Podría vivir sólo con vino, queso y chocolate, si fueran estos

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A ver que sé que no se debe y que no es lo más sano y que hay que tener una dieta variada y equilibrada pero puestos a soñar, imaginemos que fuera sano y equilibrado comer únicamente vino, queso y chocolate durante toda la vida y que encima fueran estos que os traigo. Felicidad en estado puro, ya lo confieso.

Obviamente le añadiría un poco de pan al menú y pan del bueno del que sabe a pan y tiene incluso ese puntito ácido de la levadura o del grano integral.

Sí, el chocolate con pan es más que un recuerdo de la infancia, es una delicia lo miremos por donde lo miremos.

Y si a un buen queso con un buen pan le añades un buen vino, la cosa es imbatible, lo mismo que a un buen chocolate. El buen vino mejora esos dos productos de forma inmediata. Sin ninguna duda.

De hecho, la famosa frase de «¡qué no te lo den con queso!» se refiere en sus orígenes al vino porque cualquier vino por muy malo y peleón que sea, mejora en boca si lo acompañamos de un queso curado, un queso recio, un queso de sabor potente. Así que los taberneros colocaban los vinos peores a sus parroquianos acompañados de una tapita de queso de sabor arrollador y después el precio del vino se podía parecer más al de un reserva que al que debería tener en realidad porque nadie notaba la diferencia.

Para ir abriendo boca: el queso

Este año, Dehesa de los Llanos se ha hecho con la medalla de oro al mejor queso de oveja de pasta cruda en el World Championship Cheese Contest de Wisconsin. Dicen los que entienden que es de esos premios gordos para lo mejor de lo mejor en este caso en el mundo del queso.

El queso manchego es un clásico que siempre es un acierto y éste de Albacete es un acierto con nota alta.

Hablamos de una producción que lleva elaborándose desde el siglo XVII por los monjes franciscanos y no es la primera vez que se le ha considerado como el mejor queso del mundo en su categoría, ya lo consiguió también en el año 2012.

Otro queso que hay que catar y disfrutar es el considerado mejor queso de 2019 por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, se trata de Cremositos del Zújar, un queso producido en Badajoz y seleccionado por los 24 miembros del panel de catadores a través de una cata a ciegas en la que participaron más de 220 quesos distintos de nuestro país.

Cremositos del Zújar es una torta de leche cruda de oveja merina, 100% natural y artesanal que sólo lleva en su elaboración leche, cuajo vegetal y sal, nada más, ni conservantes ni aditivos.

Dos quesos potentes de texturas distintas a los que acompañar con un buen rioja, un tinto crianza como un Muga del 2012, un Lan del 2013 o un Marqués de Cáceres del 2011. Tres vinos de tres bodegas de la zona que son un acierto seguro y más con estos quesos.

Inevitable que le pongamos un buen pan de centeno o incluso de maíz, para acompañar nuestra tabla de quesos a la que siempre podemos añadir una cuña de un potente asturiano como es el queso de La Peral o algún gallego de tetilla algo más suave y cremoso o incluso alguno de las islas, tanto Baleares como Canarias tienen unos quesos a los que deberíamos prestar algo más atención, para mi gusto.

Para el postre: chocolate

Sí, terminamos con el queso y quizás para limpiar un poco el paladar (y por aquello de que hay que comer fruta que es muy sana..) podríamos unas uvas en la misma tabla porque «uvas y queso saben a beso» y porque vienen muy bien para sacar una tabla con distintos chocolates.

Vamos a hacer una merienda/cena peculiar con sólo estos ingredientes: vino, queso y chocolate a los que vamos a acompañar del tipo de pan que más no guste como comentábamos antes.

Para el chocolate me quedo con un pan crujiente, que tenga una corteza gruesa, artesano y con sabor. Un pan de harina de trigo integral o incluso un pan con pasas puede ser un compañero perfecto para este viaje gastronómico lleno de sabores intensos.

Llega el momento de localizar un buen chocolate con un alto porcentaje en cacao, en mi caso lo tengo claro tiene que ser sin leche pero puede tener distintos añadidos como sal en escamas, chile picante, menta, trocitos de caramelo salado. Las variaciones son casi infinitas y todos van perfectos si los acompañamos de vinos deliciosos como por ejemplo un Viña Pomal Gran reserva del 2011, un Hacienda López de Haro reserva del 2015 o un Prado Enea reserva de 2011 de Bodegas Muga.

Ya veis, cada una tenemos nuestras debilidades y nuestros vicios, el mío es el conjunto de estos elementos: vino, queso y chocolate acompañados con un poco de pan y siempre con amigos o familia, con una buena conversación que alargue el tiempo y nos permita disfrutar mucho más de estos pequeños placeres.

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