Equipo MMM

Las chicas de la redacción de Mujeres y Madres Magazine contando sus cosas. Nos gusta compartir lo que pensamos.

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6 comentarios

  1. Temazo!! Gracias por abordarlo, chicas. Creo que los deberes deberías dejarse de llamar deberes, lo primero. Y pasar a llamarse ejercicios de refuerzo individual: el que los necesite, cuando los necesite, en las materias que los necesiten. Los hábitos se adquieren mejor si son algo motivador, inspirador: los deberes obligatorios, para todos igual, no lo son. Si mi hijo se esfuerza en clase, durante 7 horas cada día, ¿por qué debe seguir haciéndolo en casa otras dos o tres? Para algunos es un refuerzo, para otros (y sus familias) un castigo por haberse portado bien.
    Claro que fomentan las desigualdades y además, están prohibidos en España desde los años 70.
    Deberes, como los conocemos ahora, ¡NO!. ilusionar, motivar, animar a la lectura comprensiva, a la investigación, a la búsqueda en la calle de la solución a los problemas… Eso SI

    1. Me quedo con tu visión. Refuerzo para el que lo necesite. O que sean optativos para subir nota. Y, por supuesto, progresivos para ir adquiriendo un hábito, en el primer ciclo de primaria con un ratito semanal de ejercicios hay más que suficiente.

  2. Aquí estoy con Pilar. Fuera deberes.
    Si el caso es como Nat que sólo mandan de ciento a viento, pues ole por los profes y ese colegio, pero yo pocas veces oigo eso. De momento solo tengo experiencia como alumna en el pasado. Pero como madre no quiero ver pasar las tardes haciendo deberes

    1. Opino como tú, completamente de acuerdo con Pilar. No, yo no quiero deberes. Los niños han de ser niños.

  3. Yo pienso que los niños necesitan tiempo para ellos. Tiempo para soñar despiertos, para imaginar mundos paralelos o para pensar en las musarañas. Tiempo para procesar lo visto y oído a lo largo del día. Demasiadas pautas hay ya en su vida…

    Si queremos que el día de mañana sean autónomos, creativos, emprendedores, proactivos y valientes (como nos piden a nosotros que seamos en todas esas ofertas de trabajo calcadas unas de otras)… Si queremos que no le teman a la derrota ni al fracaso, sino que los entiendan como aprendizaje y antesala del éxito… Si queremos que sean mejores que nosotros… si queremos todo eso de ellos, no podemos no dejarles espacio para experimentar.

    Los niños no son tontos y saben ingeniárselas. Es bueno que aprendan a confiar en su intuición. Que arriesguen, que le pierdan miedo al error o, mejor dicho, hemos de evitar generarles ese miedo a equivocarse, porque ese es un temor aprendido y no innato.

    Si miras atentamente a un niño, por pequeño que sea, te sorprenderá ver de lo que es capaz. Entonces… ¿por qué no confiamos más en ellos? ¿por que no dejamos de constreñirles? ¿por qué no les dejamos respirar? ¿por qué no aprendemos nosotros de ellos? ¿por qué no nos dejamos guiar por ellos para variar? ¿por qué hago tantas preguntas? 🙂

    En realidad no soy tan radical como parece pero lo cierto es que en mi infancia ya se hablaba de moderar los deberes, de coordinarse entre asignaturas para no saturar a los entonces niños y esto, señores, todavía no ha sucedido y a este paso no sucederá jamás… Es por ello que, a estas alturas, comprendo la postura radical de NO a los deberes. La comprendo y la comparto.
    Cuando los niños llegan a casa después de un montón de horas en el cole HAN DE PODER DESCONECTAR Y SER FELICES.

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