempre, si los cogemos con tiempo y fuera de temporada nos pueden salir sorprendentemente asequibles. No es broma, los precios para volar a Praga pueden ser más baratos que un autobús y no digamos un tren para ir de Madrid a Barcelona o Sevilla, por poner solo dos ejemplos.

Viajar a Praga en familia

En Praga y más si vamos con niños, es obligado movernos en tranvía. Es una aventura, es diferente, es romántico y tiene un punto de elegante decadencia que es como el sello de calidad de la propia ciudad.

Hay tranvías “de todas las edades” algunos más modernos tienen hasta wifi gratis y otros se nota que llevan décadas surcando las calles de la ciudad. Todos tienen su encanto, a mí me gustan mucho más los antiguos por lo que significan pero los modernos son infinitamente más confortables, eso es innegable.

Para ir en familia, personalmente lo más cómodo es alojarnos en un apartamento. Nos organizamos mejor en todos los sentidos y tenemos más espacio para descansar, para comentar, para flexibilizar un poco los horarios.

En Holidu tienes un comparador para encontrar justo la opción que mejor te vaya, la que se adapte más a gustos, a zonas que os apetezcan más de la ciudad, a economías y a caprichos ¿por qué no?

Un apartamento a nosotros nos permite cocinar si nos apetece aunque también es verdad que en Praga las opciones para comer y desayunar son infinitas y están muy bien de precio. Pero, como os digo, yendo en familia la cosa se puede complicar más de la cuenta.

Viajar a Praga en familia

Por dónde empezamos

Nosotros somos de callejear, de pasear, de coger el tranvía y conocer la ciudad mirándola, viendo a sus habitantes cómo se mueven por las calles, sus prisas, sus bolsas. Nos gusta y lo disfrutamos, es como soñar e imaginar que su normalidad es distinta a la nuestra.

“La aventura de viajar consiste en ser capaz de vivir como un evento extraordinario la vida cotidiana de otras gentes en parajes lejanos a tu hogar” como dice Javier Reverte, maestro en esto de viajar.

Pero además de eso Praga tiene historia, pasado, presente, cultura y arte en cada una de sus esquinas, de sus calles y de sus plazas.

La catedral gótica es imprescindible, como la Torre de la Pólvora que es como la puerta de la ciudad.

La torre se construía en el siglo XV y aunque ha tenido que ser restaurada guarda la magia y la esencia de su construcción, no dejéis de preguntar de dónde le viene el color a la torre, muy relacionado con su propio nombre.

La ciudad vieja encuadra el centro urbano de Praga, un entorno de calles y plazas adoquinadas y en las que vais a encontrar el Reloj Astronómico en la fachada del ayuntamiento.

Viajar a Praga en Familia

Un reloj tan completo y tan antiguo que cuando se inauguró, el alcalde de esa época tuvo que salir días después a tranquilizar a la ciudadanía y a tratar de convencerles de que no era brujería lo que le daba tanta precisión, que se llamaba ciencia. Pero claro, como ahora, algunos no quisieron creerle.

La plaza de la ciudad vieja es la más antigua del centro histórico y allí está la torre del ayuntamiento, a la que podéis subir previa espera para comprar el ticket y en las pequeñas escaleras finales.

Las vistas desde la torre son de una ciudad de cuento, el casco histórico de Praga es una delicia desde esa altura y en la subida id  fijándoos en las fotografías en blanco y negro que muestran parte de la historia más reciente de la torre y de la ciudad.

Cuando estéis arriba tratad de encontrar las cruces blancas de la acera y que alguien os cuente su historia, antes o después de subir a la torre.

El castillo de Praga con su callejón del oro, el antiguo gueto judío con sus más de 10.000 tumbas y lápidas y sus sobrecogedoras historias, Franz Kafka, el Teatro Nacional, la estatua homenaje a Mozart tan peculiar, el puente de Carlos, la historia de la primavera de Praga y de Jan Palach, el Museo Nacional y la Galería Nacional o el muro de John Lennon, excusas para visitar esta ciudad vais a encontrar a cientos y a cual más impresionante.

viajar a Praga en familia

Recomendable: hacer al menos una excursión guiada en español, que os lleven por la ciudad, que os inviten a recorrerla físicamente mientras que os van mostrando sus historias, sus cambios, su evolución.

Praga es así ahora por cómo ha sido en el pasado y es bueno que tengáis ese contexto. Además, para los más pequeños todas esas historias le darán un halo aún más increíble a esta ciudad de cuento, os toca explicarles después algunas cosas que quizás les cueste entender.

Más que recomendable pasar juntos un fin de semana largo en Praga aunque corremos el peligro, después de conocer la ciudad, de tener siempre ganas de volver por muchas veces que vayamos a recorrerla.

Fotos | Pixabay | Unsplash

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