Cosas que hemos aprendido en la Cuarentena

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Si en diciembre alguien nos dice que vamos a vivir una situación similar a la que estamos viviendo, habríamos pensado que estaba loco, que nos estaba hablando de una película de ciencia ficción o algo por el estilo. Sin embargo, aquí estamos, cuatro meses después y palabras como Pandemia, cuarentena, confinamiento, son habituales en nuestras conversaciones.

Quien más y quién menos está sufriendo el golpe de la Covid-19 en su vida. Algunos en sus propias carnes, otros en la de sus familiares, otros en su economía… no hay nadie (y casi se podría decir en el mundo) al que no le haya afectado.

Tras las primeras semanas de shock ya empezamos a vivir una cierta normalidad con todo lo que está pasando, pero eso no quita para que seamos muchos los que tenemos la sensación de estar viviendo un mal sueño del que nos queremos despertar cuanto antes. Aún así, debemos reconocer que de esta situación también estamos aprendiendo muchas cosas.

Cosas que hemos aprendido en la cuarentena

Que somos frágiles: hasta hace unos meses nos sentíamos muy fuertes, una sociedad muy desarrollada con los mejores médicos que eran capaces de luchar cara a cara con enfermedades como el cáncer; científicos que no dejaban de hacer avances para que fuéramos, si cabe, un poco más «indestructibles»; militares siempre a punto para defendernos de cualquier amenaza viniera de donde viniera… y de repente, llega un «bicho» minúsculo y hace que todo el mundo se tambalee.

Que somos prescindibles: sí, nos sentimos el centro del universo y sin embargo, estamos viendo que después de semanas encerrados el mundo sigue girando, que la naturaleza sigue su curso con más fuerza si cabe. En definitiva, el sol sale todos los días y se pone aunque no haya un sólo ser humano para verlo…

Que se puede frenar el cambio climático: simplemente ha hecho falta reducir al máximo la movilidad durante menos de un mes para que Madrid vuelva a tasas de contaminación de hace 10 años y para que en lugares como la India se vuelve a ver el Himalaya, algo que no pasaba desde hacía 30 años. Creo que esto debería hacer que nos replanteáramos muy seriamente como estamos utilizando nuestros recursos y los cambios que podemos hacer para mejorar esta situación.

Que el teletrabajo es una alternativa real: son muchas empresas las que han tenido que renovarse y seguir adelante con todos sus empleados, o gran parte de ellos, teletrabajando y han visto que se puede perfectamente. Además, a esto hay que sumar que no es una situación de teletrabajo real, lo normal es que nuestros hijos no estén en casa, que tengan sus horas de colegio y, por lo tanto, nosotros no tengamos esa gran distracción en casa. Con respecto a este punto, me gustaría que las empresas se lo replantearan muy en serio y, se impusieran las jornadas laborales mixtas de 2 o 3 días en la empresa y 2 o 3 días desde casa. Creo que sería muy beneficioso para la conciliación, para la productividad laboral y para el medio ambiente, como comentamos en el punto anterior al reducir la movilidad.

Que nuestros hijos necesitan nuestro tiempo: esto ya lo sabíamos, pero nos lo han demostrado con creces, no hay más que ver que a pesar de estar totalmente privados de su libertad, de salir a la calle y jugar con sus amigos, en general, están encantados. Y se encuentran así porque están disfrutando de sus padres como nunca lo han hecho. Nos tienen todo el día a su lado, dispuestos para ellos, prestándoles atención, jugando con ellos y eso les hace simplemente felices.

A valorar nuestra familia: el ritmo de vida que llevábamos haciendo planes constantemente con unos y con otros, o yendo a ver una obra de teatro, una película, etc. nos dejaba muy poco tiempo para pasar en familia, sencilla y llanamente eso, padres e hijos juntos sin más distracción y, por mi experiencia y lo que leo en redes sociales, son muchos los que están encantados con el resultado.

Que se vive genial sin prisas: esto llevaban mucho tiempo diciéndonoslo, avisándonos de la necesidad de cambiar el estilo de vida y dejar atrás los maratones diarios y las prisas para disfrutar del día. En mi caso me siguen faltando horas por todas partes porque entre el teletrabajo, dedicar tiempo a los niños y hacer todo lo de la casa, siempre quedan cosas sin hacer pero, no hay ninguna prisa para hacerlo y eso es un punto clave en la ecuación.

A echar de menos: y si, también hemos aprendido a echar de menos a los que siempre están cerca, a los que damos por sentado en nuestras vidas y nunca nos paramos a pensar en la importancia que tienen. A nuestros padres, hermanos, primos… a esa familia que siempre está y que ahora, aunque las tengamos cerca gracias a las nuevas tecnologías, daríamos lo que fuera por abrazarlos y besarlos.

A vivir con menos: a dejar totalmente de lado el consumismo. A aprender a no tirar nada absolutamente de comida, a cocinar cosas de las que hacían nuestras abuelas, con tiempo… en definitiva, a enfocar la vida como lo tenían que hacer ellas, cuidando cada cosa que se gasta y aprovechando todo lo que tenemos.

Que debemos ser agradecidos: si, porque hay gente muy generosa y valiente que sale todos los días a hacer su trabajo para que nosotros estemos bien. Para curarnos, para que la comida llegue a nuestro plato, para que podamos adquirirla, para que estemos seguros… Y si, hay gente que dice que es su trabajo pero eso no quita para que les demos las gracias igualmente por jugarse la vida por nosotros. Gracias, gracias y mil gracias.

Que somos capaces de mirar por los demás: si hay algo que me ha sorprendido de este confinamiento es ver cómo la gran mayoría, ha sido capaz de interponer el bien común al suyo propio. Es algo que, después de casi dos meses de encierro, todavía me emociona.

A valorar lo que tenemos: sí, porque éramos muy ricos y muchos no lo sabíamos. Tener libertad, poder ver a nuestros seres queridos cuándo nos apeteciera, darles todos los abrazos y besos que quisiéramos … no cometamos ese mismo error y valoremos más lo que tenemos en cada momento. Ahora también tenemos mucho, estamos en nuestra casa con las personas que más queremos en el mundo y con tiempo a nuestra disposición, aprovechémoslo.

¡Disfrutemos cada momento!

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