Alergias e intolerancias alimentarias, no son lo mismo pero cada vez hay más

En todo el mundo más de 500 millones de personas padecen una alergia o intolerancia alimentaria, cada día son más frecuentes, aunque no son lo mismo una y otra sí es cierto que pueden confundirnos.

En las dos últimas décadas hay más alergias e intolerancias a distintos alimentos y la población más joven está siendo la más afectada por ello. Los cacahuetes, las nueces y la leche de vaca están detrás de los episodios más graves según las estadísticas médicas a nivel mundial.

Si en todo el mundo son en torno a los 520 millones de personas las que conviven con una alergia alimentaria, en nuestro país hablamos de dos millones de personas diagnosticadas en su gran mayoría niños y jóvenes.

En 2016, la empresa de medición de datos Nielsen, presentó un informe bajo el título “Consumidor sensitivo” en él concluía que en nuestro país como mínimo uno de cada cuatro hogares tiene al menos un miembro que sufre algún tipo de alergia o intolerancia alimentaria, porque no son lo mismo.

En Occidente, distintos observadores tanto públicos como privados han constatado que ese aumento de alergias o intolerancias se relaciona de forma directa con los alimentos, además es una incidencia que no deja de crecer. Clic para tuitear

La Fundación de Seguridad Alimentaria y Prevención de Alergias (FSA) añade que la alergia alimentaria es la principal causa de anafilaxia en población de 0 a 14 años y en la última década, los ingresos hospitalarias por reacciones graves han aumentado siete veces con respeto a décadas anteriores. Gracias a los avances en medicina este aumento no se traduce en un incremento en el número de muertes se ha reducido drásticamente en gran parte también por el mayor conocimiento de la población de las reacciones anafilácticas.

¿Qué diferencia a una alergia de una intolerancia alimentaria?

Hay aún muchas personas que confunden ambas dolencias y utilizan estos conceptos como si fueran sinónimos cuando realmente son muy distintos entre sí. Cada una se origina de una forma distinta y desarrollan distintas causas y sintomatología. 

Las intolerancias alimenticias o alimentarias se producen en el sistema digestivo, una mala asimilación de los alimentos puede ocasionar un trastorno como una intolerancia alimentaria. Por el contrario, las alergias alimentarias son una respuesta del sistema inmunitario, se podrían definir como una reacción de defensa del cuerpo contra sustancias externas.

El organismo identifica como perjudiciales determinadas proteínas y da una respuesta sobredimensionada a través del sistema inmunitario. No se ha determinado una causa única que pueda desencadenar una alergia a un alimento concreto que en muchos casos ha podido ser tolerado por el organismo con anterioridad. Por eso el origen de una reacción alérgica no está en el agente alérgeno sino en el propio individuo.

La intolerancia se produce debido a la ausencia de enzimas, moléculas proteicas que se encargan de descomponer los alimentos. En cuanto a los síntomas, en la intolerancia recuerdan a los de la inflamación y son menos graves que los de la alergia.

Timos en forma de test para detectar alergia o intolerancia alimentaria

En los últimos años hemos podido encontrar en farmacias, parafarmacias y otros entornos sanitarios toda una batería de métodos que nos aseguran que nos mostrarán los alimentos a los que podemos presentar alergia o intolerancia alimentaria. Bueno pues al mismo tiempo, son innumerables las declaraciones de sociedades médicas de todo el mundo que han puesto el grito en el cielo ante la proliferación de este tipo de pruebas que directamente consideran que no son nada de fiar.

Desde la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC),lo dejan bien claro negando tajantemente que exista ningún estudio clínico  adecuadamente diseñado para poder avalar el uso de los test de intolerancia a alimentos en ninguna patología concreta. 

Por lo tanto, su utilidad clínica no está científicamente avalada porque la presencia de unos determinados anticuerpos que supuestamente estos tests localizan en la sangre del paciente, solo prueban la existencia de contacto con determinados alimentos y no su intolerancia, según explicaba el doctor Ángel Álvarez Sánchez especialista del aparato digestivo y miembro de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD).

El cambio climático también nos influye

De forma indirecta, a través de la pérdida de biodiversidad, la Organización Mundial de la Alergia relaciona el cambio climático y el calentamiento global, con el aumento de distintos tipos de alergia o intolerancia alimentaria entre la población mundial.

La pérdida de biodiversidad en las microbiotas (las colonias de bacterias que viven en nuestros intestinos) se asocia con el asma y las enfermedades alérgicas e inflamatorias intestinales.  Ya hay varios estudios científicos investigando el más que posible vínculo entre el cambio climático y las alergias, y algunos de esos estudios ya están presentando los resultados que confirman esta hipótesis.

En 2021 se publicaba en la revista Scientific Reporte la investigación que había mostrado como en el área de San Francisco, en Estados Unidos, se había incrementado la duración de la exposición de la población al polen y al moho, por los cambios que se habían producido en la temperatura y las precipitaciones en esa zona.

“Las altas temperaturas se asocian a un aumento de los alérgenos transportados por el aire que actúan como desencadenantes de enfermedades respiratorias como el asma, la rinitis alérgica, la conjuntivitis y la dermatitis”, indicó el quinto informe de síntesis del IPCC, el Grupo Intergubernamental de Expertos de Cambio Climático.

Respecto a la alergia a alimentos, una investigación con cultivos de cacahuete (Arachis hypogaea) en atmósferas con mayores concentraciones de CO2 encontró un incremento en la concentración de alérgenos en el alimento.  Además, ha aumentado la prevalencia de la alergia a cacahuetes en niños de Estados Unidos y hay evidencia que apunta a una subida también en la población general de países occidentales.

Son solo algunos ejemplos de cambios que afectan y afectarán a millones de personas en todo el mundo y que conviene conocer para tratar cuanto antes y evitar en la medida de lo posible todos los efectos adversos que una alergia o intolerancia alimentaria tienen sobre la salud prácticamente de por vida.

Pilar Fonseca

Primero fui mujer, después periodista, luego esposa y ahora además de todo eso madre. Esto último me obligó a reorganizar todo lo anterior.
Me gusta escribir y comunicar.
Disfruto con un buen libro, una buena película, una buena serie, un buen viaje y una buena charla con amigos.
Podría alimentarme sólo de queso y chocolate acompañados de un buen vino, una que es mujer de gustos sencillos.

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