Desmaquillarse es un arte y nosotras sabemos cómo hacerlo mucho mejor

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Desmaquillarte es un arte y además es una de las escasas rutinas de belleza necesarias. Tanto dermatólogos como esteticistas están de acuerdo en que limpiar nuestra piel debería ser una prioridad si nos preocupa de verdad nuestra salud y nuestro aspecto.

Por eso hoy vengo cargada con propuestas, ideas, productos y sobre todo mucho sentido común para que el arte de desmaquilartes no arruine tu cuenta corriente, no se convierta en una rutina interminable y no sea tan complicado como pilotar un avión.

¿Preparadas?

Casi un 90% de las españolas limpiamos la piel de la cara a diario y eso es muy bueno porque así conseguimos ayudar a que nuestra piel se regenere y por tanto a frenar los signos de envejecimiento.

Milagros no hay pero limpiar nuestra piel ayuda sin duda alguna, además, mayoritariamente nos decantamos por el agua micelar, algo menos por el gel limpiador y las que menos por el tónico facial.

Antes del tónico facial siempre deberíamos aplicar una crema limpiadora pero parece que no todas las españolas la utilizamos ¿por qué podrá ser? ¿será que la textura no termina de convencernos?

Reconozco que a mí me ha costado encontrar la crema limpiadora ideal para mi piel y para mis gustos pero lo he conseguido, es cuestión de probar hasta dar con la adecuada para tu tipo de piel y no, no hace falta irse a por las más caras os lo aseguro.

¿Cómo desmaquillarte con arte?

Los pasos, como decíamos antes, son sencillos, pero van a depender de los productos que prefieras a la hora de limpiar la piel de tu rostro.

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Puedes humedecer el rostro con agua tibia si vas a limpiar tu piel con una fórmula jabonosa o un limpiador con textura gel. No hace falta aplicar una gran cantidad de producto, con añadir una pequeña cantidad de limpiador en la palma de la mano y extenderla suavemente por la cara con movimientos circulares siempre hacia el exterior, es más que suficiente.

Lo que sí es recomendable es hacer hincapié en aquellas zonas más complicadas o que tienen tendencia a plantear impurezas como es la zona alrededor de la nariz, la frente o el contorno de la cara.

La limpieza con productos en formato gel o mousse hace que la sensación en el rostro sea muy refrescante al necesitar complementarse con el agua y tras el secado la sensación de suavidad y limpieza es inmediata.

Importante: prestar atención siempre a la zona de los ojos y limpiarlos o desmaquillarlos con productos específicos ya que está piel es mucho más frágil que la del resto de nuestra cara al carecer de células grasas.

Y otro dato a tener en cuenta: si empleas productos que se retiran con agua para desmaquillarte con arte como hacemos la mayoría de las españolas, no te seques frotando la toalla contra tu piel, hazlo con pequeñas presiones para evitar que el frotado enrojezca la delicada piel del rostro.

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La toalla es sólo para quitar la humedad, no para limpiar en profundidad, no nos equivoquemos.

Para eso es más que recomendable que una vez a la semana o cada diez días, dependiendo de tu tipo de piel y de tu edad, te apliques una mascarilla limpiadora, purificante, una exfoliante o una desincrustante específica. Los beneficios a corto y medio plazo son innegables.

En lo que parece que coincidimos un poco todas es en la poca utilidad de las toallitas desmaquillantes más allá de un momento de urgencia pero nunca para que formen parte de nuestras rutinas.

Desmaquillar y limpiar: la doble limpieza

Polvo, tubos de escape, humos, es innegable que la contaminación ambiental es un ataque continuo, diario y sin tregua contra nuestra piel.

Es otro de los agentes externos que asfixian y debilitan nuestra piel acelerando el proceso de envejecimiento.

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Por eso salir a espacios naturales con una buena protección solar es muy beneficioso para nuestra salud y para mejorar nuestro aspecto.

Una tendencia que está cogiendo mucha fuerza es la doble limpieza de la piel del rostro, una rutina que sobre todo enamora a las mujeres que hemos cumplido ya los treinta años ¿tú también eres una de las defensoras de la llamada “doble limpieza”?

No, no se trata de empezar de nuevo con la segunda cuando hayamos terminado con la primera limpieza facial, sino de utilizar productos complementarios que consiguen una limpieza más en profundidad pero sin dañar la fragilidad de la piel del rostro.

Serían dos fases. Una primera limpieza se lleva a cabo con un producto más oleoso, como un aceite limpiador que ayude q eliminar los productos y la suciedad de la piel sin agredirla y limpie aquellos productos que usamos y que tal vez no sabemos que tienen una base de aceite.

Algunos maquillajes, protectores solares, cremas o incluso el exceso de grasa de nuestra propia piel, salen con esta primera limpieza más oleosa, más densa.

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Y la segunda parte sería con un producto de base más jabonosa que retire los restos de la limpieza anterior al mismo tiempo que elimina los productos no aceitosos que se quedan en nuestra piel como el sudor o la contaminación de la que hablábamos antes.

Es una limpieza muy recomendable para todo tipo de pieles y para todas las edades aunque es innegable que las pieles más grasas son las más beneficiosas con este protocolo de limpieza facial.

Ya veis que es innegable que desmaquillarte es un arte y no se nos olvide que, después de la limpieza, la hidratación es imprescindible. Pero de eso ya casi que mejor hablamos en otro post ¿os parece?

Fotos | Shutterstock | Pixabay | IKEA Spain

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